Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

24.6.15

Little Corey Gorey (1993)

Posted by Marcel |

La tercera película del mes es una producción de muy bajo presupuesto aunque con una interesante historia detrás de ella. Little Corey Gorey fue filmada durante 1989 pero no fue hasta el año 1993 que encontró un distribuidor interesado en adquirir los derechos comerciales. El problema, según relata su director y productor, Bill Morroni, es que dicho distribuidor lo estafó, nunca le dio el dinero acordado y la película terminó siendo una importante pérdida económica para él y todos aquellos que colaboraron en su realización.


Años más tarde Little Corey Gorey fue editada en DVD sin Morroni tener nada que ver en ello, con el agravante de que todo el gore fue eliminado, dando por resultado una aburrida comedia apta para todo público y 8 minutos más corta que la visión original del director. En cierto modo Bill Morroni obtuvo su venganza unos 15 años más tarde cuando se le ocurrió crear el sitio web littlecoreygorey.com, en donde la película puede verse online o descargarse de forma gratuita; además, si se sienten generosos, pueden donar la cantidad que esté a su alcance o comprar una copia en físico por 12,95 dólares.


Los padres del pequeño Corey Gorey (Todd Fortune) fallecieron y desde entonces vive bajo la custodia de su madrastra (Pat Gallagher) y en compañía de su hermanastro Biff (Greg Sachs), quienes no desaprovechan cualquier oportunidad para someterlo a toda clase de atropellos y vejaciones. La primera media hora de este largometraje consiste precisamente en mostrarnos los abusos sufridos por el protagonista mientras nos preguntamos cuánto más resistirá hasta alcanzar su punto de quiebre.


La respuesta llega la noche en la que Biff le roba a Corey sus entradas para el concierto de Ozzy Osbourne y no conforme con eso invita a Jackie (Brenda Pope), la chica de la que Corey se había enamorado. Lo que en un principio debía ser una simple riña entre dos hermanastros da un giro dramático cuando Biff atraviesa la puerta de vidrio de la ducha y uno de los pedazos cercena su brazo derecho. Un accidente que convierte de nuevo a Corey en una víctima de las circunstancias y lo obliga a tomar decisiones trascendentales para su futuro inmediato.


Jerry Warren es un viejo conocido de este blog y estoy seguro de que muchos aficionados al cine de bajo presupuesto conocen sus rocambolescas producciones cinematográficas. En el pasado ya sufrimos con dos de sus infames películas al reseñar Attack of the Mayan Mummy y Curse of the Stone Hand, pero como reza el dicho, no hay dos sin tres, y toca inmolarnos por la causa una vez más y hablarles hoy de Frankenstein Island.


Tal y como lo hicieran 17 años antes en Curse of the Stone Hand, coinciden de nuevo en el reparto John Carradine y Katherine Victor, esta vez interpretando al doctor Frankenstein y su tataranieta respectivamente. Si eso les suena algo extraño o de plano imposible debo agregar que Frankenstein murió hace ya algunos años y se comunica con el mundo de los vivos a través del esposo de Sheila Frankenstein (Katherine Victor), el doctor Von Helsing (George Mitchell). Por lo tanto, la mayor parte del tiempo solo vemos a Carradine inmortalizado dentro de un portarretratos.


Las otras veces que aparece Carradine es bajo la forma de un espectro que declama alguna incoherencia sobre the golden thread o the power que me parece nunca llega a ser explicado o si lo hicieron yo no me enteré.


Porque ese es un problema muy serio que tuve con esta película y es que no comprendí casi nada de lo que vi. A lo largo de sus 95 minutos de duración ocurren muchas cosas que no guardan una clara relación con la historia principal de Frankenstein y sus experimentos.


Lo que sí puedo contarles es que todo empieza con un grupo de cuatro amigos que se encontraban haciendo un paseo en globo aerostático hasta que este se precipitó al mar por culpa de un tornado. En la siguiente escena los vemos llegando en un bote inflable a la orilla de una isla y de inmediato se disponen a explorarla. Allí se encuentran con una tribu de lindas mujeres que se comunican en un perfecto inglés y que temen la presencia de unos hombres que habitan la isla y que obedecen las órdenes de los Frankenstein.

Con algunos días de retraso este es nuestro pequeño homenaje a Christopher Lee, quien falleciera a los 93 años el 7 de junio del presente año como consecuencia de problemas respiratorios que lo aquejaban. Hemos elegido una película no tan famosa dentro de la extensa filmografía de este ícono del cine y tampoco se trata de una de las muchas películas que hizo para los estudios Hammer, sino una en la que fue dirigido por otra figura emblemática del cine B como lo fue Jesús Franco.


Como ocurría con frecuencia con estas coproducciones europeas que después eran distribuidas por distintas compañías a lo largo del planeta, The Bloody Judge es conocida bajo una amplia variedad de títulos:
  • El juez sangriento
  • El proceso de las brujas
  • Il trono di fuoco
  • Night of the Blood Monster
  • Throne of the Blood Monster
  • Trial of the Witches
  • Witch Killer of Broadmoor
  • Witches' Trial

Más allá del sangriento título y la identidad del director, The Bloody Judge es en líneas generales un drama histórico; quienes estén buscando la típica combinación de terror y exploitation pueden terminar decepcionados. Su argumento se sitúa en 1685 y se encuentra basado en el Tribunal Sangriento, del cual fue fue figura principal el personaje al que encarna Christopher Lee, el juez Jeffries, conocido también como "El juez de la horca". En dicho tribunal se celebraron múltiples juicios que enviaron al cadalso a personas acusadas de conspirar en contra del rey Jacobo II de Inglaterra, en especial a aquellos que participaron en la Rebelión de Monmouth.


La edición del DVD que vi, con una duración de 104 minutos, pareciera ser la más larga disponible. Las escenas que originalmente no formaron parte de ninguna edición en inglés fueron reemplazadas por material proveniente de las versiones italiana y alemana de la película. A modo de referencia les detallo a continuación las escenas adicionales que pude notar:
  1. Luego que Harry Selton (Hans Hass Jr.) salva a Mary Gray (Maria Rohm) de morir ahogada hay un diálogo entre ellos en italiano que se extiende por unos 3 minutos.
  2. Cuando Jeffries llama al podio de los acusados a Sally Gaunt (Diana Lorys) los primeros 20 segundos de la conversación que sigue entre ambos es en alemán.
  3. Estando ya en el calabozo, cuando Mary es liberada de sus cadenas y llevada frente a la celda de Harry los breves diálogos son en italiano (la escena como tal dura 1 minuto).
  4. Posterior a eso hay una extensa secuencia erótica de 7 minutos en donde los pocos diálogos son en alemán. Primero los torturadores de Mary le hacen lamer la sangre del cuerpo de otra torturada y después vemos a Sally bañando y vistiendo a Mary para que esté presentable al momento de visitar al juez Jeffries.

Cuatro décadas después de su frustrado estreno Gorevision Films Restauraciones, siempre interesados en la preservación y difusión de la cultura, ha rescatado esta película perdida que fue estrenada en el año 1975 bajo el título de El puto pero que al poco tiempo cayó en el olvido debido a que fue un sonoro fracaso en taquilla para la época. Transgresora y adelantada a su tiempo, ahora Gorevision la presenta al mundo bajo su título internacional de They Call Him One Eye Faggot y espera rendirle un merecido homenaje a todos los que participaron en su creación. Pier Paolo Marzolini es el seudónimo bajo el que se oculta el enigmático director de esta película, ¿un homenaje al director italiano Pier Paolo Pasolini que falleciera en circunstancias no del todo claras durante ese mismo año? Hay bastante comunismo y homosexualidad en esta producción, así que no me extrañaría que ese fuese el caso.


Ignacio Pereztrona (Vic Cicuta/Víctor Melman) es un policía antinarcóticos que, con la ayuda de su no tan fiel compañero Esteban Osinde (Pablo Marini/Pipper Tenco), le asesta un duro golpe a una banda de narcos que siguen las órdenes dictadas por la enigmática figura de un hombre conocido simplemente como El Poderoso. Es un inicio vibrante con una emboscada realizada en un helicóptero digno de Wakaliwood que termina con la aeronave precipitándose a tierra, pero no porque esta haya sido derribada por los traficantes sino simplemente porque así estaciona Ignacio Pereztrona.


Estos carteles suelen tener conexiones en las más altas esferas y contar con tantas cabezas como una hidra, por lo que al poco tiempo los emisarios de la droga visitan a Pereztrona en su casa para amedrentarlo tanto a él como a su esposa Carlota (Ayelén Turzi). Comandados por Mac (Nicolás Galvagno/Jean Pierre Descarrio), estos muchachos van más allá de la intimidación, están dispuestos a enseñarle a este entrometido policía una lección que recordará toda su vida y para ello deciden raptarlo, prostituirlo y hacerlo adicto a la "letal droga" de la marihuana.

Qué lejos quedó aquello de "Nací sin miedo. El doctor lloró cuando me asomé de la vagina de mi madre".

Como si no fuera suficiente con tener el ano desgarrado y haberse convertido en un paria adicto a los psicotrópicos, una noche recibe la visita de Jacobo El Seductor (Ramón Cordero/Rudo Hardon), uno de los esbirros de El poderoso, quien no conforme con abusar de él lo deja tuerto del ojo izquierdo tras un hábil manejo del cuchillo.

Despedimos el mes de abril con otra película asiática, en esta oportunidad una producción proveniente de Corea del Sur dirigida por Oh Young-doo. Con ustedes Eillieon bikini o Invasion of Alien Bikini como es su título internacional.


Primero que nada debo mencionar que se trata de una película muy extraña. En un principio da la impresión de que podría tratarse de la historia de un nerd que se cree superhéroe. Después el tono de la película cambia y las secuencias desde el apartamento de Young-gun (Hong Young-geun) tienen un aspecto de cine arthouse que me hizo pensar que tal vez no era material para ese blog. Pero luego, tras ciertas revelaciones, se entra en un juego sexual y violento que le confiere un componente de exploitation. También hay espacio para las artes marciales y la comedia.


Tras una escena inicial un tanto confusa vemos a una linda mujer siendo perseguida por unos maleantes. Ante esa situación de peligro nuestro héroe interviene y le propina una buena paliza a todos los que hostigaban a la chica, quien termina en la vivienda de Young-gun siendo atendida por la agresión.


Young-gun no es el más hábil en lo que respecta al sexo opuesto, ha superado los 30 años conservando su virginidad y además se vanagloria de haber tomado un voto de castidad. El problema es que se encuentra a solas en su habitación con Mónica (Ha Eun-jung), quien a pesar de su sexy aspecto humano no es más que una extraterrestre con una gran urgencia de aparearse puesto que solo esa noche será fértil.


A partir de allí empieza una lucha entre Mónica y Young-gun por su esperma. Ella para obtenerlo y él para conservarlo. En ese punto Invasion of Alien Bikini entra en el plano erótico pero rápidamente deriva en la violencia mediante torturas y golpes, pero sin dejar de lado el toque cómico en la mayoría de estas acciones, por lo que es difícil tomárselas en serio. Si bien en un punto en el que Young-gun golpea a Mónica sí me quedé un tanto perplejo respecto a lo que estaba viendo.

Retomamos el cine latinoamericano y lo hacemos con Orlak, el infierno de Frankenstein, una película mexicana de 1960 dirigida por el prolífico Rafael Baledón y con la participación de Joaquín Cordero, Andrés Soler, Armando Calvo e Irma Dorantes en los papeles principales.


Como pueden inferir del título, Orlak, el infierno de Frankenstein nos presenta una nueva versión de este clásico del terror. En esta ocasión el doctor Frankenstein (Andrés Soler) ha sido encarcelado luego de ser capturado profanando tumbas con la ayuda de su fiel ayudante Eric (Carlos Ancira) y en prisión conoce a Jaime Rojas (Joaquín Cordero), un hombre que está por salir en libertad tras cumplir condena por asalto y que en poco tiempo ha desarrollado una gran  admiración hacia el científico. Como consecuencia de eso le ofrece ayudarlo a fugarse una vez se encuentre del otro lado del muro.


Rojas cumple con su palabra y con la ayuda de Gastón (David Reynoso), uno de sus compañeros de fechorías, lo saca de la cárcel ante la pasividad e ineptitud de las autoridades, que en ningún momento las vemos poniendo algún esfuerzo en dar con el paradero del doctor Frankenstein a pesar de las muertes que ocurrirán más adelante.


Nuestro protagonista se esmera en vender una imagen de hombre injustamente condenado y a cambio de su libertad le pide a Frankenstein que le ayude a demostrar su inocencia. Como todo científico portador de ese apellido, al poco tiempo Frankenstein logra crear vida a partir de cadáveres. Para ello emplea un armazón metálico que contiene a todos los órganos y sirve de reemplazo del esqueleto humano; además ha dotado a la criatura de un complejo mecanismo de reloj que obliga a las partes a funcionar. Todo esto aderezado por una gran cantidad de electricidad. Ante la falta de un cerebro humano Frankenstein recurre a uno artificial creado por él mismo que le permite comunicarse a distancia mediante un micrófono con Orlak, el nombre que le puso a su creación.

Eso que parece una bola de cristal es el cerebro de Orlak.

Como siempre el momento en el que la criatura cobra vida es bastante dramático y esta vez además nos sorprende ver su cabeza oculta dentro de una caja.

Tras Kyôfu continuamos con el cine japonés y en esta oportunidad la película de la que hablaremos es Yûrei yashiki no kyôfu: Chi wo sû ningyô, o como es conocida más comúnmente en el mundo occidental: The Vampire Doll. Esta producción fue dirigida por Michio Yamamoto con guión de Hiroshi Nagano y Ei Ogawa, este último lo acompañaría en otros largometrajes que realizó a lo largo de su carrera, como por ejemplo El lago de Drácula.


La acción comienza por una estrecha carretera de tierra durante una noche lluviosa en la que vemos a Kazuhiko Sagawa (Atsuo Nakamura), quien tras seis meses de ausencia se dirige al encuentro de su amada Yuko (Yukiko Kobayashi). En la vieja mansión es recibido de forma hostil por el cuidador Genzô (Kaku Takashina), pero la señora Nonomura (Yôko Minakaze), la madre de su prometida, interviene y le hace pasar a la casa. Allí le informa que ha llegado tarde, puesto que dos semanas atrás Yuko falleció como consecuencia de las heridas sufridas en un accidente de tránsito bajo una tormenta como la de esa noche.


Sagawa se queda a pasar la noche y la señora Nonomura le dice que al día siguiente irán a visitar la tumba de Yuko. Pero la noche es larga y los planes se trastocan cuando Sagawa ve a Yuko y la sigue a través del jardín, en una terrorífica casualidad llegan hasta el lugar en donde fue enterrada. Ella le implora que la mate pero Sagawa no comprende nada y le jura que hará todo lo posible por curarla. La estrecha fuertemente entre sus brazos y... ese es el fin para Kazuhiko Sagawa.


Sin embargo esto es un simple abreboca, todavía queda casi una hora entera de película y es cuando entra en escena Keiko Sagawa (Kayo Matsuo), hermana de Kazuhiko y quien se preocupa tras 8 días sin saber de su hermano desde que emprendiera aquel viaje. Ella decide visitar a los Nonomura y la acompaña su novio Hiroshi (Akira Nakao) para ayudarla a investigar.


El día de hoy traemos una película de Hiroshi Takahashi, quien fuera el guionista de la afamada saga Ringu y director de la ya reseñada Sodomu no Ichi, película que aprovecho para volver a recomendarla si están con ganas de ver una de esas que son tan malas que terminan resultando divertidas. En Kyôfu, o The Sylvian Experiments como es conocida en inglés, Takahashi desempeña los dos roles y el resultado en mi opinión no es del todo satisfactorio.


La historia inicia con una pareja viendo un video sobre experimentos en humanos llevados a cabo por los japoneses a lo largo de la Segunda Guerra Mundial; durante la sesión entran a la sala sus dos pequeñas hijas y el destello de una luz blanca pareciera marcarlos a todos para el resto de sus vidas.


De vuelta al presente encontramos a un grupo de cuatro jóvenes que contactaron a un quinto por internet para suicidarse en grupo. Van a un lugar apartado, sellan las puertas del vehículo, cada uno se toma una pastilla para acabar con su vida y... todo resulta una gran mentira de Hattori, ese quinto suicida en realidad trabaja para la doctora Etsuko (Nagisa Katahira), la misma que vio el video del comienzo y necesita especímenes para sus experimentos.


Así es estimados lectores, dentro de la categoría de científicos locos me atrevo a decir que es la primera mujer que tenemos en este blog. La doctora Etsuko ha estado obsesionada por años con la estimulación eléctrica del cerebro humano y la supuesta capacidad que dichos estímulos confieren para ver otras dimensiones. La sorpresa más grande en esta primera parte de la película es que entre los cuatro conejillos de Indias se encuentra Miyuki (Yuri Nakamura), una de sus hijas, a quienes abandonó hace muchos años. Eso no impide que Etsuko le abra el cráneo y experimente con ella del mismo modo que con los demás.

Entre ver cine serio por culpa del Oscar y las obligaciones del día a día marzo está por llegar a su final sin que hayamos publicado ninguna reseña durante un mes. Por ello la ocasión es más que propicia para hablarles de Caramelle da uno sconosciuto, un poco conocido giallo que en 1987 representó el único trabajo como director de Franco Ferrini.


La historia es una que ya ha sido contada en otras oportunidades: las prostitutas de una ciudad están siendo asesinadas y la policía no pone demasiado interés en encontrar al autor de los crímenes por estar estos dirigidos exclusivamente a las mujeres de la mala vida, habitualmente menospreciadas por los diversos sectores que integran la sociedad.


Ante esta pasividad de las autoridades las prostitutas deciden dejar atrás posibles roces y diferencias que hayan tenido en el pasado y forman una suerte de sindicato, con reuniones periódicas en las que repasan las últimas novedades en cuanto al asesino y discuten distintos sistemas para aumentar la seguridad de estas trabajadoras sexuales.


El principal problema con la película es que después que ocurren las muertes iniciales y se da paso a esa organización de meretrices la trama decae, el asesino pasa a segundo plano y lo que vemos son las actividades diarias de las actrices principales, su interacción con sus clientes, sus problemas familiares y sus inseguridades. Se me ocurre que con esto Ferrini buscaba mostrar el lado más humano de las practicantes del llamado oficio más antiguo del mundo y hacer ver que son mujeres como cualquier otras, merecedoras del mismo respeto y los mismos derechos, pero en mi opinión no era la película para tal fin.

Prostitutas al servicio de la justicia.

20.2.15

The Bad Seed (1985)

Posted by Marcel |

La tercera reseña del mes le corresponde a una película más seria de lo que solemos comentar en este blog, pero sí se trata de una película poco conocida y en su momento maltratada por la crítica. Si el título les resulta familiar es porque es una versión para televisión del clásico homónimo de 1956 dirigido por Mervyn LeRoy.


Para quienes no conozcan la versión original, The Bad Seed gira en torno a una niña en apariencia normal y de comportamiento modélico, con buenas notas y aplicada en sus clases de piano, pero cuando en el colegio le dan a otro de sus compañeros de clases una medalla por rendimiento académico, algo dentro de ella se activa y le da rienda suelta a una maldad que la hará capaz de todo con tal de adueñarse de un premio que considera suyo. Hasta de matar.


Lo que en la mente de Rachel (Carrie Wells) se antoja como un crimen perfecto se desmorona cuando aparecen testigos que afirman que ella fue la última persona en ver con vida a Mark (Chad Allen) y su madre descubre entre sus pertenencias la medalla en cuestión junto a un dinero que la directora del colegio había insinuado que había sido robado por ella. Al ser confrontada por su mamá la imagen de niña modelo termina de derrumbarse y confiesa además que ese no fue el primer asesinato que cometió.


En medio de este particular drama familiar el argumento se apoya en la idea de que la criminalidad y la sociopatía puedan ser características heredadas y esto surge a raíz de que Christine, la progenitora, descubre que su madre biológica es una célebre asesina en serie llamada Bessie Denker. ¿Qué hacer ante un caso como este en el que sabes que tu pequeña hija es una fría asesina pero al mismo tiempo tu amor por ella hace impensable entregarla a las autoridades? Quizás la única salida sea recurrir a medidas desesperadas...

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