Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

29.12.16

The Ghost in the Invisible Bikini (1966)

Publicado por Marcel |

Después de un mes de diciembre con el blog en estado de abandono despedimos el año con The Ghost in the Invisible Bikini, un peculiar largometraje que combina los elementos de las comedias y los musicales dentro de una casa embrujada a la que han acudido cuatro personas para la repartición de la herencia dejada por Hiram Stokely (Boris Karloff).


Boris Karloff, ya en el ocaso de su carrera, encarna a un personaje que a pesar de ser una figura central dentro de la historia no tiene demasiada participación. En los créditos figura simplemente como "El cadáver" y eso es lo que es, un difunto que es despertado por Cecily (Susan Hart), un viejo amor que falleció hace 32 años y quien le indica que podrán estar juntos en la eternidad solo si él realiza una buena acción desde el más allá. Él no tiene permitido abandonar la cripta pero ella sí puede visitar el mundo de los vivos y ayudar para que todo se realice según lo planeado. Hiram podrá ver todo a través de una bola de cristal.


El plan es simplemente lograr que sus herederos reciban lo que él estipuló en el testamento. En un principio no pareciera ser gran cosa si tenemos en cuenta que debe hacer algo lo suficientemente bueno como para otorgarle ciertos derechos en la eternidad, pero inmediatamente descubrimos que su abogado (Reginald Ripper, interpretado por Basil Rathbone) planea quedarse con toda la fortuna sin importarle si para tal fin debe asesinar a los otros tres herederos. Más adelante, además, se nos informa que los padres de Chuck Phillips (Tommy Kirk) y Lili Morton (Deborah Walley), dos de los herederos, fueron estafados años por Hiram Stokely y esta es su manera de resarcir el daño.


A partir de allí empieza a sumarse a la trama un numeroso grupo de personajes secundarios. En primer lugar, tras una fallida sesión de espiritismo organizada por la tercera heredera, Myrtle (Patsy Kelly), llega su sobrino Bobby (Aron Kincaid) junto a sus amigos para disfrutar de la piscina de la mansión. Seguidamente arriban la princesa Yolanda (Bobbie Shaw Chance) y el indio Pluma de Pollo (Benny Rubin) acompañados por el gorila Monstro (George Barrows), un trío que fue contratado por J. Sinister Hulk (Jesse White), el cómplice de Ripper para espantar a los otros herederos. Detrás de ellos llega una pandilla llamada Las Ratas porque su líder, Harvey Lembeck (Eric Von Zipper), se ha enamorado profundamente de Yolanda tras verla en la carretera y ha decidido seguirla.


Tal vez ustedes se estarán preguntando el porqué del título de esta producción. Digamos que por los menos debemos darle crédito a sus creadores por originalidad al idear un elemento tan particular para la trama. Hiram y Cecily fueron compañeros en un circo y presentaron un acto llamado La chica del bikini invisible, que no fue del todo exitoso:


Me parece entender que la muerte de Cecily ocurrió allí, pero ahora, con la inmortalidad de su lado y sin la necesidad de hacer acrobacias, se pasea por la vieja casa del difunto Hiram sin que nadie pueda verla a ella ni a su bikini:

Por increíble que parezca esta es apenas la segunda película del gran Boris Karloff de la que hablamos en este blog y la primera fue hace ya casi 7 años, cuando comentamos su breve paso por México con House of Evil. Hoy damos el primer paso para enmendar esa omisión con The Man With Nine Lives, perteneciente a una etapa más temprana de su carrera. No es uno de sus trabajos más conocidos pero a mí me ha gustado mucho, una excelente historia de ciencia ficción típica de la época, centrada en la figura del científico obsesionado con alcanzar sus metas sin importarle lo que tenga que hacer para conseguirlo.


Todo comienza con la labor del doctor Mason (Roger Pryor) en una técnica llamada terapia de congelación, con la cual piensa combatir exitosamente enfermedades congelando a los pacientes para posteriormente reanimarlos una vez que hayan sido curados. Algo similar a lo que hoy conocemos como criónica y que ya vimos en Frozen Alive, pero pensado en períodos más cortos de tiempo.

Como pueden ver, el procedimiento es bastante rudimentario.

El mundo de la ciencia es en ocasiones ingrato y lleno de reveses. En este caso, para el doctor Mason el aplauso inicial rápidamente da paso a una reprimenda por parte del director de ese hospital, el doctor Harvey (Charles Trowbridge), quien cuestiona sus métodos de investigación y además que haya generado tanto revuelo por un procedimiento que está en pañales y no puede considerarse todavía una cura apta para ser aplicada en todos los pacientes. En consecuencia, lo aparta de su propio proyecto hasta que un grupo de especialistas independientes verifique sus resultados y lo envía de vacaciones obligatorias hasta que todo se solucione.


Tim Mason no ideó esta técnica por sí solo. En realidad se ha basado en lo poco que pudo rescatar de la obra del doctor Leon Kravaal (Boris Karloff), un científico solitario que trabajaba en Silver Lake, un apartado lugar cerca de la frontera con Canadá, y quien desapareció en misteriosas circunstancias diez años atrás. La ocasión es propicia para emprender junto a su novia, la enfermera Judith Blair (Jo Ann Sayers), el viaje a la isla en donde trabajó el doctor Kravaal para ver si dejó allí algún diario o más datos acerca de los procedimientos que realizaba.


A su llegada a Silver Lake y tras manifestar su intención de visitar la isla de Leon Kravaal, le advierten que lo mejor es que no vaya a ese lugar puesto que hace diez años Kravaal junto a otros cuatro lugareños partieron rumbo a la isla y jamás se volvió a saber de ellos, simplemente se esfumaron, solo quedó el bote en el que viajaron. Pero habiendo llegado hasta allí Tim Mason desestimó las advertencias y decidió mantenerse apegado al plan inicial e inspeccionar las instalaciones en donde trabajó su admirado científico.


Son recibidos por una vivienda de aspecto desolado como es de esperarse de una vieja casa que ha estado abandonada durante una década. La fortuna que suele propiciar favorables coincidencias en el mundo del cine hace que Judy pise una zona del piso donde la madera estaba podrida y cae a un sótano secreto, hacia donde la sigue su prometido y empiezan a descender hacia otra habitación oculta. Allí se topa con un esqueleto y un segundo laboratorio, por lo visto el lugar donde Kravaal realizaba sus experimentos más importantes y controversiales; pero la mayor sorpresa la encontrarían detrás de una pesada puerta de hierro: cinco hombres congelados bajo gruesas capas de hielo.


Tomando en cuenta la clase de trabajo por el que saltó a la fama Kravaal, Mason decide aplicar el protocolo de reanimación que él conoce y recibe la grata recompensa de ver despertar al doctor Kravaal. Asombrado tras enterarse de que han transcurrido diez años desde aquella fatídica tarde, se dispone a relatarle los acontecimientos que lo llevaron a terminar congelado junto a los otros cuatro hombres.


De ese modo descubrimos que bajo el cuidado del doctor Kravaal se encontraba Jasper Adams, un hombre que padecía cáncer terminal y que había sido desahuciado por los médicos. Acudió a Kravaal como su última esperanza y empezó a someterse a esta terapia de congelación. No obstante, ante la ausencia permanente de Jasper Adams, su sobrino, Bob Adams (Stanley Brown), sospecha que ha sido asesinado por un hombre al que considera un charlatán y lo denuncia ante las autoridades seguro de que Kravaal esconde un plan para adueñarse de la fortuna de su tío.


Cuando el fiscal de distrito (John Dilson) le informa de su inminente detención tras no poder dar una respuesta satisfactoria sobre el paradero de Jasper Adams, Kravaal negocia y accede a llevarlo a su laboratorio para que comprueben que el paciente sigue con vida. Como era de esperarse hay una discrepancia entre lo que Kravaal y los demás consideran estar con vida, y al ver a Jasper Adams congelado vuelven a su plan inicial de ponerlo tras las rejas por homicidio.


En un último recurso desesperado, Kravaal consigue mezclar distintos venenos para amedrentar a sus detractores, pero estos al intentar someterlo solo consiguen que el líquido se derrame y todos deban encerrarse en la cámara de hielo para no continuar inhalando el veneno. Lo que nos lleva de nuevo al presente...


Si bien es una película de apenas 74 minutos de duración, todo esto que les he contado ocupa solo la mitad de la historia. Al ver que su cuerpo había resistido diez años de congelamiento sin sufrir ningún daño aparente, concluyó que eso solo pudo ser posible gracias a la inhalación de aquellos vapores venenosos. Ahora el problema es recrear la receta original en sus proporciones exactas y para verificar los resultados necesitará conejillos de Indias humanos, por suerte cuenta con varios especímenes a su disposición.


Película disponible en DVD con buena calidad de imagen y sonido, además que hay subtítulos disponibles en nuestro idioma. Totalmente recomendable para los fans de Boris Karloff y en general de las películas de ciencia ficción de esos años.


Desde hace tiempo tenía ganas de ver alguno de los últimos roles de Boris Karloff, aquellas películas que filmara en Italia y México durante el ocaso de su carrera. Por referencia de terceros estaba advertido de que se trataba de producciones de muy poca calidad, apenas rescatables por la presencia de Karloff en el reparto; incluso los más mordaces sugieren que el único interés del gran Boris en incluir estos bodrios en su filmografía fue el tener nuevos destinos para irse de vacaciones.

La oportunidad me llegó finalmente con Macabre Serenade, en calidad VHS después de haber sido visto unas 100 veces, pero no hay que ponerse quisquilloso cuando hablamos de estas reliquias cinematográficas. Con la única excepción del mismo Karloff, el resto del reparto estaba conformado por actores mexicanos, lo que nos lleva a una anécdota simpática: esos mismos actores hicieron la película hablando en inglés directamente, pero cuenta la leyenda que el resultado no fue del agrado del director y optó por realizar un doblaje durante el proceso de edición. El producto final quedó con un doblaje a la altura de cualquier película filipina o indonesia de la época. De todas formas, debe existir en alguna parte una versión en español bajo el título de "Serenata Macabra", o al menos es lo que supongo tras ver que los títulos en la película están en nuestro idioma y la presentan bajo ese nombre.



Ya que mi único interés al ver esta cinta era apreciar a Boris, aquí tienen una foto del hombre en cuestión un año antes de su muerte.



Pero él no es el único elemento interesante de la lista de actores, miren quién más participa, Andrés García cuando apenas tenía 27 añitos.


Supongo que no puedo seguir dándole largas al asunto y ahora debo contarles algo de la trama. O estamos ante un completo desastre o yo no puse el empeño suficiente en entenderla, pero me sentí como si hubiese estado viendo una película de Andy Milligan, rara y las situaciones ocurren sin explicación aparente.