Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

1.1.18

El ataúd del vampiro (1958)

Publicado por Marcel |

Inauguramos el año de reseñas con otra película de vampiros, en este caso de vuelta a Latinoamérica con cine mexicano y la continuación de El vampiro, producción que reseñamos meses atrás. Se trata de El ataúd del vampiro, película que reúne nuevamente a Abel Salazar, Ariadna Welter, Germán Robles y Alicia Montoya en sus roles originales, además de repetir Fernando Méndez y Ramón Obón en la dirección y el guión respectivamente.


La historia inicia con dos nuevos personajes dentro de esta historia, a quienes vemos profanando la tumba del conde de Lavud (Germán Robles). Uno de ellos es el doctor Mendoza (Guillermo Orea), que desea trasladar el ataúd al hospital donde trabaja para realizar diversos estudios en este cadáver después de todo lo que le contó su colega el doctor Enrique Saldívar (Abel Salazar); el otro es Barraza (Yerye Beirute), un malandrín que se gana la vida en actividades al margen de la ley como esta.


Si bien Barraza recibe una generosa suma de dinero por parte del doctor Mendoza, la codicia lo impulsa a querer apoderarse del medallón que porta el conde y para ello regresa al hospital cuando todos se han ido para hacerse con él. Para arrebatarle el medallón primero le saca la estaca que tenía en el pecho y, por supuesto, el vampiro vuelve a la vida.


El conde de Lavud sabe que todo vampiro necesita un Renfield, por ello no mata a Barraza sino que lo induce a un trance para dominar por completo su voluntad y hacer que cumpla sus órdenes y lo ayude a llevar a cabo su venganza contra aquellos que lo había reducido a ese estado.


Aunque en su venganza solo quiere matar a María Teresa (Alicia Montoya) y a Enrique. Sus planes hacia Marta (Ariadna Welter) siguen siendo los mismos que en la primera película: casarse con ella y hacerla su compañera por toda la eternidad.

La figura de Drácula sigue siendo la protagonista de nuestras últimas reseñas, aunque en esta oportunidad nos encontramos a full color y varias décadas más adelante. Se trata de Dracula vs. Frankenstein, película dirigida por Al Adamson y que fue la última película que realizaron los actores Lon Chaney Jr y J. Carrol Naish.


Como buena película de Adamson todo empieza de forma muy confusa. Primero vemos a un vampiro manipular un cadáver en el cementerio para después matar al cuidador del lugar, acto seguido vemos a una mujer en la playa que es decapitada de un hachazo, para dar paso a otra escena en la que otra mujer canta y baila acompañada por dos hombres.


La situación comienza a cobrar algo de sentido cuando descubrimos que esta mujer es una artista llamada Judith Fontaine (Regina Carrol) y que ha informado a las autoridades sobre la desaparición de su hermana Joan (la decapitada). La policía no le da demasiada importancia al caso debido a que Joan (Maria Lease) se había marchado de casa para vivir en una comunidad de hippies y asumen que estará en malos pasos o que simplemente no quiere ser encontrada.


La siguiente escena nos permite conocer al doctor Durea (J. Carrol Naish), un personaje que será trascendental para toda la trama de Dracula vs. Frankenstein. Durea habita en un parque de atracciones en el cual él está a cargo del "Emporio de criaturas", algo así como una casa del horror donde exhibe seres monstruosos y elementos de tortura y muerte.


Una noche el doctor Durea recibe la visita de un misterioso caballero del que rápidamente nota que no se refleja en el espejo. El visitante, sin mayores preámbulos, le indica que está al tanto de lo que está haciendo y a su vez le revela que sabe que su verdadero apellido es Frankenstein y que cayó en desgracia después de ser ridiculizado por sus colegas debido a sus estrafalarias investigaciones científicas. Acto seguido le informa que tiene en su poder los restos del monstruo de Frankenstein y le ordena tomar parte de una colaboración entre ambos en la que deberá revivir a la criatura.

Creo que nunca había visto un monstruo de Frankenstein con un aspecto tan descompuesto.

¿Y qué es lo que ha estado haciendo exactamente este descendiente de Frankenstein? Con la ayuda de Groton (Lon Chaney Jr.) captura mujeres que han sido previamente decapitadas con un hachazo para después revivirla gracias a la receta de la familia. La explicación es que ocurre una transformación molecular en estas mujeres al sufrir un trauma tan severo como lo es ser asesinadas con un hacha, y este cambio en su sangre sirve para generar un suero milagroso que hará que Durea pueda abandonar su silla de ruedas además de ayudar a sus amigos y volver invencible a Drácula.

Con House of Dracula proseguimos con las películas de Universal Pictures y al igual que en el caso de Dracula's Daughter se trata de una secuela, en esta ocasión los eventos son posteriores a los ocurridos en House of Frankenstein.


Otro elemento que comparte esta película con nuestra reseña anterior es que la historia empieza con el barón Latos (John Carradine) irrumpiendo en la casa del doctor Franz Edlemann (Onslow Stevens) para pedirle que lo ayude a encontrar una cura para su vampirismo. El doctor Edlemann, un hombre de ciencia al día con los últimos avances acepta con emoción el reto sin revelarle a sus asistentes la verdadera identidad del paciente.


No obstante, todo esto no es más que una excusa por parte del barón Latos para poder frecuentar la morada del doctor y retomar el contacto con Miliza Morelle (Martha O'Driscoll), una de sus asistentes del doctor, a quien conoció hace tiempo atrás y que anhela convertirla en una no muerta como él.


Durante una de las noches, mientras el doctor Edlemann le suministra una transfusión al barón Latos, entra desesperado a su consultorio un hombre llamado Lawrence Talbot (Lon Chaney Jr.) y exige ver cuanto antes al doctor. La secretaria le indica que el doctor no puede atenderlo y que tendrá que esperar al menos una hora. Talbot le responde que ya sería demasiado tarde y se marcha a toda velocidad por donde vino.


Horas más tarde, el jefe de la policía (Lionel Atwill) llama a Edlemann y le pide ayuda con un tal Talbot que se presentó en la comisaría exigiendo que lo encerraran para evitar que se produjera un homicidio. A estas alturas es posible que el nombre les haya sugerido de quién se trata este hombre tan misterioso y nervioso, pero en caso contrario solo les diré que esa noche había luna llena y acompañaré el comentario con una foto.

8.12.17

Dracula's Daughter (1936)

Publicado por Marcel |

Después de un buen tiempo de inactividad en este blog, retomamos nuestras reseñas con un integrante de la colección de terror de Universal Pictures, tal y como es el caso de Dracula's Daughter, película de 1936 dirigida por Lambert Hillyer y que es la sucesora de Dracula, el clásico de 1931 protagonizado por Bela Lugosi.


La película empieza precisamente con lo que sería el final de la película de Tod Browning. Vemos el cadáver del conde Drácula con la estaca y allí se encuentra el profesor Von Helsing, interpretado nuevamente por Edward Van Sloan (una pequeña inconsistencia en este punto, dado que en la película de 1931 su personaje llevaba el nombre de Van Helsing). Sin embargo la escena no es exacta, Von Helsing está solo junto a los cadáveres de Drácula y Renfield, no hay rastro alguno de Jonathan, Mina o el doctor Seward ni son mencionados en ningún momento de la trama.


Quienes sí hacen acto de presencia son dos oficiales de la Policía y se llevan detenido al eminente profesor, porque seamos sinceros, ese cuento de clavarle una estaca en el pecho a un hombre porque era un vampiro que tenía 500 años sembrando el terror no es un argumento que pueda sostenerse ante las fuerzas del orden.


Los primeros compases de Dracula's Daughter transcurren por esos derroteros, pensando en el inminente juicio que se celebrará en contra de Von Helsing y la posibilidad de que sea condenado a la horca o, si determinan que está loco, a pasar el resto de sus días en un manicomio. Para su defensa llama a un viejo alumno y ahora un reconocido psiquiatra, el doctor Jeffrey Garth (Otto Kruger), a quien considera el único capaz de sacarlo de ese embrollo.


Simultáneamente entra en escena una misteriosa mujer que más adelante descubriremos que es la condesa Marya Zaleska (Gloria Holden). Ella llega al sitio en donde están custodiando los cuerpos de Drácula y Renfield y se roba el del conde. Su objetivo es llevar a cabo un ritual para destruir por completo sus restos y romper así el influjo que ejerce sobre ella.

El día de hoy hablaremos una película española titulada Los monstruos del terror, pero conocida también bajo los nombres de El hombre que vino de Ummo, Operación terror y Drácula vs. Frankenstein. Largometraje dirigido inicialmente por Tulio Demicheli pero concluido por Hugo Fregonese. El guión es obra de Paul Naschy, quien además participó en ella con su clásico personaje de Waldemar Daninsky.


Odo Varnoff (Michael Rennie) espera la llegada de dos extraterrestres provenientes del planeta Ummo, quienes encarnarán los cuerpos de dos científicos fallecidos recientemente y le ayudarán con todos los experimentos necesarios para acabar con los habitantes del planeta Tierra, para después ocupar el planeta con toda la población de Ummo, un astro al borde de la extinción.


¿Cuál es el siniestro plan para llevar a cabo su misión exitosamente? Devolverle la vida a toda una serie de criaturas terroríficas del mundo fantástico como la Momia, el Vampiro, el Hombre Lobo y el monstruo de Frankenstein, que posiblemente motivado por un tema de derechos de autor no se llama así sino que en este universo fue creado por un tal Farancksalan. El Vampiro por su parte no es Drácula sino un tal conde Janos de Mialhoff.


Así pues los primeros compases de Los monstruos del terror transcurren mostrándonos cómo encuentran y reaniman a todos estos seres para después trasladarlos al viejo castillo que alquiló el doctor Varnoff. También hay que hacerse cargo de unas jovencitas que raptaron para que sirvan de esclavas y ayuden a completar todas las tareas.

23.8.17

El vampiro (1957)

Publicado por Marcel |

La segunda reseña del mes de agosto corresponde a una película mexicana que goza de cierta fama y es considera de culto por los amantes del género. Se trata de El vampiro, dirigida por Fernando Méndez y producida por Abel Salazar, quien además interpreta a uno de los personajes principales de la historia, el doctor Enrique.


La historia comienza en una estación de trenes en un pequeño poblado mexicano al que arriban el ya mencionado doctor Enrique y una joven llamada Marta (Ariadna Welter). También es descargada en esa estación una gran caja de madera con tierra proveniente de Hungría. Los expertos en el tema de vampiros inmediatamente sabrán por dónde van los tiros.


El motivo de la visita de Enrique al lugar no queda claro en un principio, pero Marta ha llegado la más rápido que pudo para visitar en la hacienda de Los Sicomoros a la tía que la crió, cuya salud se ha deteriorado rápidamente y de la que se espera un trágico desenlace en cualquier momento.


Mientras ella y Enrique se las ingenian para llegar a la hacienda, debido a que ninguno de los habitantes del pueblo se atreve a salir cuando cae la noche y no hay quién los lleve, pasamos a la escena del entierro de la tía María Teresa (Alicia Montoya), quien finalmente no resistió hasta la llegada de su sobrina. Durante el sepelio vemos una placa sobre un tal conde Karol de Lavud, fallecido en 1840. Un elemento que será de gran importancia para el resto de la trama.


Finalmente Marta y Enrique llegan a la hacienda y son recibidos por Anselmo (José Chávez) y don Emilio (José Luis Jiménez), tío de la joven. Instantes más tarde aparece en escena su tía Eloísa (Carmen Montejo), quien para sorpresa de la propia Marta no ha envejecido nada desde la última vez que la vio hace años e incluso pareciera ser de su misma edad. Sin embargo, apenas si puede pensar en ello porque esta le comunica las malas noticias respecto a la tía María Teresa.

2.4.17

Incense for the Damned (1970)

Publicado por Marcel |

Hay ocasiones en las que he decidido ver una película sin saber absolutamente nada de ella y dejándome llevar simplemente por detalles menores como un actor que participa en ella, un título intrigante o incluso un póster llamativo. Eso fue lo que me ocurrió cuando llegó a mis manos una película llamada Blood Suckers, que anunciaba a Peter Cushing en el rol principal. Me dije que una historia de vampiros con Peter Cushing seguro sería entretenida como cualquier producción de los estudios Hammer. Craso error.


Apenas al comenzar la película noto que como título aparece Freedom Seeker. ¿Pero qué es este título más propio de una película de guerra? Pausa y a investigar. Resulta y acontece, estimados lectores, que esta película oficialmente se conoce como Incense for the Damned y fue rodada en 1969, pero no consiguió distribuidor hasta dos años más tarde. Durante ese proceso conoció distintos nombres, como Bloodsuckers (junto y separado), Vampire Sacrifice, Doctors Wear Scarlet y el ya mencionado Freedom Seeker. Lo otro que descubrí durante mi investigación es que su director, Robert Hartford-Davis, en un punto pasó a renegar de su obra y consideró que era mejor no terminar esta película. En consecuencia, en algunas ediciones el crédito del director aparece bajo el seudónimo de Michael Burrowes y en otras, como es el caso de mi DVD, no hay mención alguna a su figura.


Armado de valor y encomendado al espíritu de Peter Cushing proseguí con este largometraje de títulos tan abundantes como dispares. La historia es un tanto confusa, al punto que en varias oportunidades hacen uso de un narrador para explicar los acontecimientos y los planes de los personajes, pero me atrevo a decir que entendí de qué iba el argumento.

La acción inicia en Inglaterra con una reunión entre varias personas que se preguntan por el paradero de Richard Fountain (Patrick Mower), a quien esperaban de vuelta hace dos días del viaje que realizó a Grecia. Entre los presentes están su prometida, Penelope (Madeleine Hinde), y su futuro suegro, el doctor Walter Goodrich (Peter Cushing), además de sus amigos Tony Seymore (Alexander Davion) y Bob Kirby (Johnny Sekka). Tony se ha enterado por parte del padre de Richard que su hijo se encuentra en problemas en Grecia y por eso no ha podido regresar en la fecha establecida. En lugar de contactar a las autoridades, el grupo viaja a Grecia para dar con el paradero de su amigo. Aunque no todos se suman a la aventura, Peter Cushing se queda en Inglaterra y no volvemos a verlo hasta la escena final de la película.


Una vez en tierra helénica, hacen las averiguaciones pertinentes con la ayuda del agregado diplomático británico y descubren que Richard se encuentra en la isla de Hidra tras haberse unido a una secta que se presume responsable de la muerte de una joven cuyo cadáver hallaron en la playa en días pasados.


Según palabras de uno de sus amigos descubrimos que Richard viajó a Grecia en busca de libertad (de ahí lo de Freedom Seekers). No sabemos si estaba agobiado por el inminente matrimonio o la presión de su trabajo en la universidad de Oxford, pero decidió pasar una temporada en el Mediterráneo para despejar su mente. Desconocemos cómo terminó en la isla de Hidra, pero sí sabemos que este grupo que lo ha reclutado disfruta bebiendo la sangre de sus víctimas así como que también se entrega a las orgías y al uso de drogas. Tal y como podemos apreciar en una psicodélica escena en la que conocemos a la líder Chriseis (Imogen Hassall), quien por alguna razón se ha obsesionado con este confundido catedrático inglés.

9.10.16

La dinastía Drácula (1980)

Publicado por Marcel |

La segunda reseña del mes de octubre le corresponde a un favorito de los lectores de este blog, como lo es el cine mexicano, en esta oportunidad con otra historia de vampiros con La dinastía Drácula, de la mano de Alfredo B. Crevenna a quien ya tuvimos en este espacio hace casi 2 años con El pueblo fantasma.


La película comienza en el año 1595 en plena ejecución de un hereje por parte de la Santa Inquisición. El pecador es Antonio de Orlaff (Kleomenes Stamatiades), duque de Talavera y señor de Montovanes, acusado de satisfacer su sed con sangre humana, practicar maleficios, sacrificar doncellas e invocar al Maligno. También recibe el cargo de practicar brujería porque los testigos afirman haberlo visto convertirse en perro, lobo, tigre y humo. Debido a la naturaleza de sus actos no es condenado a la hoguera como era costumbre sino ejecutado clavándole una estaca en el pecho y sepultado en tierra no consagrada.


De todo aquello fue testigo Madame Kostov (Erika Carlsson), quien juró que cuando hubieran transcurrido 300 años volverían en la primera luna llena para así reinar juntos nuevamente. Lo que nos lleva a la época en la que se ambienta La dinastía Drácula, finales del siglo XIX, concretamente durante el año 1895, momento en el cual Madame Kostov vuelve a México con el interés de adquirir la hacienda en representación del barón Van Helsing.


Bueno, si esta mujer trabaja para Van Helsing entonces no hay nada que temer, ¿no? ¡Craso error, estimados lectores! Para no levantar sospechas estos vampiros son tan astutos que han decidido ocultar su identidad empleando el nombre de quien ha sido uno de sus enemigos más famosos. Pero su llegada a tierras mexicanas coincide con la muerte de varios habitantes del pueblo, todos ellos hallados sin una sola gota de sangre en su cuerpo y con las características y temibles marcas de colmillos en su cuello.


Más allá de estos deslices con algunos habitantes de poca importancia, el barón Drácula (Roberto Nelson) se comporta como todo un caballero con los dueños de la hacienda y en un primer momento intenta comprar la propiedad de forma civilizada. No obstante, ante las negativas de don Carlos Solórzano (Rubén Rojo) y doña Remedios Montovanes de Solórzano (Magda Guzmán), decide recurrir a los métodos que mejor conoce y una noche hace que doña Remedios caiga en un profundo trance y siga los pasos de su antepasado Antonio uniéndose a la dinastía.

7.8.16

La invasión de los vampiros (1963)

Publicado por Marcel |

El día de hoy tenemos otro clásico del terror del cine mexicano con La invasión de los vampiros de Miguel Morayta, continuación de El vampiro sangriento estrenada el año anterior.


A la Hacienda de las Ánimas, ubicada en un apartado pueblo mexicano, llega un doctor enviado por el conde Cagliostro desde ciudad de México para que su amigo el marqués Gonzalo Guzmán de la Selva (Tito Junco) le brinde alojamiento y le permita realizar ahí por el tiempo que sea necesario sus estudios sobre vampirismo. Esa peculiar elección de tema se debe a que el doctor Ulises Albarrán (Rafael del Río) no se encuentra doctorado en medicina sino en alquimia.


Frau Hildegarda (Bertha Moss), ama de llaves del marqués y otrora fiel sirviente del conde Frankenhausen (Carlos Agostí), se opone rotundamente a tener a ese joven en la hacienda, pero el marqués no acepta sus argumentos y concluye que por encima de todo lo más importante es poder ayudar al discípulo de un viejo amigo.


Una vez instalado, el doctor Albarrán viaja al pueblo para conocer a los habitantes del lugar y saber qué se comenta respecto a las sospechosas muertes que han ocurrido últimamente durante cada luna llena. El consenso popular las atribuye a la obra del Maligno, al punto tal que el sacerdote se ha negado a enterrar a todas las víctimas hasta que no se determine que Satanás no está relacionado con esas muertes.


La primera muerte correspondió a Eugenia Guzmán de la Selva, hija del marqués y esposa del conde Frankenhausen. Esta ocurrió en extrañas circunstancias porque su deceso coincidió con la misteriosa desaparición del conde y nadie volvió a saber de él. Se comenta que las muertes sucesivas han sido provocadas durante cada noche de luna llena porque es ahí cuando la condesa abandona su féretro para deambular por el pueblo, logrando encantar a algún incauto que después sirve de alimento al voraz conde (aunque en realidad se trata de su hija Brunhilda (Erna Martha Bauman), en medio de un trance inducido por el conde).

20.9.15

Upír z Feratu (1982)

Publicado por Marcel |

La película de la que hablaremos hoy es toda una rareza realizada en Checoslovaquia sobre un auto de carreras que en lugar de gasolina emplea sangre humana como combustible. Se trata de Upír z Feratu, El vampiro de la Ferat según los subtítulos en español, dirigida por Juraj Herz y con guión de él mismo con colaboración de Jan Fleischer.


Si bien el tema de los vehículos asesinos o con vida propia no es ninguna novedad, a mí por ejemplo me vienen a la mente The Car (1977), I Bought a Vampire Motorcycle (1990) y algunas historias de Stephen King, el argumento me resultó toda una sorpresa por tratarse de un país todavía bajo la influencia del comunismo y la censura de aquellos años. Digamos que no esperaba encontrarme con un planteamiento tan propio de occidente.


Todo empieza con Marek (Jirí Menzel) y Mima (Dagmar Havlová), un médico y la conductora de la ambulancia respectivamente, que acuden a un llamado de emergencia para descubrir que todo se trataba de una broma al terminar en una dirección inexistente. Sin embargo, durante su recorrido se topan con un misterioso auto negro conducido por Luisa Tomásová (Jana Brezková), quien algo débil y adolorida aprovecha el encuentro con el personal médico para pedir asistencia. Lo que descubren es que tiene el pie derecho muy maltratado, principalmente por la presencia de un gran hematoma en la planta.


Unos momentos después ven al mismo auto salirse de la carretera con su conductora inconsciente; pero para su extrañeza la zona es rápidamente invadida por el personal de la compañía Ferat, que limpia por completo el lugar del siniestro y no le permite a los paramédicos atender a la mujer lesionada. Unas horas más tarde se enteran de la noticia de su fallecimiento.


Por lo general suelen ser necesarias algunas pequeñas coincidencias para que todo encaje y en este caso lo que ocurre es que Mima desde niña siempre había querido ser piloto de carreras, pero lo más que logró fue un puesto como choferesa de ambulancias. ¿Qué empresa creen que le ofrecerá la oportunidad de su vida ahora que tienen una vacante en un puesto de vital importancia?


17.7.15

La saga de los Drácula (1973)

Publicado por Marcel |

Para abrir el fin de semana tenemos una película española que nos presenta una nueva versión entre las historias de vampiros. La saga de los Drácula, dirigida por León Klimovsky, nos muestra a la familia Drácula y su desesperada búsqueda por encontrar un descendiente digno de llevar el nombre de la familia y el título de conde (aunque a decir verdad no me quedó claro el afán por buscar un heredero si se supone que son inmortales).


Todo comienza con un viaje que realizan Berta (Tina Sáinz) y Hans (Tony Isbert) a la siempre misteriosa y enigmática Transilvania para visitar a los parientes de ella, a quienes no ha visto en muchos años; la ocasión es propicia porque tiene cuatro meses de embarazo y al estar esperando a un varón este pasará a ser el heredero del título nobiliario. El recibimiento no podría ser más perturbador, con los nativos del pueblo negándose a llevarlos hasta el castillo de su familia y ellos encontrando en el bosque a una chica casi desangrada por completo y con marcas características en su cuello.


Pasan la noche en la posada de Mamá Petrescu (Mimí Muñoz), quien recuerda a Berta de cuando era niña y los recibe con gran hospitalidad. A la mañana siguiente se halla en el lugar Gabor (J. J. Paladino), administrador de la hacienda de su abuelo y quien con gusto los trasladará hasta su propiedad.


Una vez en el castillo todo es bastante extraño porque pareciera estar completamente desierto. Gabor le responde a Berta que más tarde podrá ver a su abuelo y a sus primas, que primero debe instalarse en su habitación mientras él se ocupa de otros asuntos. A falta de vivos con quienes relacionarse ella le pide a Gabor visitar la tumba de su abuela y para su gran asombro encuentra allí tumbas para los integrantes de la familia que deberían estar esperándola. Su esposo se lo toma de lo más normal y le dice que seguro se trata de personas precavidas que no desean que las muerte las tome por sorpresa. ¿Que las lápidas tienen fecha de defunción? ¡Qué importa eso!


Justo al caer la noche la vieja mansión cobra vida y aparecen los sirvientes y los familiares de Berta. Finalmente puede reencontrase con su abuelo el Conde Drácula (Narciso Ibáñez Menta), sus primas Irina (Cristina Suriani) y Xenia (María Kosty), y conocer a la joven esposa de su abuelo, Munia (Helga Liné). La cena no transcurre del todo bien para la embarazada con la carne casi cruda y la bebida que más parece sangre que vino, por lo que se excusa y se retira a su habitación.

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