Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

Casi dos años han transcurrido desde la última película de luchadores que reseñamos en este blog (Santo en El tesoro de Drácula), pero volvemos por todo lo alto con una reunión de estrellas en Los campeones justicieros. A Santo precisamente no lo encontrarán en esta producción pero sí verán las demás caras conocidas y otras no tan habituales: Blue Demon, El Médico Asesino, Tinieblas, Mil Máscaras, La Sombra Vengadora y, por el lado de los malos, Black Shadow. Los campeones justicieros cuenta con la dirección de Federico Curiel y con la producción y el guión de Rogelio Agrasánchez.


La acción comienza directamente con un combate entre Los hermanos muerte y un trío conformado por Blue Demon, Mil Máscaras y El Médico Asesino. En plena celebración del triunfo por parte de nuestros protagonistas el pánico se apodera de los presentes debido a un tiroteo efectuado por un francotirador enano y en el que resulta herido Mil Máscaras.


Leyeron bien, estimados lectores, como si no fuera suficiente con las excentricidades propias de la lucha libre en esta película hay también un francotirador enano y él no está solo en su misión. Junto a él operan otros diminutos esbirros que responden a las órdenes de la Mano Negra (David Silva), un desequilibrado científico que años atrás fue derrotado por Blue Demon y sus aliados. Ellos creían que estaba muerto o al menos que aún se encontraba en prisión sirviendo su condena, pero descubren por las malas que ha vuelto para vengarse y planea asesinar a todos estos luchadores.

Por si no les quedaba claro de dónde le venía el apodo.

El principal interés de Mano Negra por deshacerse de aquellos que en el pasado fueron responsables de su desgracia es porque una potencia no identificada se ha mostrado interesada en financiar sus investigaciones y adquirir la tecnología que ha desarrollado, pero para ello no puede arriesgarse a verse entorpecido una vez más por estos justicieros, por lo que resuelve tomar la iniciativa y acabar con sus vidas.

Mucho antes de que SyFy se dedicara a explotar el mercado de las películas sobre gigantescas criaturas prehistóricas que salen de su letargo de millones de año para causar estragos en el mundo moderno, existió Serpiente de mar, dirigida por Amando de Ossorio sobre la base de un guión propio. Con un reparto que reúne en los personajes principales actores de habla inglesa, la película tal vez sea conocida mejor por alguno de sus títulos internacionales: Hydra: Monster of the Deep o The Sea Serpent.


Había transcurrido casi una década desde la última de las películas de la saga del terror ciego (La noche de las gaviotas, de 1975) y Amando de Ossorio se encontraba en horas bajas con problemas de financiación para nuevos proyectos; fue entonces cuando recibió una llamada del productor José Frade para comentarle la posibilidad de una coproducción con actores de Hollywood pero necesitaba un guión. Raudo y veloz, Ossorio le presentó una historia sobre una serpiente marina prehistórica, gigantesca y fea que despierta de las profundidades del océano tras una explosión nuclear y comienza a devorar marineros incautos. Frade quedó encantado con la idea y le ofreció además la posibilidad de dirigir en la que a la postre sería su última incursión en el mundo del cine.

La súper bomba al momento de ser arrojada desde el avión.

Desconozco si habrá sido un problema de dinero o de talento, pero la ejecución de la idea digamos que no fue realizada de la manera más brillante. El temible monstruo marino cuando se levanta sobre el agua no es más que un títere de calcetín, se disimula un poco gracias a que solamente lo vemos en escenas nocturnas, pero es digno del cine de ciencia ficción de más bajo presupuesto de los años 50.


La trama no es nada del otro mundo pero consiguió mantenerme interesado en todo momento. Esta serpiente del mar hace que se crucen los caminos del capitán Pedro Fontán (Timothy Bottoms) y de la turista Margaret (Taryn Power). El primero fue encontrado culpable de negligencia luego de que se hundiera su barco y murieran varios tripulantes, su explicación de haber sido atacados por una criatura marina fue desestimada y la atribuyeron a los delirios de un borracho. Ella por su parte se encontraba de vacaciones en Estoril y terminó ingresada en un hospital psiquiátrico tras declarar que su amiga Jill (Carole James) había sido tragada por un monstruo que salió de las profundidades del mar.

Apenas dio inicio Fuerza máxima supe que estaba ante algo diferente. Los créditos se alternaban con escenas de artes marciales y al fondo sonaba Wherever I May Roam de Metallica. Me encontraba ante una película en VHS de la que casi no había encontrado información en internet y cuyos creadores parecían no tener consideración alguna por los derechos de autor.


Todo empieza con un grupo comando conocido como Los Halcones y que está integrado por Héctor Echavarría (una suerte de Jean Claude Van Damme argentino por lo que he podido leer), su esposa Aixa y su amigo Frederick (Atilio Veronelli). Ellos han sido enviados para emboscar el edificio desde donde operan unos narcotraficantes japoneses, pero adentro la pandilla tiene asuntos más importantes por atender.


El anciano Takiro ha reunido a dos de sus discípulos, Musashi y Kunta, para presentarles Las Idénticas, dos espadas forjadas hace miles de años y anheladas por todos los luchadores del mundo. En un compartimiento oculto ubicado en la empuñadura de una de las espadas, Takiro ocultará un microchip que incluye la información necesaria para que los ancianos que controlan la red de narcotráfico en el Lejano Oriente puedan apoderarse del negocio de la droga en Estados Unidos y Kunta es el elegido para hacérselo llegar al embajador.


Los Halcones logran penetrar la fortaleza al mismo tiempo que Kunta se revela como un traidor y ataca a Takiro y Musashi para intentar huir él con las espadas. Durante su escape se topa con Aixa, quien en el enfrentamiento logra hacerle un corte en la cara, pero finalmente es asesinada por Kunta ante la atónita mirada de Frederick.



Tras eso transcurre ya un año cuando pasamos a la siguiente escena y muchas cosas han cambiado. Frederick se encuentra internado en un manicomio tras no haber podido recuperarse de lo que fue testigo aquella noche y Héctor decidió abandonar las fuerzas de seguridad para ayudar a la hermana de Aixa con un orfanato. El presente también nos muestra a Tony Scarpino, un empresario agobiado por las deudas y que por mero azar descubre las espadas, que por lo visto fueron abandonadas por Kunta y sobrevivieron indemnes el incendio.


Scarpino las lleva ante su prestamista de confianza, Max Steinberg, para que certifique su autenticidad y al recibir una respuesta positiva decide organizar un torneo de kickboxing que reúna a los mejores peleadores del mundo y que tenga por premio esas codiciadas espadas. El torneo da cabida a personajes de todo tipo como El Lobo Ruso (aunque tenga pintada la bandera de España en sus mejillas), El Punk (el más pesado del heavy metal), El Inglés (el líder de los hooligans) o El Médico Brujo (quien no es más que Kunta con maquillaje). Las escenas de los entrenamientos y preparativos van acompañadas nuevamente por un tema de Metallica, Enter Sandman en este caso.

Por si les cuesta reconocerlo, este es El punk.

Comenzamos el año con un clásico del cine B de ciencia ficción como The Green Slime, título sospechosamente traducido al español como Batalla más allá de las estrellas. Se trata de una coproducción japonesa-estadounidense que contó con la dirección de Kinji Fukasaku siguiendo un guión de Bill Finger, Ivan Reiner, Tom Rowe y Charles Sinclair.


La película inicia en la Tierra desde el Comando Espacial de las Naciones Unidas (UNSC por sus siglas en inglés), donde han detectado un asteroide de gran tamaño que se dirige a toda velocidad hacia nuestro planeta y que estiman que lo impactará en 10 horas. El plan es enviar una misión tripulada a dicho asteroide para perforar su superficie y colocar la cantidad necesaria de explosivos para hacerlo estallar en millones de pequeños fragmentos de roca.


Ante una empresa tan delicada, el general Thompson (Bud Widom) se niega a enviar a otro que no sea su mejor hombre, por lo que sin importarle que hace poco haya decidido retirarse, hace llamar al comandante Jack Rankin (Robert Horton) y lo pone al tanto de la decisión. Consciente de la gravedad de la situación parte sin demora rumbo a la estación espacial Gamma 3 en donde se reencontrará con el comandante Vince Elliot, su antiguo mejor amigo y quien ahora se encuentra comprometido con su expareja. Como si la inminente destrucción de la Tierra no fuera suficiente drama, la mujer en cuestión es la doctora Lisa Benson (Luciana Paluzzi), la médico de Gamma 3, por lo que habrá también cierta tensión por ese lado.


Una vez sobre la superficie del asteroide Flora la misión transcurre sin problemas y es completada de manera exitosa y sin novedades salvo por la presencia de una especie de baba verde que pareciera tener vida propia y que empieza a cubrir los equipos de perforación de los astronautas. El doctor Hans Halvorsen (Ted Gunther) decide tomar una muestra de la sustancia para analizarla en la estación espacial, pero el temperamental comandante Rankin se opone rotundamente y estrella el recipiente contra el suelo, ocasionando que una pequeña cantidad de este moho salpique y se adhiera al traje de uno de los astronautas.


Tras un susto inicial en el que temían no poder salir a tiempo del radio de la explosión, el grupo se encuentra de vuelta en Gamma 3 y son recibidos como héroes tras haber salvado a nuestro planeta. Antes de celebrar hay que pasar por el proceso de descontaminación e irónicamente esto es lo que desata la hecatombe. Aquella pequeña cantidad de materia verde resulta estimulada por la radiación y empieza a crecer hasta dar vida a una aterradora criatura que mata a todo aquel que se atraviese en su camino.


De más está decirles que después de ese incidente la fiesta en honor a los héroes queda suspendida por tiempo indefinido y la prioridad pasa a ser dar cacería a una criatura a simple vista indestructible. Además, por las malas descubren que los disparos solo le causan heridas superficiales y este sangrado libera más baba verde que, en combinación con la presencia de luz o cualquier fuente de energía, rápidamente genera más criaturas igual de agresivas y voraces.

Pasé las últimas semanas viendo cine serio y poniéndome al día con las series pero finalmente he sido premiado (o castigado según se vea) con una película del inigualable Jerry Warren, la cuarta suya que reseñamos en este blog, y que cuenta no solo con su dirección sino que también se encargó de escribir el guión y producirla, como solo los genios lo hacen. The Wild World of Batwoman tiene 2,1/10 en IMDb y ocupa el puesto 42 en la lista de las 100 peores películas de la historia.


Como toda película de Jerry Warren, es complicado entender la trama, por lo que iniciaré esta reseña con una pequeña curiosidad. Con ese nombre y su año de estreno tal vez ya hayan hecho la asociación con la serie de TV de Batman; se cuenta que por aquel entonces National Periodical Publications demandó a Warren y la película tuvo que ser redistribuida bajo el nombre de She Was a Hippy Vampire. Eso quizás explicaría la escena inicial, totalmente irrelevante al resto de la trama, en donde dos "Bat Girls" le dan la bienvenida a una nueva integrante del grupo bebiendo lo que en un primer momento parecía sangre pero una de ellas aclara que es una bebida normal y agrega "somos vampiresas, pero solo en un sentido sintético" (lo que sea que eso signifique).


Tras el brindis inicial vemos a dos hombres drogar en un bar a una de las Bat Girls para encerrarla en una celda ubicada en el laboratorio del profesor G. Octavius Neon (George Mitchell). Todos ellos trabajan bajo las órdenes de un villano enmascarado llamado Rat Fink (Richard Banks), quien ha planificado el secuestro de Dee Dee (Suzanne Lodge) como chantaje para que Batwoman robe por él un dispositivo atómico de espionaje.

¿Qué me dicen de ese murciélago dibujado en su pecho?

Pero los esbirros de Rat Fink son uno más inepto que el otro y no pueden con la astucia de Batwoman, interpreada por la actriz favorita de Warren: Katherine Victor, quien no solo logra eludir las tretas que le esperaban sino que además consigue liberar a su protegida y huir del lugar con la información del macabro plan que tiene en mente Rat Fink.


Por tal motivo, Rat Fink decide actuar con celeridad y recurre a una de las grandes invenciones del profesor Neon: una pastilla de la felicidad que hace que todo aquel que la ingiera comience a bailar go-go sin parar y olvide todas sus obligaciones. ¿Pero cómo infiltrarse en la Ayjax Development Corporation sin ser detectados por Batwoman y sus chicas? Nada que unos lentes oscuros y vello facial postizo no solucionen.

10.11.15

Wheeler (1975)

Posted by Marcel |

Teníamos tiempo sin reseñar en este blog una película que me hubiese resultado un suplicio verla, pero esas también tienen cabida en esta página y tal es el caso de Wheeler o, como es conocida a partir de la reedición de 1982, Psycho From Texas.


Al hablar de reediciones y cambios de título inmediatamente me vino a la mente Blood of Ghastly Horror y se trata de un caso similar. Durante el final de 1974 y el comienzo de 1975 Jim Feazell, quien hasta entonces solo había tenido contacto con el mundo del cine como doble de acción, completó la filmación de Wheeler, debutando por todo lo alto al asumir los puestos de director, productor y guionista. Lamentablemente para él la película resultó ser un fiasco y entre 1978 y 1979 fueron filmadas nuevas escenas para incorporar flashbacks de la infancia del protagonista siendo maltratado por su madre y además una de las primeras apariciones de Linnea Quigley en la gran pantalla. Esta nueva versión fue conocida como The Mama's Boy y posteriormente como The Hurting, pero tampoco consiguió distribuidor.


Frustrado ante tantos reveses, Jim Feazell decidió vender todos los derechos de la película y dejarse de quebraderos de cabeza. El nuevo propietario de este largometraje realizó una nueva edición con más modificaciones y otra banda sonora y el resultado es lo que hoy conocemos como Psycho From Texas, disponible solo en VHS. También encontré referencias a otras dos versiones tituladas Evil + Hate = Killer y The Butcher.

Wheeler (John King III) es la versión adulta de aquel niño que en las escenas retrospectivas vemos que tuvo una infancia marcada por el abuso físico y psicológico por parte de su madre y ahora se gana la vida cometiendo diversos crímenes a lo largo del país. En esta oportunidad es contactado por Steve (Reed Johnson), para que rapte a su futuro suegro y pida 200 mil dólares como rescate.

VHS, un audio que no era el mejor y subtítulos en finlandés. Una aventura cinematográfica como pocas.

A su llegada al pueblo Wheeler, de manera fortuita, hace contacto con la que será su víctima, por lo que cuando descubre que deberá raptar a William Phillips (Herschel Mays), magnate petrolero local, la tarea de ganarse su confianza resulta mucho más sencilla.


Hasta ahí todo va bien o al menos dentro de lo normal para cualquier thriller de bajo presupuesto de los años 70. La situación se sale de control una vez que Wheeler secuestra a Bill Phillips y lo deja bajo el cuidado de su asistente (Slick, interpretado por Tommy Lamey). La víctima consigue escapar de su captor en tiempo récord y esto da inicio a una persecución a pie por el bosque que se extiende por 26 minutos. El perseguidor es más joven y delgado y se mantiene muy cerca todo el tiempo pero nunca logra darle alcance a Bill de forma definitiva. Es algo alucinante, hay música campirana, cerdos que se atraviesan en el camino y un momento en el que Slick y Phillips caen uno sobre el otro rendidos por el cansancio. No sé quién está peor, si Feazell por haber rodado algo así o yo por haberlo visto.

Todo un clásico dentro del género de terror son las películas de zombies. La idea de los muertos volviendo de sus tumbas para atacar a los vivos siempre ha fascinado a los amantes del cine de terror. El día de hoy tenemos a Zombie Genocide, una película de cero presupuesto que se anuncia como la primera película de zombies producida en Irlanda del Norte.


Desde que a muy temprana edad me aficioné al cine de terror debo haber visto decenas de largometrajes en los que el miedo corría a cargo de los no muertos. Muchas de ellas nefastas, en especial producciones de bajo presupuesto que no aportan nada nuevo en cuanto a historia y carecen de calidad. Dentro de ese cine aficionado me atrevo a decir que Zombie Genocide destaca positivamente a pesar de ser la obra debut de dos amigos, Andrew Harrison y Darryl Sloan, quienes se repartieron las tareas de dirección, guión, producción, efectos especiales y banda sonora; además de interpretar a dos de los personajes principales. Ellos junto a otros dos amigos y un grupo de extras para los zombies fue todo lo que necesitaron para darle vida a este genocidio.


Roger (Harrison) en compañía de su hermano Steve (Jason Morrison) y otros dos amigos: Doc (Sloan) y Peter (Paul Barton) han estado toda una semana acampando en el bosque y cuando finalmente regresan a su ciudad y se separan para ir a sus casas son sorprendidos por unas calles vacías a las que en un principio no le dan mayor importancia. Peter es el primero en descubrir que sus vecinos se han convertido en muertos vivientes cuando es emboscado y mordido por uno de ellos.


Doc corrió con mejor suerte porque alguien de su familia tuvo la delicadeza de dejarle un cassette con una grabación que le explica la situación y que debe huir de ahí lo antes posible. En primer lugar se dirige a casa de Steve y Roger para advertirles del peligro que corren, no sin antes matar unos cuantos zombies en el camino gracias a una pistola que tomó de un suicida.

A diferencia de las producciones que solemos reseñar en este blog, en esta oportunidad tenemos una producción con algo más de presupuesto que el habitual y dirigida por alguien que terminó siendo bastante famoso en Hollywood como lo es Frank Darabont, conocido por sus excelentes adaptaciones de historias de Stephen King como The Shawshank Redemption, The Green Mile y The Mist. En esa oportunidad hablaremos del que fue su segundo largometraje como director: Buried Alive.


La película se desarrolla en el pequeño pueblo natal de Clint (Tim Matheson), a donde ha llevado a vivir a su esposa Joanna (Jennifer Jason Leigh), quien no está del todo feliz con la monótona vida del campo tras estar acostumbrada al ritmo frenético de Nueva York.


Para superar el aburrimiento Joanna ha convertido al médico del pueblo en su amante, quien al igual que ella se encuentra aburrido de la vida rural y tiene grandes planes para abrir una clínica en la Gran Manzana. Si tan solo Cort (William Atherton) y Joanna tuvieran el dinero necesario...


El dinero no sería problema en caso de que Joanna inesperadamente heredara los bienes de su marido, por lo que no les toma demasiado decidirse a envenenarlo con una sustancia que se extrae de los ovarios de cierto pez exótico. La muerte de Clint no es lo que diríamos rápida e indolora pero para alivio de su mujer finalmente expira y el médico no demora en extender el certificado de defunción sin que sea requerida una autopsia.


La cantidad de veneno facilitada por Cort por lo visto no fue suficiente para una dosis mortal y esto, sumado al hecho de que debido al apuro de la viuda el cuerpo de su marido no fue preparado en la funeraria y fue enterrado en un viejo ataúd con la madera un tanto podrida, facilitó el regreso de Clint desde el más allá.

Retomamos el cine latinoamericano con esta comedia mexicana del año 1968 dirigida por Fernando Cortés. Se trata de Agente 00 Sexy, con las actuaciones en los papeles principales de Fernando Luján, Irma Lozano y Amadee Chabot, Miss California del año 1964.


La aventura inicia con Ernesto Romero (Fernando Luján), un joven pueblerino que llega a la gran ciudad proveniente de San Andrés de Clacoquemeca a probar suerte como cantante en Televicentro. Como era de esperarse es abordado rápidamente por un embaucador que se presenta como un promotor de nuevos talentos, el gran agente Roberto Movidas (Guillermo Rivas), quien le solicitará continuos aportes económicos para los distintos trámites necesarios para lanzarlo al estrellato.


El sueño de Ernesto se desvanece tan rápido como su dinero y no es solo por culpa de haber sido timado por este fraudulento agente. No solo conoció estafadores al llegar a la capital, también se relacionó con Gloria (Irma Lozano), una trabajadora del canal con una debilidad por las causas perdidas y los tipos de aspecto bonachón. Sin agentes de por medio ella le pide a Mike Laure (interpretado por él mismo) que le consiga una audición con Romano (Antonio Bravo), el jefe de programación, para que evalúe la melodiosa voz de nuestro atolondrado protagonista y decida si es merecedor de una oportunidad en el canal.


La prueba resulta ser un fracaso rotundo por la falta de talento de Ernesto y así se lo hace saber el señor Romano por su propio bien. Ernesto se marcha muy afligido y ahí es cuando las cosas se ponen interesantes: en el momento en que se ve en medio de una balacera entre la policía y unos delincuentes, quienes lo montan en su auto y empiezan a referirse a él como "jefe".


A partir de ahí su vida da un giro de 180º y ve cómo dos esbirros apodados "El Nervios" (Héctor Lechuga) y "El Nazi" (Miguel Ángel Álvarez) esperan sus órdenes y cómo la sexy Angora (Amadee Chabot) espera toda clase de atenciones de su parte.


La película de la que hablaremos hoy es toda una rareza realizada en Checoslovaquia sobre un auto de carreras que en lugar de gasolina emplea sangre humana como combustible. Se trata de Upír z Feratu, El vampiro de la Ferat según los subtítulos en español, dirigida por Juraj Herz y con guión de él mismo con colaboración de Jan Fleischer.


Si bien el tema de los vehículos asesinos o con vida propia no es ninguna novedad, a mí por ejemplo me vienen a la mente The Car (1977), I Bought a Vampire Motorcycle (1990) y algunas historias de Stephen King, el argumento me resultó toda una sorpresa por tratarse de un país todavía bajo la influencia del comunismo y la censura de aquellos años. Digamos que no esperaba encontrarme con un planteamiento tan propio de occidente.


Todo empieza con Marek (Jirí Menzel) y Mima (Dagmar Havlová), un médico y la conductora de la ambulancia respectivamente, que acuden a un llamado de emergencia para descubrir que todo se trataba de una broma al terminar en una dirección inexistente. Sin embargo, durante su recorrido se topan con un misterioso auto negro conducido por Luisa Tomásová (Jana Brezková), quien algo débil y adolorida aprovecha el encuentro con el personal médico para pedir asistencia. Lo que descubren es que tiene el pie derecho muy maltratado, principalmente por la presencia de un gran hematoma en la planta.


Unos momentos después ven al mismo auto salirse de la carretera con su conductora inconsciente; pero para su extrañeza la zona es rápidamente invadida por el personal de la compañía Ferat, que limpia por completo el lugar del siniestro y no le permite a los paramédicos atender a la mujer lesionada. Unas horas más tarde se enteran de la noticia de su fallecimiento.


Por lo general suelen ser necesarias algunas pequeñas coincidencias para que todo encaje y en este caso lo que ocurre es que Mima desde niña siempre había querido ser piloto de carreras, pero lo más que logró fue un puesto como choferesa de ambulancias. ¿Qué empresa creen que le ofrecerá la oportunidad de su vida ahora que tienen una vacante en un puesto de vital importancia?


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