El día de hoy hablaremos de una no tan conocida producción mexicana titulada La noche de los mil gatos, de René Cardona Jr., con el papel principal a cargo de Hugo Stiglitz en un personaje del mismo nombre.
La trama podría resumirse fácilmente como que un enigmático hombre sobrevuela en su helicóptero una ciudad mexicana y en sus recorridos acecha a hermosas mujeres que se encuentran en las terrazas y patios de sus viviendas. La sorpresa es que ninguna de estas mujeres huye despavorida ante el acoso de este extraño sino que eventualmente todas ellas acceden a salir con él e ir a su casa. Hasta una mujer casada (Anjanette Comer) y con una hija se va con él.
Precisamente la escena inicial no incluye el que pasará a ser el modus operandi habitual del protagonista, sino que en ella Hugo pasea en lancha con una amiga psiquiatra (Bárbara Angely) y sirve como vehículo para descubrir más del pasado de nuestro atormentado casanova. Sin explicar los motivos que lo llevaron a esa situación, Hugo cuenta que hasta los 6 años de edad estuvo recibiendo terapia de electroshock hasta que sus padres fallecieron y él fue rescatado por su abuelo, quien se oponía a dichos métodos. Años más tarde fue su abuelo quien murió y quedó a solas en el viejo caserón de la familia con el sirviente Dorgo (Gerardo Zepeda) como única compañía.
Con eso sabemos que Hugo es un hombre profundamente perturbado (eso y el detalle de matar a su amiga psiquiatra al ratico de contarle la historia de su vida) que, quizás motivado por un viejo trauma relacionado con su madre, descarga toda su frustración en las mujeres que conquista.
Una vez que empieza a llevar sus citas al viejo castillo descubrimos qué hace exactamente con ellas después de tener sexo y aburrirse de su presencia. No solo las mata sino que guarda sus cabezas en jarras con formol y el resto del cuerpo lo arroja como alimento al corral donde encierra a los mil gatos del título.



