Inauguramos el año de reseñas con otra película de vampiros, en este caso de vuelta a Latinoamérica con cine mexicano y la continuación de El vampiro, producción que reseñamos meses atrás. Se trata de El ataúd del vampiro, película que reúne nuevamente a Abel Salazar, Ariadna Welter, Germán Robles y Alicia Montoya en sus roles originales, además de repetir Fernando Méndez y Ramón Obón en la dirección y el guión respectivamente.
La historia inicia con dos nuevos personajes dentro de esta historia, a quienes vemos profanando la tumba del conde de Lavud (Germán Robles). Uno de ellos es el doctor Mendoza (Guillermo Orea), que desea trasladar el ataúd al hospital donde trabaja para realizar diversos estudios en este cadáver después de todo lo que le contó su colega el doctor Enrique Saldívar (Abel Salazar); el otro es Barraza (Yerye Beirute), un malandrín que se gana la vida en actividades al margen de la ley como esta.
Si bien Barraza recibe una generosa suma de dinero por parte del doctor Mendoza, la codicia lo impulsa a querer apoderarse del medallón que porta el conde y para ello regresa al hospital cuando todos se han ido para hacerse con él. Para arrebatarle el medallón primero le saca la estaca que tenía en el pecho y, por supuesto, el vampiro vuelve a la vida.
El conde de Lavud sabe que todo vampiro necesita un Renfield, por ello no mata a Barraza sino que lo induce a un trance para dominar por completo su voluntad y hacer que cumpla sus órdenes y lo ayude a llevar a cabo su venganza contra aquellos que lo había reducido a ese estado.
Aunque en su venganza solo quiere matar a María Teresa (Alicia Montoya) y a Enrique. Sus planes hacia Marta (Ariadna Welter) siguen siendo los mismos que en la primera película: casarse con ella y hacerla su compañera por toda la eternidad.





















































