Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

22.5.18

La noche de los mil gatos (1972)

Publicado por Marcel |

El día de hoy hablaremos de una no tan conocida producción mexicana titulada La noche de los mil gatos, de René Cardona Jr., con el papel principal a cargo de Hugo Stiglitz en un personaje del mismo nombre.


La trama podría resumirse fácilmente como que un enigmático hombre sobrevuela en su helicóptero una ciudad mexicana y en sus recorridos acecha a hermosas mujeres que se encuentran en las terrazas y patios de sus viviendas. La sorpresa es que ninguna de estas mujeres huye despavorida ante el acoso de este extraño sino que eventualmente todas ellas acceden a salir con él e ir a su casa. Hasta una mujer casada (Anjanette Comer) y con una hija se va con él.


Precisamente la escena inicial no incluye el que pasará a ser el modus operandi habitual del protagonista, sino que en ella Hugo pasea en lancha con una amiga psiquiatra (Bárbara Angely) y sirve como vehículo para descubrir más del pasado de nuestro atormentado casanova. Sin explicar los motivos que lo llevaron a esa situación, Hugo cuenta que hasta los  6 años de edad estuvo recibiendo terapia de electroshock hasta que sus padres fallecieron y él fue rescatado por su abuelo, quien se oponía a dichos métodos. Años más tarde fue su abuelo quien murió y quedó a solas en el viejo caserón de la familia con el sirviente Dorgo (Gerardo Zepeda) como única compañía.


Con eso sabemos que Hugo es un hombre profundamente perturbado (eso y el detalle de matar a su amiga psiquiatra al ratico de contarle la historia de su vida) que, quizás motivado por un viejo trauma relacionado con su madre, descarga toda su frustración en las mujeres que conquista.


Una vez que empieza a llevar sus citas al viejo castillo descubrimos qué hace exactamente con ellas después de tener sexo y aburrirse de su presencia. No solo las mata sino que guarda sus cabezas en jarras con formol y el resto del cuerpo lo arroja como alimento al corral donde encierra a los mil gatos del título.

5.1.18

El cafre (1986)

Publicado por Marcel |

Si bien en este blog predominan las películas de terror y ciencia ficción, el día de hoy reseñaremos una película mexicana de carretera que viene a ser una combinación de acción y drama. Se trata de El cafre, dirigida por Gilberto Gazcón y con Joaquín Cordero en el papel principal. Fue filmada en 1983 pero no estrenada hasta 1986 según indica el libro Cartelera cinematográfica, 1980-1989 de María Luisa Amador y Jorge Ayala Blanco.


El cafre vendría a ser como la versión mexicana de Sorcerer (película que tal vez recuerden por su título en español, El salario del miedo, y que a su vez es versión de una película francesa de Henri-Georges Clouzot), al menos en lo que a la idea general se refiere. Pedro Rojas (Joaquín Cordero) es un camionero que necesita urgentemente 250 mil pesos para poder pagar la hipoteca de su casa o de contrario la perderá, su amigo Don Matías (Miguel Manzano) apenas ha podido conseguirle 90 mil, pero tiene un contacto que necesita llevar una carga ilegal desde la frontera hasta ciudad de México y le pagaría 400 mil pesos por el trabajo.


Pedro Rojas se niega tajantemente pensando que se trata de droga. Aunque después le explican que es un compuesto químico a base de nitrato que no tiene permiso de importación y que requieren en un laboratorio de la capital mexicana. La necesidad puede más que la prudencia y finalmente accede a transportarlo en su camión.


En el viaje lo acompañará el ingeniero químico Carlos Cuenca (Ramiro Oliveros), quien se encargará de supervisar en todo momento que la presión y la temperatura del compuesto estén dentro del rango permitido. En un primer momento nuestro protagonista no es informado sobre los detalles al respecto, pero más adelante en la historia sabremos que el compuesto en cuestión es GCN323, conocido bajo el divertido nombre de gelatinita, y que generaría una gran explosión que arrasaría con todo en 10 km a la redonda si la temperatura del contenedor supera los 20 grados centígrados.

¿Y qué creen? El sistema de refrigeración empieza a fallar una vez que ya han transcurrido un buen trecho y nuestros protagonistas deben improvisar con bolsas de hielo que se derriten rápidamente debido a las altas temperaturas del desierto.


1.1.18

El ataúd del vampiro (1958)

Publicado por Marcel |

Inauguramos el año de reseñas con otra película de vampiros, en este caso de vuelta a Latinoamérica con cine mexicano y la continuación de El vampiro, producción que reseñamos meses atrás. Se trata de El ataúd del vampiro, película que reúne nuevamente a Abel Salazar, Ariadna Welter, Germán Robles y Alicia Montoya en sus roles originales, además de repetir Fernando Méndez y Ramón Obón en la dirección y el guión respectivamente.


La historia inicia con dos nuevos personajes dentro de esta historia, a quienes vemos profanando la tumba del conde de Lavud (Germán Robles). Uno de ellos es el doctor Mendoza (Guillermo Orea), que desea trasladar el ataúd al hospital donde trabaja para realizar diversos estudios en este cadáver después de todo lo que le contó su colega el doctor Enrique Saldívar (Abel Salazar); el otro es Barraza (Yerye Beirute), un malandrín que se gana la vida en actividades al margen de la ley como esta.


Si bien Barraza recibe una generosa suma de dinero por parte del doctor Mendoza, la codicia lo impulsa a querer apoderarse del medallón que porta el conde y para ello regresa al hospital cuando todos se han ido para hacerse con él. Para arrebatarle el medallón primero le saca la estaca que tenía en el pecho y, por supuesto, el vampiro vuelve a la vida.


El conde de Lavud sabe que todo vampiro necesita un Renfield, por ello no mata a Barraza sino que lo induce a un trance para dominar por completo su voluntad y hacer que cumpla sus órdenes y lo ayude a llevar a cabo su venganza contra aquellos que lo había reducido a ese estado.


Aunque en su venganza solo quiere matar a María Teresa (Alicia Montoya) y a Enrique. Sus planes hacia Marta (Ariadna Welter) siguen siendo los mismos que en la primera película: casarse con ella y hacerla su compañera por toda la eternidad.

23.8.17

El vampiro (1957)

Publicado por Marcel |

La segunda reseña del mes de agosto corresponde a una película mexicana que goza de cierta fama y es considera de culto por los amantes del género. Se trata de El vampiro, dirigida por Fernando Méndez y producida por Abel Salazar, quien además interpreta a uno de los personajes principales de la historia, el doctor Enrique.


La historia comienza en una estación de trenes en un pequeño poblado mexicano al que arriban el ya mencionado doctor Enrique y una joven llamada Marta (Ariadna Welter). También es descargada en esa estación una gran caja de madera con tierra proveniente de Hungría. Los expertos en el tema de vampiros inmediatamente sabrán por dónde van los tiros.


El motivo de la visita de Enrique al lugar no queda claro en un principio, pero Marta ha llegado la más rápido que pudo para visitar en la hacienda de Los Sicomoros a la tía que la crió, cuya salud se ha deteriorado rápidamente y de la que se espera un trágico desenlace en cualquier momento.


Mientras ella y Enrique se las ingenian para llegar a la hacienda, debido a que ninguno de los habitantes del pueblo se atreve a salir cuando cae la noche y no hay quién los lleve, pasamos a la escena del entierro de la tía María Teresa (Alicia Montoya), quien finalmente no resistió hasta la llegada de su sobrina. Durante el sepelio vemos una placa sobre un tal conde Karol de Lavud, fallecido en 1840. Un elemento que será de gran importancia para el resto de la trama.


Finalmente Marta y Enrique llegan a la hacienda y son recibidos por Anselmo (José Chávez) y don Emilio (José Luis Jiménez), tío de la joven. Instantes más tarde aparece en escena su tía Eloísa (Carmen Montejo), quien para sorpresa de la propia Marta no ha envejecido nada desde la última vez que la vio hace años e incluso pareciera ser de su misma edad. Sin embargo, apenas si puede pensar en ello porque esta le comunica las malas noticias respecto a la tía María Teresa.

8.2.17

Misterios de ultratumba (1959)

Publicado por Marcel |

El mes de febrero comienza con Misterios de ultratumba, un largometraje de origen mexicano dirigido por Fernando Méndez basado en un guión de Ramón Obón.


La primera escena nos presenta al doctor Jacinto Aldama (Antonio Raxel) en su lecho de muerte y a su colega, el doctor Mazali (Rafael Bertrand), insistiéndole con vehemencia que honre el pacto que realizaron un año atrás. Tras el fallecimiento del doctor Almada, y asombrado por lo que acaba de presenciar, el doctor González (Luis Aragón) interpela a Mazali y este le explica que el pacto consistía en que el primero de los dos que muriera buscaría la forma de entrar en contacto con el otro para informarle si había o no manera para un vivo de echarle un vistazo a lo que hay después de la muerte y regresar.


Días después, los doctores Mazali y González en compañía de una médium (Carolina Barret) llevan a cabo una sesión de espiritismo para contactar con el espíritu de Aldama a fin de averiguar si ha descubierto una forma para que él pueda conocer el más allá y volver al mundo de los vivos. Almada le responde afirmativamente, pero le informa que tal aventura va ligada a un precio muy alto a pagar en caso de realizarla; no obstante, Mazali no quiere saber nada al respecto y solo le interesan los detalles respecto a cómo logrará hacer realidad su anhelo.


Las palabras de Aldama están cargadas de misterio y se limita a decirle que el próximo 15 de noviembre a las 9 de la noche, exactamente 3 meses a partir de ese momento, una puerta se cerrará y eso le abrirá las puertas de ultratumba. Asimismo, agregó que a partir de esa misma noche su existencia pasaría a verse afectada por una serie de sucesos que se irán encadenando hasta llevar su destino a donde él desea.

El espectro de Jacinto Aldama.

En la siguiente escena vemos a un joven en compañía de dos amigos disfrutar de un espectáculo de danza; una de las bailarinas pareciera reconocerlo y huye despavorida. Este joven le pregunta al administrador del lugar por la bailarina, de la que solo sabe que se llama Patricia (Mapita Cortés), pero por lo visto el terror que experimentó ella fue de tal magnitud que decidió renunciar y se marchó sin dejar ninguna dirección de contacto.


Cuando Patricia llega a su casa descubre que un hombre se encuentra allí y este le anuncia que es un mensajero enviado por su padre, el doctor Jacinto Aldama, que le ha encargado esa visita para cumplir con su última voluntad. El hombre le pide que busque el viejo relicario de su madre y abra el compartimiento secreto; en su interior Patricia encuentra una pequeña llave y el mensajero le indica que debe presentarse ante el doctor Mazali en el asilo de Las Mercedes a fin de reclamar su herencia como compensación por haberla abandonado cuando estaba muy pequeña.


Patricia, quien con tanto afán había intentado huir de todo aquella noche, llega al asilo de Las Mercedes y se topa con el mismo joven que disfrutaba de su espectáculo. Este caballero se presenta como el doctor Eduardo Jiménez (Gastón Santos) y también está recién llegado, en su caso a hacer prácticas bajo la tutela del doctor Mazali. Mientras esperan por él, descubren que ambos en los días pasados han estado soñando con el otro y se preguntan qué podrá haber detrás de esa extraña coincidencia.

Comenzamos el año retomando el género de las películas de luchadoras con la que sería la quinta y última de la serie de películas de mujeres del ring, todas ellas dirigidas por René Cardona. Para Las luchadoras vs el robot asesino contó una vez más con Alfredo Salazar para el guión, quien fuera el guionista de todas estas producciones salvo en el caso de Las lobas del ring. Las luchadoras vs el robot asesino por su parte es la única del grupo que fue rodada en color.


La historia, como no podría ser de otra manera, cuenta con la presencia de un científico loco como el villano. El objetivo del doctor Orlak (Carlos Agostí) es dominar el mundo a partir de un ejército de robots humanos cuya voluntad controlará únicamente él. No obstante, el proceso de crear estos híbridos resulta más completo de lo que en un principio imaginaba y todos sus sujetos de prueba mueren en la mesa de operaciones. Todos salvo Carfax (Gerardo Zepeda), también conocido como el hombre zombie, una bestia de aspecto espeluznante a la que mantiene encerrada en una jaula.


Su fiel asistente Waldo (Genaro Moreno) le sugiere entonces que tal vez sea necesario recurrir a la ayuda de otros científicos, ¿pero cómo convencerlos de colaborar con tan innoble proyecto? No hay problema. Después de muchos años de trabajo Orlak ha logrado perfeccionar a su robot asesino, un robot casi indestructible que funciona mediante "cardioimpulsos" y que es capaz de rastrear a cualquier persona a partir de la información de su cardiograma. De ese modo rapta a los científicos señalados y los lleva a la guarida de Orlak.


Por esas casualidades de la vida, el primer científico secuestrado, el doctor Reyna (Pascual García Peña), es tío de la campeona de lucha libre de México, Gaby Reyna (Regina Torné), quien rápidamente hace buenas migas con el detective a cargo de la investigación, el oficial Arturo Campos (Joaquín Cordero). El doctor Reyna se niega a participar en el siniestro plan de Orlak y en consecuencia es asesinado por su temible robot. Cuando su cuerpo es recuperado por las autoridades, Gaby jura no descansar hasta acabar con el responsable de la muerte de su querido tío.


A diferencia de sus predecesoras el tiempo dedicado a las luchas es mucho menor. Mientras Orlak y los científicos que accedieron a colaborar trabajan en completar su macabra obra vemos alternadamente tres breves combates de lucha libre, dos con Reyna y uno con su amiga Gemma Nelson (Malú Reyes), pero debo decirles que me sentí un poco decepcionado porque esperaba que en algún momento se enfrentaran en el ring con el robot asesino.

9.10.16

La dinastía Drácula (1980)

Publicado por Marcel |

La segunda reseña del mes de octubre le corresponde a un favorito de los lectores de este blog, como lo es el cine mexicano, en esta oportunidad con otra historia de vampiros con La dinastía Drácula, de la mano de Alfredo B. Crevenna a quien ya tuvimos en este espacio hace casi 2 años con El pueblo fantasma.


La película comienza en el año 1595 en plena ejecución de un hereje por parte de la Santa Inquisición. El pecador es Antonio de Orlaff (Kleomenes Stamatiades), duque de Talavera y señor de Montovanes, acusado de satisfacer su sed con sangre humana, practicar maleficios, sacrificar doncellas e invocar al Maligno. También recibe el cargo de practicar brujería porque los testigos afirman haberlo visto convertirse en perro, lobo, tigre y humo. Debido a la naturaleza de sus actos no es condenado a la hoguera como era costumbre sino ejecutado clavándole una estaca en el pecho y sepultado en tierra no consagrada.


De todo aquello fue testigo Madame Kostov (Erika Carlsson), quien juró que cuando hubieran transcurrido 300 años volverían en la primera luna llena para así reinar juntos nuevamente. Lo que nos lleva a la época en la que se ambienta La dinastía Drácula, finales del siglo XIX, concretamente durante el año 1895, momento en el cual Madame Kostov vuelve a México con el interés de adquirir la hacienda en representación del barón Van Helsing.


Bueno, si esta mujer trabaja para Van Helsing entonces no hay nada que temer, ¿no? ¡Craso error, estimados lectores! Para no levantar sospechas estos vampiros son tan astutos que han decidido ocultar su identidad empleando el nombre de quien ha sido uno de sus enemigos más famosos. Pero su llegada a tierras mexicanas coincide con la muerte de varios habitantes del pueblo, todos ellos hallados sin una sola gota de sangre en su cuerpo y con las características y temibles marcas de colmillos en su cuello.


Más allá de estos deslices con algunos habitantes de poca importancia, el barón Drácula (Roberto Nelson) se comporta como todo un caballero con los dueños de la hacienda y en un primer momento intenta comprar la propiedad de forma civilizada. No obstante, ante las negativas de don Carlos Solórzano (Rubén Rojo) y doña Remedios Montovanes de Solórzano (Magda Guzmán), decide recurrir a los métodos que mejor conoce y una noche hace que doña Remedios caiga en un profundo trance y siga los pasos de su antepasado Antonio uniéndose a la dinastía.

7.8.16

La invasión de los vampiros (1963)

Publicado por Marcel |

El día de hoy tenemos otro clásico del terror del cine mexicano con La invasión de los vampiros de Miguel Morayta, continuación de El vampiro sangriento estrenada el año anterior.


A la Hacienda de las Ánimas, ubicada en un apartado pueblo mexicano, llega un doctor enviado por el conde Cagliostro desde ciudad de México para que su amigo el marqués Gonzalo Guzmán de la Selva (Tito Junco) le brinde alojamiento y le permita realizar ahí por el tiempo que sea necesario sus estudios sobre vampirismo. Esa peculiar elección de tema se debe a que el doctor Ulises Albarrán (Rafael del Río) no se encuentra doctorado en medicina sino en alquimia.


Frau Hildegarda (Bertha Moss), ama de llaves del marqués y otrora fiel sirviente del conde Frankenhausen (Carlos Agostí), se opone rotundamente a tener a ese joven en la hacienda, pero el marqués no acepta sus argumentos y concluye que por encima de todo lo más importante es poder ayudar al discípulo de un viejo amigo.


Una vez instalado, el doctor Albarrán viaja al pueblo para conocer a los habitantes del lugar y saber qué se comenta respecto a las sospechosas muertes que han ocurrido últimamente durante cada luna llena. El consenso popular las atribuye a la obra del Maligno, al punto tal que el sacerdote se ha negado a enterrar a todas las víctimas hasta que no se determine que Satanás no está relacionado con esas muertes.


La primera muerte correspondió a Eugenia Guzmán de la Selva, hija del marqués y esposa del conde Frankenhausen. Esta ocurrió en extrañas circunstancias porque su deceso coincidió con la misteriosa desaparición del conde y nadie volvió a saber de él. Se comenta que las muertes sucesivas han sido provocadas durante cada noche de luna llena porque es ahí cuando la condesa abandona su féretro para deambular por el pueblo, logrando encantar a algún incauto que después sirve de alimento al voraz conde (aunque en realidad se trata de su hija Brunhilda (Erna Martha Bauman), en medio de un trance inducido por el conde).

El día de hoy toca hablar una vez más de cine mexicano y, como suele ser habitual en este blog, una vez más los protagonistas de esta película alternan el cuadrilátero con peligrosas aventuras. Se trata de Leyendas macabras de la Colonia, de Arturo Martínez, en la que reúne a Mil Máscaras, Tinieblas y El Fantasma Blanco en un viaje en el tiempo en el que tendrán que enfrentarse a una poderosa bruja durante la época de la inquisición española en México.


Tinieblas se dirige a una tienda de antigüedades con el fin de adquirir una pintura para adornar su casa y elige un cuadro que el propio vendedor le advierte que está embrujado. Sus dueños previos afirman que a la medianoche de una noche con luna llena las figuras del cuadro cobran vida y ocurren cosas extrañas. Nuestro intrépido luchador se burla de tan disparatado relato y más bien lo toma como un incentivo para llevárselo.


Al igual que en otras películas de luchadores, lo siguiente es una larga secuencia en el ring con un combate por parejas en el que se enfrentan Mil Máscaras y Tinieblas contra una pareja de obesos retadores. La muchedumbre eufórica celebra el triunfo de los favoritos y ellos por su parte se retiran al apartamento de Tinieblas para festejar junto al Fantasma Blanco y dos lindas señoritas.

Da la casualidad que esa noche de pelea es además una noche de luna llena y la reunión se prolonga hasta la medianoche, momento exacto en el que empieza a emanar una especie de humo o neblina desde el cuadro y cuando se disipa descubren que se hallan en otro lugar. Nuestros habilidosos e inteligentes luchadores rápidamente determinan que se encuentran a comienzos del siglo XVI y que el cuadro tiene que haber sido el responsable de ese viaje en el tiempo.


Si en el presente unos grandulones enmascarados no pasan desapercibidos imagínense ustedes la impresión que causan entre los habitantes de la colonia. No ayuda que apenas al llegar al pueblo dobleguen a un grupo de soldados españoles que pretendía detener a una mujer a la que acusaban de brujería. Algo que posteriormente demuestra ser una torpeza porque la mujer en efecto resulta ser una poderosa bruja y tendrán que hacerle frente si desean volver al año 1973.


La bruja en cuestión es doña Luisa (Lorena Velázquez), una mestiza que algunas reseñas mencionan como hija de Hernán Cortés y la Malinche, pero eso en ningún momento es mencionado en la película y representaría un anacronismo considerando la época en la que se encuentran. Pero más allá de cuál sea la identidad de su madre, lo que importa es que fue ejecutada por la Santa Inquisición, sin embargo, gracias a sus pactos con Satanás en cada plenilunio revive durante unas horas. ¿Y qué creen? El punto del pasado al que viajaron nuestros héroes también es un día de luna llena.

17.2.16

La metralleta (1990)

Publicado por Marcel |

Continuamos en México pero avanzamos un par de décadas con esta película policial dirigida por Roberto Schlosser y titulada La Metralleta. Salvo una página de descargas y las habituales referencias a sitios como IMDb no encontré información sobre ella en internet y pensé que solo por eso se merecía una reseña.


Susana Dosamantes (la mamá de Paulina Rubio, si eso sirve para aumentar el interés en esta producción) interpreta a Diana, una teniente de la Policía Judicial Federal mejor conocida como La Metralleta por el tipo de arma que utiliza. Bajo las órdenes del capitán Robles (Carlos Cardán) forma parte de una operación antidrogas que busca desarticular toda la red de distribución de un escurridizo capo conocido como Constantino (Juan Gallardo) y ponerlo tras las rejas.


La vida de Diana está lejos de ser idílica, en casa debe lidiar con Sandra (Blanca Buitrón), su hermana menor, quien está muy lejos de llevar una vida ejemplar como la suya y prefiere la compañía de los hombres que asistir a la universidad. La situación se complica cuando se involucra con Hugo (Hugo Jordán), un cantante de tangos de poca monta y uno de tantos peones controlados por Constantino. Su misión será la de hacer que Sandra se vuelva adicta a la cocaína y después usarla como correo para sus entregas.


El plan inicial de dañar a Diana a través de su hermana excede las expectativas cuando Sandra fallece como consecuencia de una sobredosis, lo que en medio de un profundo dolor desata toda la ira de La Metralleta, quien decide tomar la justicia por sus propias manos.


Gracias a una cajetilla de fósforos y un nombre escrito en ella logra ubicar a Hugo, y haciéndose pasar por una mujer en busca de emociones fuertes consigue que la lleve a su apartamento al terminar la función en el restaurante. Una vez en el lugar le revela su verdadera identidad y le exige información sobre lo que ocurrió con Sandra. Hugo lo cuenta todo pero eso no lo exime de ser ejecutado por esta policía sedienta de venganza.