Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

17.1.17

Hell Squad (1986)

Publicado por Marcel |

La tercera reseña del mes de enero le corresponde a Hell Squad, una película de bajísimo presupuesto poco conocida que fue dirigida, escrita y producida por Kenneth Hartford, su último trabajo como director tras haber tenido poco éxito con títulos como Monstroid o The Lucifer Complex. En esta oportunidad el resultado no fue distinto y Kenneth Hartford no volvió a dirigir.


Estados Unidos ha desarrollado una poderosa bomba de neutrones que desaparece por completo a cualquier ser vivo pero deja intactas las estructuras aledañas. Unos terroristas árabes se enteran de la existencia de este nuevo instrumento de destrucción y secuestran a Jack (Glen Hartford), el hijo del embajador estadounidense en ese país para pedirle los detalles de la obtención de dicha bomba a cambio de la libertad de su hijo. En caso contrario se lo devolverán en pedacitos.


Es de esperarse que Estados Unidos no negocie con estos terroristas, mucho menos cuando lo que está en juego es algo tan potencialmente destructivo como esta bomba de neutrones, ni hablar de las consecuencias que traería para la estabilidad de la región y el resto del planeta. Por lo tanto, el embajador contacta a Jim (Walter Cox), un viejo amigo, y le plantea la situación. Jim le recuerda ciertos trabajos que realizó en el pasado y que todavía conserva algunos de sus contactos, en consecuencia, viajará inmediatamente a Estados Unidos y le promete tener elaborado un plan en los próximos días.


Sin que en ningún momento haya una explicación al respecto, el plan de Jim consiste en viajar a Las Vegas y entrar en contacto con Jan (Bainbridge Scott), una vieja amiga que ahora maneja un grupo de bailarinas. El segundo paso es someter a estas chicas a un intenso entrenamiento militar de 10 días para convertirlas en un grupo comando de élite. De forma muy conveniente para el argumento de Hell Squad, los terroristas le han dado a Mark Stewart (Jace Damon), el embajador, un plazo de 30 días para entregar todo lo relacionado con la bomba.

8.1.17

Guru, the Mad Monk (1970)

Publicado por Marcel |

En un ejercicio de masoquismo decidí ver otra película dirigida por Andy Milligan, a pesar de que mis experiencias anteriores me hacen considerarlo uno de los peores directores entre todo el cine de bajo presupuesto que he podido ver. Por lo menos, la ventaja con Guru, the Mad Monk es que dura apenas 56 minutos.


Esta película se encuentra ambientada en el siglo XV y nos presenta la historia de un monje depravado que se ha apartado de las enseñanzas de Jesús y que solo es movido por el dinero. El padre Guru (Neil Flanagan) ejerce su dominio en la isla de Mortavia donde se encarga de impartir castigos a aquellos que han sido condenados por diversos crímenes tanto en esa colonia insular como en el continente. Una de las condenadas a muerte es Nadja (Judith Israel), quien fue sentenciada por asesinar a su bebé al nacer, si bien ella asegura que nació muerto. Nadja es la enamorada de Carl (Paul Lieber), uno de los trabajadores de la prisión, que al descubrir que su amada será ejecutada a la mañana siguiente acude a Guru para implorarle clemencia y le ofrece hacer lo que él quiera a cambio de perdonarle la vida a Nadja.


Guru, por lo visto acostumbrado a toda clase de chanchullos y arreglos extrajudiciales, le plantea una posible solución a Carl, pero este a cambio tendrá que ayudarle a vender los cadáveres de los ejecutados a las escuelas de medicina; su excusa para justificar esta actividad al margen de la ley es que esta iglesia de Mortavia no ha recibido suficientes donaciones y se encuentra necesitada de dinero. El plan de Guru consiste en darle de beber a Nadja una pócima que hará que su corazón se detenga y aparentará su muerte, pero si recibe el antídoto dentro de las 2 horas siguientes volverá a la vida.


Sin embargo, Guru no tiene esa pócima en su poder, por lo que le indica a Carl que visite a Olga (Jaqueline Webb), una especie de bruja o curandera, para que le prepare el polvo con el que hará el brebaje para Nadja. Pero Guru ha enviado a Carl sin dinero y Olga también quiere algo a cambio, en su caso que le permita extraer la sangre de los ejecutados puesto que la necesita para sus experimentos y no es lo mismo que usar sangre de animales. ¿Dónde quedaron los tiempos en los que las personas hacían favores de forma desinteresada? Carl, movido por el gran amor que siente por Nadja, finalmente accede.


Milligan nos da a entender que Guru está sufriendo alguna clase de posesión demoníaca que es la responsable de apartarlo del buen camino o simplemente padece el trastorno de personalidades múltiples y de ahí le viene el apodo de monje loco. Todo esto a partir de una escena en la que Guru discute consigo mismo frente a un espejo en una dialéctica que enfrenta al Guru noble y religioso contra el Guru vil que ha venido ganando terreno y pareciera destinado a resultar airoso de este enfrentamiento. Pero lo que realmente hace memorable esta escena no es el colapso mental de Guru sino la presencia de un interruptor en la pared. En Mortavia estaban tan adelantados que tenían electricidad a finales de la Edad Media.


Ya que mencionamos el pequeño detalle del interruptor, como con toda obra de Milligan es bueno comentar los errores que pude apreciar. El primero de ellos fue cuando el padre Guru concluye la ceremonia de castigos y se retira a la casa parroquial. Su fiel ayudante Igor (Jack Spencer), le pisa la capa y se oye claramente el sonido de la tela al rasgarse. Ni hablar de realizar una segunda toma, eso es de nenitas.

Comenzamos el año retomando el género de las películas de luchadoras con la que sería la quinta y última de la serie de películas de mujeres del ring, todas ellas dirigidas por René Cardona. Para Las luchadoras vs el robot asesino contó una vez más con Alfredo Salazar para el guión, quien fuera el guionista de todas estas producciones salvo en el caso de Las lobas del ring. Las luchadoras vs el robot asesino por su parte es la única del grupo que fue rodada en color.


La historia, como no podría ser de otra manera, cuenta con la presencia de un científico loco como el villano. El objetivo del doctor Orlak (Carlos Agostí) es dominar el mundo a partir de un ejército de robots humanos cuya voluntad controlará únicamente él. No obstante, el proceso de crear estos híbridos resulta más completo de lo que en un principio imaginaba y todos sus sujetos de prueba mueren en la mesa de operaciones. Todos salvo Carfax (Gerardo Zepeda), también conocido como el hombre zombie, una bestia de aspecto espeluznante a la que mantiene encerrada en una jaula.


Su fiel asistente Waldo (Genaro Moreno) le sugiere entonces que tal vez sea necesario recurrir a la ayuda de otros científicos, ¿pero cómo convencerlos de colaborar con tan innoble proyecto? No hay problema. Después de muchos años de trabajo Orlak ha logrado perfeccionar a su robot asesino, un robot casi indestructible que funciona mediante "cardioimpulsos" y que es capaz de rastrear a cualquier persona a partir de la información de su cardiograma. De ese modo rapta a los científicos señalados y los lleva a la guarida de Orlak.


Por esas casualidades de la vida, el primer científico secuestrado, el doctor Reyna (Pascual García Peña), es tío de la campeona de lucha libre de México, Gaby Reyna (Regina Torné), quien rápidamente hace buenas migas con el detective a cargo de la investigación, el oficial Arturo Campos (Joaquín Cordero). El doctor Reyna se niega a participar en el siniestro plan de Orlak y en consecuencia es asesinado por su temible robot. Cuando su cuerpo es recuperado por las autoridades, Gaby jura no descansar hasta acabar con el responsable de la muerte de su querido tío.


A diferencia de sus predecesoras el tiempo dedicado a las luchas es mucho menor. Mientras Orlak y los científicos que accedieron a colaborar trabajan en completar su macabra obra vemos alternadamente tres breves combates de lucha libre, dos con Reyna y uno con su amiga Gemma Nelson (Malú Reyes), pero debo decirles que me sentí un poco decepcionado porque esperaba que en algún momento se enfrentaran en el ring con el robot asesino.

29.12.16

The Ghost in the Invisible Bikini (1966)

Publicado por Marcel |

Después de un mes de diciembre con el blog en estado de abandono despedimos el año con The Ghost in the Invisible Bikini, un peculiar largometraje que combina los elementos de las comedias y los musicales dentro de una casa embrujada a la que han acudido cuatro personas para la repartición de la herencia dejada por Hiram Stokely (Boris Karloff).


Boris Karloff, ya en el ocaso de su carrera, encarna a un personaje que a pesar de ser una figura central dentro de la historia no tiene demasiada participación. En los créditos figura simplemente como "El cadáver" y eso es lo que es, un difunto que es despertado por Cecily (Susan Hart), un viejo amor que falleció hace 32 años y quien le indica que podrán estar juntos en la eternidad solo si él realiza una buena acción desde el más allá. Él no tiene permitido abandonar la cripta pero ella sí puede visitar el mundo de los vivos y ayudar para que todo se realice según lo planeado. Hiram podrá ver todo a través de una bola de cristal.


El plan es simplemente lograr que sus herederos reciban lo que él estipuló en el testamento. En un principio no pareciera ser gran cosa si tenemos en cuenta que debe hacer algo lo suficientemente bueno como para otorgarle ciertos derechos en la eternidad, pero inmediatamente descubrimos que su abogado (Reginald Ripper, interpretado por Basil Rathbone) planea quedarse con toda la fortuna sin importarle si para tal fin debe asesinar a los otros tres herederos. Más adelante, además, se nos informa que los padres de Chuck Phillips (Tommy Kirk) y Lili Morton (Deborah Walley), dos de los herederos, fueron estafados años por Hiram Stokely y esta es su manera de resarcir el daño.


A partir de allí empieza a sumarse a la trama un numeroso grupo de personajes secundarios. En primer lugar, tras una fallida sesión de espiritismo organizada por la tercera heredera, Myrtle (Patsy Kelly), llega su sobrino Bobby (Aron Kincaid) junto a sus amigos para disfrutar de la piscina de la mansión. Seguidamente arriban la princesa Yolanda (Bobbie Shaw Chance) y el indio Pluma de Pollo (Benny Rubin) acompañados por el gorila Monstro (George Barrows), un trío que fue contratado por J. Sinister Hulk (Jesse White), el cómplice de Ripper para espantar a los otros herederos. Detrás de ellos llega una pandilla llamada Las Ratas porque su líder, Harvey Lembeck (Eric Von Zipper), se ha enamorado profundamente de Yolanda tras verla en la carretera y ha decidido seguirla.


Tal vez ustedes se estarán preguntando el porqué del título de esta producción. Digamos que por los menos debemos darle crédito a sus creadores por originalidad al idear un elemento tan particular para la trama. Hiram y Cecily fueron compañeros en un circo y presentaron un acto llamado La chica del bikini invisible, que no fue del todo exitoso:


Me parece entender que la muerte de Cecily ocurrió allí, pero ahora, con la inmortalidad de su lado y sin la necesidad de hacer acrobacias, se pasea por la vieja casa del difunto Hiram sin que nadie pueda verla a ella ni a su bikini:

13.11.16

Paganini Horror (1989)

Publicado por Marcel |

La tercera reseña del mes de noviembre corresponde a una no tan conocida película italiana de terror titulada Paganini Horror, dirigida por Luigi Cozzi, quien se encargó también del guión con la colaboración de Daria Nicolodi, una de las protagonistas de este spaghetti horror.


La escena de apertura nos presenta a una niña tocando el violín y cuando concluye la pieza que interpretaba entra al cuarto de baño donde su madre se encuentra sumergida en la tina. Hablan sobre las clases de violín de la pequeña y la mamá le da permiso para jugar si ya cumplió con sus deberes. La niña se limita a meter en la bañera una muñeca de aspecto terrorífico y después empieza a secarla con un secador de pelo. Actividad que deja a medias para satisfacer el impulso de arrojar el dispositivo al agua, lo que causa la electrocución y muerte de su madre en medio de horribles efectos especiales.


La siguiente escena es en un estudio de grabación en donde un grupo conformado por tres chicas graba una canción mientras corren los créditos de presentación de la película. Sin embargo, son interrumpidas por Lavinia (Maria Cristina Mastrangeli), su mánager, quien en pocas palabras les indica que el tema es una basura que no merece ser grabada.


Tras una acalorada discusión entre Lavinia y Kate (Jasmine Main), vocalista y líder de la banda, Daniel (Pascal Persiano), el baterista de sesión, decide comprarle a un misterioso individuo un pergamino perdido que supuestamente perteneció al violinista italiano Niccolò Paganini. En caso de que el espectador necesite más pistas sobre esta transacción, la contraseña del maletín en el que se encuentra el pergamino de esta pieza nunca antes publicada es 666.


Seguidamente vemos a Daniel tocando en piano Paganini Horror para Lavinia y Kate, con ambas amando la composición y seguras de su éxito una vez adaptada al estilo del grupo. Lavinia, entusiasmada, decide incluso rodar un videoclip para su lanzamiento y planea darle una ambientación de terror para sacarle provecho a la leyenda que cuenta que Niccolò Paganini le vendió su alma al diablo a cambio de tener un gran éxito como violinista. Para tal fin contratará a Mark Singer (Pietro Genuardi), famoso director de películas de terror, y realizarán el rodaje en una vieja mansión conocida como La casa di sol, en donde por siglos habitaron genios de diversas áreas del conocimiento y que ahora es propiedad de una conocida suya, Sylvia Hackett (Daria Nicolodi).


Después de todo este preámbulo, y ya instalados en la casa para filmar el video, ocurre algo típico de las películas de terror. Rita (Luana Ravegnini), la bajista del grupo, le dice a Kate y Elena (Michel Klippstein) que se adelanten, ya ella las alcanzará en lo que termine de arreglarse. Apenas se queda sola en la habitación es sorprendida por un enmascarado que porta un violín del que sale una cuchilla y acto seguido el trío se convierte en dúo.


8.11.16

The Mutilator (1984)

Publicado por Marcel |

En pleno auge del género slasher, un abogado llamado Buddy Cooper decidió probar suerte y rodar una película durante el año 1983, la cual fue estrenada inicialmente bajo el título de Fall Break pero después fue rebautizada como The Mutilator al momento de ser distribuida en video.


Buddy Cooper no solo fue el director de la que sería su única incursión cinematográfica, sino que además se encargó de escribir el guión, producirla y tener un cameo en ella. En la aventura lo acompañaría un grupo de actores inexpertos que en su mayoría no volvió a particupar en ninguna otra película. Una receta que parecía tener todo listo para generar una nueva Manos, pero por lo visto este abogado sabía algo más de cine que Harold P. Warren y el producto final tiene un aspecto más profesional.


La película abre con una excelente escena en el pasado con el protagonista y su mamá (Pamela Weddle Cooper) encargándose de los preparativos para celebrar el cumpleaños del hombre de la casa. Mientras la madre prepara la torta, el pequeño Ed (interpretado en su versión joven por Trace Cooper) decide sorprender a su padre, un aficionado a la cacería, dejando sus armas relucientes. Durante la limpieza de una de las escopetas Ed se pone a jugar con ella sin saber que estaba cargada, se le escapa un tiro y mata a su madre en el acto. A los minutos llega el padre (Jack Chatham) y se encuentra con la horrible escena y arremete contra su hijo para luego, en medio del colapso nervioso, ponerse a beber en compañía del cadáver.


Unos diez años más tarde Ed ya ha alcanzado la mayoría de edad y está asistiendo a la universidad, si bien para el momento en que ocurre la historia está disfrutando junto a sus amigos de unas breves vacaciones otoñales. De ahí el título inicial de la película, tal vez tratando de usar un nombre que pudiera asociarse con producciones famosas como Halloween o My Bloody Valentine. En particular en esta escena es donde más se nota el amateurismo de los participantes por la poca naturalidad de sus diálogos; aunque por supuesto algo de culpa recae también sobre el guión que los hace pronunciar esas líneas que se sienten algo forzadas a la hora de explicar el pasado del protagonista.


Mientras Ed (Matt Mitler) y sus amigos se lamentan por lo aburridas que están siendo sus vacaciones, este recibe una llamada telefónica de su padre, con el que da a entender que nunca volvió a tener una buena relación desde aquel fatídico día, quien le pide que vaya a su chalet de la playa a encargarse de prepararlo todo para el invierno, ya que él no puede hacerlo porque está enfermo. En un primer momento Ed se niega a ayudarlo, pero sus amigos lo ven como la oportunidad de pasar unos días en la playa y hacer algo diferente, por lo que al final accede. Después de esta larga doble escena de apertura que se extiende por 10 minutos, aparecen los créditos y con ellos una canción tan alegre que hace pensar más en alguna comedia típica de esos años que en las inminentes muertes de estos personajes. La canción se titula Fall Break y es interpretada por Peter Yellen and The Breakers (uno de los miembros del grupo es... Buddy Cooper).


Una vez en el lugar se encuentran con que la casa está abierta y en ella hay las que parecieran ser las secuelas de una fiesta donde hubo grandes cantidades de alcohol. Sus amigos opinan que tal vez unos vándalos se metieron en la propiedad aprovechando que estaba desocupada y su novia (Ruth Martinez) le insiste que debería reportarlo a las autoridades, sin embargo Ed no le da importancia y les asegura que todo ese desorden debió ser obra de su papá y sus amigos borrachines. Durante el recorrido en el que le muestra a sus compañeros todas la colección de armas y trofeos de su padre nota que falta el hacha de guerra, pero del mismo modo concluye que debió llevársela su padre y no vale la pena denunciar su pérdida. Qué sería de este género si los personajes no tomaran malas decisiones, ¿eh?

Pobre Sue, no se imagina lo que le espera.

Ya que hablamos de malas decisiones, después de instalarse en sus respectivas habitaciones, la pareja conformada por Mike (Morey Lampley) y Linda (Frances Raines) se separa del resto del grupo para visitar la piscina y ahí son alcanzados por el asesino. La primera muerte da pie a una de las grandes incongruencias de The Mutilator. Mientras Linda disfruta del agua, es halada hacia abajo por dos manos el tiempo suficiente para ahogarla, luego el asesino sale de la piscina con el cuerpo a cuestas, regresa para robarse la ropa y en ningún momento Mike nota lo que está pasando. Solo sale del agua porque cree que Linda le está jugando una broma al haberle escondido su ropa. Por ser tan despistado no le auguro una larga vida.

3.11.16

Giant from the Unknown (1958)

Publicado por Marcel |

El penúltimo mes del año comienza con una vieja película de terror y ciencia ficción de bajo presupuesto tan típica de los años 50. En este caso hablaremos de Giant from the Unknown de Richard E. Cunha.


Como es costumbre en estas producciones que duran poco más de una hora, la acción comienza desde el primer minuto y nos encontramos con los habitantes de un pueblo visiblemente alterados por una serie de siniestros acontecimientos que han ocurrido durante los últimos días en el lugar. En un principio habían sido solo algunas reses que habían aparecidos brutalmente mutiladas, pero el estado de alarma aumenta cuando la siguiente pasa a ser uno de los lugareños, el señor Harold Banks, igualmente asesinado de forma salvaje.


El nerviosismo y la superstición se apoderan de los presentes y le exigen al sheriff Parker (Bob Steele) que haga algo, aunque sin demasiada esperanza porque atribuyen lo sucedido a una vieja maldición india que indicaba que un día se levantarían de sus tumbas y se vengarían del hombre blanco. No ayuda que el sitio donde han ocurrido las muertes, conocido como El peñasco del Diablo, se encuentre sobre un viejo cementerio indio.


El sheriff Parker no hace caso a estas supercherías y busca resolver los delitos apartado de lo sobrenatural mas no así de los prejuicios, puesto que sin mayores evidencias intenta endilgarle los crímenes a Wayne Brooks (Ed Kemmer), un científico que tiene poco tiempo en el pueblo y que nunca le ha caído del todo bien; además que algunos testigos afirman que tuvo una fuerte discusión con la víctima la semana anterior.


Tras esa escena inicial llegan al pueblo el doctor Frederick Cleveland (Morris Ankrum) y su hija Janet (Sally Fraser), con el objetivo de realizar unas excavaciones en el lugar para demostrar su teoría de que a América habían llegado colonizadores europeos mucho años antes que Cristóbal Colón. De forma casual se topa con ellos Wayne Brooks y reconoce al profesor Cleveland por haber asistido como oyente a algunas de sus clases de arqueología en la universidad. Debido a eso y ayudado por el flechazo que recibe al conocer a Janet, Wayne se pone a la entera disposición del viejo científico para servirle de guía en el lugar.

9.10.16

La dinastía Drácula (1980)

Publicado por Marcel |

La segunda reseña del mes de octubre le corresponde a un favorito de los lectores de este blog, como lo es el cine mexicano, en esta oportunidad con otra historia de vampiros con La dinastía Drácula, de la mano de Alfredo B. Crevenna a quien ya tuvimos en este espacio hace casi 2 años con El pueblo fantasma.


La película comienza en el año 1595 en plena ejecución de un hereje por parte de la Santa Inquisición. El pecador es Antonio de Orlaff (Kleomenes Stamatiades), duque de Talavera y señor de Montovanes, acusado de satisfacer su sed con sangre humana, practicar maleficios, sacrificar doncellas e invocar al Maligno. También recibe el cargo de practicar brujería porque los testigos afirman haberlo visto convertirse en perro, lobo, tigre y humo. Debido a la naturaleza de sus actos no es condenado a la hoguera como era costumbre sino ejecutado clavándole una estaca en el pecho y sepultado en tierra no consagrada.


De todo aquello fue testigo Madame Kostov (Erika Carlsson), quien juró que cuando hubieran transcurrido 300 años volverían en la primera luna llena para así reinar juntos nuevamente. Lo que nos lleva a la época en la que se ambienta La dinastía Drácula, finales del siglo XIX, concretamente durante el año 1895, momento en el cual Madame Kostov vuelve a México con el interés de adquirir la hacienda en representación del barón Van Helsing.


Bueno, si esta mujer trabaja para Van Helsing entonces no hay nada que temer, ¿no? ¡Craso error, estimados lectores! Para no levantar sospechas estos vampiros son tan astutos que han decidido ocultar su identidad empleando el nombre de quien ha sido uno de sus enemigos más famosos. Pero su llegada a tierras mexicanas coincide con la muerte de varios habitantes del pueblo, todos ellos hallados sin una sola gota de sangre en su cuerpo y con las características y temibles marcas de colmillos en su cuello.


Más allá de estos deslices con algunos habitantes de poca importancia, el barón Drácula (Roberto Nelson) se comporta como todo un caballero con los dueños de la hacienda y en un primer momento intenta comprar la propiedad de forma civilizada. No obstante, ante las negativas de don Carlos Solórzano (Rubén Rojo) y doña Remedios Montovanes de Solórzano (Magda Guzmán), decide recurrir a los métodos que mejor conoce y una noche hace que doña Remedios caiga en un profundo trance y siga los pasos de su antepasado Antonio uniéndose a la dinastía.

6.10.16

Cleopatra Wong (1978)

Publicado por Marcel |

Damos inicio a las reseñas del mes de octubre con la esperanza de que este mes resulte más prolífico que el anterior en cuanto a producciones geniales que pasen por mis manos. El día de hoy hablaremos de Cleopatra Wong (conocida también bajo el título extendido de They Call Her... Cleopatra Wong), una película cargada de acción y que fue una coproducción realizada entre Singapur y Filipinas y dirigida por Bobby A. Suarez.


La acción inicia con nuestra protagonista, Cleopatra Wong (Marrie Lee), en la cama disfrutando de las caricias de un hombre cuando es interrumpida por el repique del teléfono. Se trata de su jefe en Singapur, quien le avisa de una misión de vital importancia que requiere de su atención inmediata, algo casi tan terrible como el inicio de la Tercera Guerra Mundial (sus palabras, no las mías).


Cuando se reporta en el cuartel general en Manila, ciudad en donde estaba disfrutando de sus vacaciones, su jefe en Filipinas le da los detalles del caso: alguien está falsificando el papel moneda de varias repúblicas asiáticas y el resultado son billetes casi imposible de reconocerlos como falsos; algo que podría traer graves consecuencia a la economía de esos países. Por lo tanto, su misión consiste en viajar a Singapur y dar con estos falsificadores.


El plan de nuestra agente de la Interpol no destaca por su lógica, ya que consiste en comprar un artículo muy costoso en una joyería y pagarlo con los billetes que recibió de su jefe para así llamar la atención de los falsificadores. Uno pensaría que el objetivo de esta red de falsificación es precisamente que estos billetes entren en circulación masivamente, pero por supuesto que el plan de Cleopatra Wong funciona y estos bandidos la raptan para que ella les revele cómo hizo para obtener esos billetes.


Todo esto se extiende hasta casi los 30 minutos de película. Porque recuerden cómo son las reglas, aunque el malo tenga decenas de matones a su servicio los enfrentamientos deben darse de uno en uno para que el bueno tenga todas las posibilidades de salir indemne del combate.

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