Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

El día de hoy hablaremos una película española titulada Los monstruos del terror, pero conocida también bajo los nombres de El hombre que vino de Ummo, Operación terror y Drácula vs. Frankenstein. Largometraje dirigido inicialmente por Tulio Demicheli pero concluido por Hugo Fregonese. El guión es obra de Paul Naschy, quien además participó en ella con su clásico personaje de Waldemar Daninsky.


Odo Varnoff (Michael Rennie) espera la llegada de dos extraterrestres provenientes del planeta Ummo, quienes encarnarán los cuerpos de dos científicos fallecidos recientemente y le ayudarán con todos los experimentos necesarios para acabar con los habitantes del planeta Tierra, para después ocupar el planeta con toda la población de Ummo, un astro al borde de la extinción.


¿Cuál es el siniestro plan para llevar a cabo su misión exitosamente? Devolverle la vida a toda una serie de criaturas terroríficas del mundo fantástico como la Momia, el Vampiro, el Hombre Lobo y el monstruo de Frankenstein, que posiblemente motivado por un tema de derechos de autor no se llama así sino que en este universo fue creado por un tal Farancksalan. El Vampiro por su parte no es Drácula sino un tal conde Janos de Mialhoff.


Así pues los primeros compases de Los monstruos del terror transcurren mostrándonos cómo encuentran y reaniman a todos estos seres para después trasladarlos al viejo castillo que alquiló el doctor Varnoff. También hay que hacerse cargo de unas jovencitas que raptaron para que sirvan de esclavas y ayuden a completar todas las tareas.

1.2.16

Serpiente de mar (1984)

Publicado por Marcel |

Mucho antes de que SyFy se dedicara a explotar el mercado de las películas sobre gigantescas criaturas prehistóricas que salen de su letargo de millones de año para causar estragos en el mundo moderno, existió Serpiente de mar, dirigida por Amando de Ossorio sobre la base de un guión propio. Con un reparto que reúne en los personajes principales actores de habla inglesa, la película tal vez sea conocida mejor por alguno de sus títulos internacionales: Hydra: Monster of the Deep o The Sea Serpent.


Había transcurrido casi una década desde la última de las películas de la saga del terror ciego (La noche de las gaviotas, de 1975) y Amando de Ossorio se encontraba en horas bajas con problemas de financiación para nuevos proyectos; fue entonces cuando recibió una llamada del productor José Frade para comentarle la posibilidad de una coproducción con actores de Hollywood pero necesitaba un guión. Raudo y veloz, Ossorio le presentó una historia sobre una serpiente marina prehistórica, gigantesca y fea que despierta de las profundidades del océano tras una explosión nuclear y comienza a devorar marineros incautos. Frade quedó encantado con la idea y le ofreció además la posibilidad de dirigir en la que a la postre sería su última incursión en el mundo del cine.

La súper bomba al momento de ser arrojada desde el avión.

Desconozco si habrá sido un problema de dinero o de talento, pero la ejecución de la idea digamos que no fue realizada de la manera más brillante. El temible monstruo marino cuando se levanta sobre el agua no es más que un títere de calcetín, se disimula un poco gracias a que solamente lo vemos en escenas nocturnas, pero es digno del cine de ciencia ficción de más bajo presupuesto de los años 50.


La trama no es nada del otro mundo pero consiguió mantenerme interesado en todo momento. Esta serpiente del mar hace que se crucen los caminos del capitán Pedro Fontán (Timothy Bottoms) y de la turista Margaret (Taryn Power). El primero fue encontrado culpable de negligencia luego de que se hundiera su barco y murieran varios tripulantes, su explicación de haber sido atacados por una criatura marina fue desestimada y la atribuyeron a los delirios de un borracho. Ella por su parte se encontraba de vacaciones en Estoril y terminó ingresada en un hospital psiquiátrico tras declarar que su amiga Jill (Carole James) había sido tragada por un monstruo que salió de las profundidades del mar.

17.7.15

La saga de los Drácula (1973)

Publicado por Marcel |

Para abrir el fin de semana tenemos una película española que nos presenta una nueva versión entre las historias de vampiros. La saga de los Drácula, dirigida por León Klimovsky, nos muestra a la familia Drácula y su desesperada búsqueda por encontrar un descendiente digno de llevar el nombre de la familia y el título de conde (aunque a decir verdad no me quedó claro el afán por buscar un heredero si se supone que son inmortales).


Todo comienza con un viaje que realizan Berta (Tina Sáinz) y Hans (Tony Isbert) a la siempre misteriosa y enigmática Transilvania para visitar a los parientes de ella, a quienes no ha visto en muchos años; la ocasión es propicia porque tiene cuatro meses de embarazo y al estar esperando a un varón este pasará a ser el heredero del título nobiliario. El recibimiento no podría ser más perturbador, con los nativos del pueblo negándose a llevarlos hasta el castillo de su familia y ellos encontrando en el bosque a una chica casi desangrada por completo y con marcas características en su cuello.


Pasan la noche en la posada de Mamá Petrescu (Mimí Muñoz), quien recuerda a Berta de cuando era niña y los recibe con gran hospitalidad. A la mañana siguiente se halla en el lugar Gabor (J. J. Paladino), administrador de la hacienda de su abuelo y quien con gusto los trasladará hasta su propiedad.


Una vez en el castillo todo es bastante extraño porque pareciera estar completamente desierto. Gabor le responde a Berta que más tarde podrá ver a su abuelo y a sus primas, que primero debe instalarse en su habitación mientras él se ocupa de otros asuntos. A falta de vivos con quienes relacionarse ella le pide a Gabor visitar la tumba de su abuela y para su gran asombro encuentra allí tumbas para los integrantes de la familia que deberían estar esperándola. Su esposo se lo toma de lo más normal y le dice que seguro se trata de personas precavidas que no desean que las muerte las tome por sorpresa. ¿Que las lápidas tienen fecha de defunción? ¡Qué importa eso!


Justo al caer la noche la vieja mansión cobra vida y aparecen los sirvientes y los familiares de Berta. Finalmente puede reencontrase con su abuelo el Conde Drácula (Narciso Ibáñez Menta), sus primas Irina (Cristina Suriani) y Xenia (María Kosty), y conocer a la joven esposa de su abuelo, Munia (Helga Liné). La cena no transcurre del todo bien para la embarazada con la carne casi cruda y la bebida que más parece sangre que vino, por lo que se excusa y se retira a su habitación.

17.8.14

La muerte llama a las 10 (1974)

Publicado por Marcel |

Las reseñas del mes de agosto dan inicio con una coproducción hispanoitaliana dirigida por el español Juan Bosch basándose en una novela de su compatriota Luisa María de Linares titulada Juan a las Ocho, Pablo a las Diez.


La copia de La muerte llama a las 10 que llegó a mis manos es una transmisión de televisión de la RAI con audio dual en italiano y en inglés, de la otra versión que tengo conocimiento es un VHS en inglés con subtítulos en griego; si no me equivoco no se encuentra disponible en DVD. Imagino que en algún sótano húmedo y mohoso debe conservarse alguna copia en español, aunque en estos casos tampoco es que podamos hablar de idioma original con total seguridad si tenemos en cuenta que la protagonista es de habla inglesa y dos de los personajes principales son de origen italiano.

La película de inicio con un hombre siendo asesinado a navajazos en el baño de un aeropuerto y acto seguido vemos a la protagonista (Gillian Hills), Peggy Foster en la versión en inglés y Darin Faster en la italiana, dirigiéndose apresuradamente a su vehículo cuando de pronto ve pasar un auto cuyo conductor le recuerda a su novio Michael.


Esto sirve para que nos enteremos de que Michael es un corresponsal de guerra en Vietnam y que desde hace cuatro meses no ha dado señales de vida. Si bien esto no significa que le haya ocurrido algo malo, algunos "amigos" de Darin dicen haber tenido noticias suyas, como por ejemplo Jackie Polianski (Silvia Solar), una periodista que ha trabajado con él. Darin también debe aguantarse las insinuaciones de personas como Ronald James (Stelio Candelli) y su secretaria Shirley (Orchidea de Santis) quienes sin reparo alguno dan por hecho que Michael ha encontrado un nuevo amor en Asia.


Darin en cierto modo está resignada a la idea de que la ausencia de Michael pase de temporal a permanente y decide alquilar un anexo de su apartamento a un extraño hombre de lentes oscuros que se presenta como John Kirk Lawford (Bruno Corazzari), aunque le dice que los amigos lo llaman John a secas. Tras dejar instalado a su inquilino, Darin recibe una llamada telefónica de un hombre que se identifica como Michael y la cita para encontrarse en un viejo hangar.


La cita resulta ser una trampa y solo sirve para que Darin ponga pies en polvorosa al oír unos balazos. Al regresar a su edificio se topa con una investigación policial ante un posible suicidio, ¿la víctima? John Kirk Lawford. Confundida por las emociones de las últimas horas, Darin no está segura de qué tanto deba contarle a los investigadores, pero todo termina de enredarse cuando en plena pesquisa arriba un desconocido que se presenta bajo el mismo nombre del fallecido, aunque en su caso pueden llamarlo Kirk (Ángel del Pozo).


Cuando se queda a solas nuevamente en su apartamento descubre que durante su ausencia la identidad de su inquilino no fue lo único que cambió, sino que encuentra un maletín con medio millón de dólares. De más está decirles que a partir de ese punto la vida de Darin empieza a correr serio peligro y con el pasar de los minutos varias personas de su entorno se convierten en cadáveres.

20.4.14

Fist of Jesus (2012)

Publicado por Marcel |

Fist of Jesus es un cortometraje español que me hicieron llegar la Semana Santa pasada pero a pesar de lo mucho que lo disfruté, por un motivo u otro pasaron las semanas sin que lo reseñara y al final me pareció mejor esperar a la siguiente para hacerlo durante una fecha especial. Se trata de un corto de 15 minutos realizado por Adrián Cardona y David Muñoz junto a un grupo de amigos a los que un presupuesto de apenas mil euros no les fue impedimento para presentar un producto diferente, entretenido y cargado de gore.


Jesús de Nazareth (Marc Velasco) se encuentra predicando ante un grupo de seguidores pero es interrumpido por Jacobo (Salvador Llós), padre de Lázaro (Roger Sotera), para entre lágrimas comunicarle que su hijo ha muerto.


Jesús le pide que tenga fe y le recuerda que él es la resurrección y la vida. Que todo aquel que crea en él, aunque haya muerto, vivirá. Confiado en sus súper poderes le asegura a Jacobo y a sus seguidores que están a punto de presenciar un milagro.


¡Y qué milagro! Tal vez porque llevaba un día entero muerto o quizás porque era la primera vez que Jesús intentaba este truco, pero el resultado no es precisamente el deseado y Lázaro regresa a la vida convertido en zombie, trayendo consigo el apocalipsis.

La segunda reseña del año es a su vez la segunda película de Jesús Franco que reseñaremos en este blog, en este caso se trata de Los ojos siniestros del doctor Orloff.


La película comienza con una pesadilla de la que despierta la atormentada Melissa Comfort (Montserrat Prous), quien sufre sueños recurrentes en los que aparece ante ella un agonizante hombre que no logra identificar del todo y que minutos más tarde descubrimos que es una joven paralítica que fue acogida por su tío Henry (Jaume Picas) tras la muerte de su padre.


Rápidamente llega su hermanastra Martha (Loreta Tovar) a brindarle consuelo y a anunciarle que será visitada por un nuevo médico, el afamado doctor Orloff, un personaje recurrente en la obra de Jess Franco y que en esta oportunidad no es encarnado por Howard Vernon sino que lo interpreta el actor austríaco William Berger.


El Dr. Orloff de buenas a primeras le suelta la bomba a Melissa de que toda su familia piensa que está loca, que planean recluirla en un manicomio y que él, de paso, gustosamente le aclarará las misteriosas circunstancias en las que falleció su padre cuando ella tenía solo 10 años de edad. Le explica que fue asesinado y el crimen jamás pudo ser resuelto, porque él se encontraba a solas con ella en la mansión y que todas las puertas estaban cerradas cuando lo hallaron. Algo brusco y falto de tacto pensarán ustedes, pero la película dura poco más de 75 minutos y no hay tiempo que perder si queremos provocarle un colapso nervioso a la protagonista.

16.9.13

El secreto de la momia egipcia (1973)

Publicado por Marcel |

Abrimos tardíamente el mes de septiembre con esta poco conocida co-producción hispano francesa dirigida por Alejandro Martí, en la que sería su segunda y última oportunidad ejerciendo ese rol. Al momento de escribir esta reseña, El secreto de la momia egipcia no se encuentra disponible en DVD y me atrevo a decir que la única forma de verla es a través de este viejo VHS que llegó a mis manos, presenta una imagen regular y un audio que tuve que poner al máximo para entender lo que hablaban.


La historia inicia con un presunto egiptólogo llamado James Barton (Frank Braña) que se dirige hacia el castillo Dartmoor buscando investigar sobre las momias que posee el conde que allí habita (Jorge Rigaud). En el camino se topa con dos mujeres, la más joven casi en estado catatónico, y la mayor le explica que no la conoce, solo sabe que un día llegó gritando y llorando proveniente de ese mismo castillo al que él desea ir y que ni siquiera los más valientes se atreven a acercarse a ese lugar.

Si alguien pone en duda tu profesión, nada mejor que llevar un papelito que lo acredite.

Consigue al castillo en un estado de casi total abandono y solamente hay un taciturno sirviente que se presenta como John pero sin prestarle demasiada atención. James Barton se abre paso por sí mismo y llega a la sala en donde se encuentra el conde Dartmoor, quien gracias a su capacidad para leer las mentes humanas descubre que Barton en realidad es un policía investigando las desapariciones que han tenido lugar allí. El escepticismo de Barton ante la amenaza del conde de convertirlo en estatua da lugar a que este nos dé una exhibición de animación en stop motion al tomar un palo de madera y convertirlo en serpiente como muestra de su poderío.

Barton asqueado con los efectos especiales.

Luego de esa tensión inicial, Dartmoor suaviza su postura y le dice a Barton que lo considera un emisario enviado por el destino y que le relatará todo lo que ha ocurrido en el castillo. Así que la historia que encierra El secreto de la momia egipcia es contada mayormente en retrospectiva y desde el punto de vista del conde.

Empieza relatando su historia desde el momento en el que adquirió un sarcófago egipcio en el Valle de los Reyes y, para sorpresa suya y de su fiel criado, lo que contenía no era el habitual cadáver envuelto en vendas sino un cuerpo perfectamente preservado. En el sarcófago había además un manuscrito, el cual después de muchas horas de trabajo consiguió descifrar para desvelar el misterio detrás de esa momia.


Se trataba del hijo descarriado de un gran sacerdote, a quien le cortaron la lengua y fue sentenciado a muerte por sus actos. No obstante, su padre consiguió evitarlo poniéndolo en un estado de catalepsia y embalsamándolo sin retirarle las vísceras, con la esperanza de que pudiera ser revivido unos milenios más tarde.

A pocas semanas de su muerte, el día de hoy pondremos fin a una grave omisión en la que habíamos incurrido en este blog y reseñaremos nuestra primera película de Jesús Franco. En este caso será La tumba de los muertos vivientes en su versión española, puesto que simultáneamente se rodó una versión en francés siguiendo la misma trama pero con algunos actores diferentes.


La acción transcurre en un país del norte de África (presumiblemente Egipto, si bien nunca llegan a mencionarlo y la película fue filmada en las Islas Canarias). Allí en 1943, en pleno auge de la Segunda Guerra Mundial, ocurrió una sangrienta batalla entre el llamado "Comando de la muerte" y las tropas inglesas, en donde solamente sobrevivió el Capitán Herbert Blabert (Javier Maiza), descubierto moribundo en el desierto y atendido por el jeque Mohamed Al-Kafir (Antonio Mayans) y su hija Aisha (Doris Regina).

El Capitán Herbert Blabert en acción, defendiendo los intereses de la Corona británica. Además, una peculiar forma de disparar un arma.

Al momento de ser emboscado en el oasis de Duar Al Mushur por las tropas inglesas, el Comando de la muerte transportaba un preciado cargamento bajo órdenes del mismísimo Mariscal Erwin Rommel, desde entonces nadie ha podido visitar el sitio y salir con vida, sirviendo eso para alimentar la leyenda local que indica que los espíritus de los soldados alemanes todavía moran el lugar y defienden los cofres a como dé lugar.


Eso no impide que el Coronel Kurt Meitzell (Eduardo Fajardo) llegue al país en compañía de su mujer de turno (Lina Romay) y busque engatusar al capitán Blabert para que olvide las rencillas del pasado y le ayude a encontrar el tesoro, bajo la promesa de compartir con él a partes iguales los lingotes de oro, que ascienden a un valor de 20 millones de libras esterlinas.


Lo que sigue es la expedición de Kurt y su mujer al oasis, con trágico desenlace para sorpresa de nadie, pero al menos es una secuencia que sirve para ver a Lina Romay topless.


Por su parte en Inglaterra se encuentra el hijo del Capitán Blabert, Robert Blabert (Manuel Gélin), quien recibe un telegrama con la noticia del fallecimiento de su padre y, en lugar de atravesar un duelo por la pérdida de su progenitor, decide organizar una excursión a África para apoderarse del famoso tesoro nazi.


Retomamos el cine en nuestro idioma con esta película española estrenada en 1973 y que cuenta en su reparto con la participación de Paul Naschy y una joven Carmen Maura, que para aquel entonces tenía apenas 28 años de edad.


Inicialmente mi interés en esta película estaba motivado al hecho de contar con la presencia del gran Paul Naschy entre sus actores, pero para mi sorpresa su papel es casi testimonial, desempeñándose como chofer y apareciendo unas tres veces en toda la película. Por su parte, el papel de Carmen Maura tiene más relevancia en la trama, pero la pobre no cuenta ni tan siquiera con nombre propio. No es especificado en los créditos y en IMDb la mencionan únicamente como "mujer de Guillermo".


Sin embargo, podríamos considerar esta reseña como un homenaje a la bella Patty Shepard, actriz nacida en los Estados Unidos pero radicada en España desde los 18 años y que falleciera a principios de año como consecuencia de un infarto. Si el nombre no les dice nada, se trata de quien diera vida a la Condesa Wandesa Dárvula de Nadasdy en La noche de Walpurgis, otra producción que compartió con Paul Naschy.


Es precisamente Patty Shepard (interpretando a la viudad Lisa Mandel) quien lleva la batuta en El asesino está entre los trece, reuniendo en su casa de campo tras dos años de la muerte de su marido, el acaudalado abogado Carlos Mandel, a doce personas que de un modo u otro estuvieron relacionadas con él y entre quienes ella asegura se encuentra el asesino del abogado. La decimotercera sospechosa vendría a ser ella misma, como bien lo hace ver Martín (José María Prada), al mencionar que ella es quizás la principal beneficiada con la muerte de su marido.


Poniendo las cartas sobre la mesa y explicando los posibles motivos que podría tener cada uno de los presentes para haber cometido el crimen, se va una primera media hora muy prometedora. A partir de allí la historia pierde algo de ese empuje inicial, con irrelevantes escenas de sexo y unos personajes más preocupados por sus conflictos personales que por la seriedad de la acusación realizada por la viuda. Pero logró mantener mi interés porque no fui capaz de adivinar la identidad del asesino sino hacia el final de la película.

Subiendo un poco el nivel del cine reseñado recientemente, en esta oportunidad hablaremos de un giallo muy especial, puesto que se trata de una producción española y no italiana (si bien fue rodado en la ciudad de Milán); dirigida por León Klimovsky y con el libreto y el papel principal a cargo del gran Paul Naschy.


Lo primero que debo comentarles en cuanto a esta película es una curiosidad respecto a la existencia de dos versiones de idéntica duración, teniendo como única diferencia la presencia de desnudos en la edición internacional al tiempo que en la versión española los actores en esos momentos aparecen con ropa interior. Encontrarán imágenes comparativas con todas las escenas en cuestión visitando Movie-Censorship y si quieren saber mi opinión, me parece una tontería en ambos casos. Por un lado el hecho de que existiera una censura tal en España bajo la dictadura de Franco que fuese tan grave mostrar un pezón aquí y un seno por allá, y por el otro, que siguiendo esa corriente de los años '60 y '70 se le diera tanta importancia a unos desnudos que nada aportan a la trama.

En la versión internacional esta es una de las escenas en las que el espectador recibe una dosis del llamado "Tits 'n' Ass".

Entrando en materia respecto al argumento de Una libélula para cada muerto, la historia es la habitual que puede esperarse de un giallo. Un asesino de identidad desconocida, con esos guantes negros tan característicos del género, aterroriza a la ciudad y la tarea del protagonista es identificarlo y detenerlo. En este caso el asesino tiene objetivos muy específicos y él mismo afirma que está realizando una limpieza de la ciudad, librándola de drogadictos, prostitutas, homosexuales y otros individuos a los que considera corrompidos.


Tenía en mi poder desde hace algunas semanas esta cinta española de los años '70 pero le había estado sacando el cuerpo temiendo por alguna razón que la película pudiese resultarme mala incluso dentro de mis estándares;. Al final más pudo mi curiosidad teniendo en cuenta de que se trata de una de las pioneras del género de ciencia ficción en España, los pocos votos con los que cuenta en IMDb y saber que hasta hace no mucho El hombre perseguido por un OVNI era una película difícil de conseguir.

El protagonista de nuestra historia, encarnado por Richard Kolin, es un escritor que responde al nombre de Alberto Oliver y que ha perdido toda su inspiración. Frustrado por no hallar la musa que le permita salir del bloqueo mental en que se encuentra, decide dar un paseo por las afueras de la ciudad. Paralelamente en la historia, mientras nuestro frustrado novelista ajeno a todo emprende su viaje, somos llevamos a la acción que ocurre en el interior de cierta nave espacial, en donde un grupo de extraterrestres que hablan una lengua que suena como finlandés anuncian que han encontrado al espécimen buscado y que se trata de un hombre español.

Platillo al más puro estilo de aquellos de Plan 9 From Outer Space

A partir de allí y a pesar de su ritmo pausado, la película se torna en un viaje psicodélico de la mente de su director y guionista, Juan Carlos Olaria; tanto así que temo poder transmitirle en palabras todo lo que en ella se ve. En primer lugar presenciamos una pelea entre nuestro protagonista y un grupo de mutantes con cabezas que parecieran cubiertas con papel de aluminio, un combate al más puro estilo de aquellos que se veían en las películas de luchadores.


Posteriormente, tras comprobar que los mutantes han arrojado su auto por un despeñadero, escapa y busca llegar a la comisaría para denunciar lo sucedido; mientras tanto los extraterrestres deciden limpiar toda posible evidencia, por lo que desintegran su automóvil y se lo llevan al espacio exterior. Esa escena entre el auto y el platillo es tan sublime que al recordarla solo puedo imaginarla oyendo de fondo la pieza de Richard Strauss, Así habló Zarathustra.