Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

1.8.15

Demon Wind (1990)

Posted by Marcel |

Inauguramos el mes de agosto con Demon Wind, una película de 1990 con guión y dirección del debutante Charles Philip Moore, quien hasta la fecha solo había tenido una pequeña participación en el slasher de 1987,Twisted Nightmare.


La historia comienza en el pasado con una pareja en medio de una visita demoníaca. Mediante rezos y conjuros Regina (Stella Kastner) intenta mantener su hogar a salvo pero las fuerzas del Mal son muy poderosas y consiguen poseer a su esposo George (Axel Toowey); eso termina de hacer mella en la voluntad de la mujer y sella el destino de la pareja.


De vuelta al presente vemos a una pareja viajando por la pradera, se trata de Cory (Eric Larson) y Elaine (Francine Lapensée), se dirigen a la vieja granja que perteneció a los abuelos de Cory, que eran el matrimonio de la escena inicial. Como es de suponer, apenas se topan con un lugareño son recibidos con hostilidad y advertencias de devolverse por donde vinieron. Pero Cory insiste en visitar el lugar porque desea conocer más acerca de su pasado tras haberse reencontrado con su anciano padre apenas unos días atrás y este contarle algunos detalles sobre la desgracia que siempre ha acompañado a su familia.


Pero esto es una película de terror y no basta con un par de muertes, por lo tanto Cory ha citado allí a todos sus amigos para que le sirvan de compañía y apoyo moral. Charles Philip Moore no se anduvo con rodeos y apenas llegan a las ruinas de la vieja casa son recibidos por una presencia sobrenatural que les deja bien claro que no podrán huir de ahí con vida y por más que intentan regresar a la ciudad una espesa niebla siempre los regresa a la tenebrosa casa.


A partir de ese momento hay toda clases de siniestras apariciones que empiezan a cobrarse las vidas de cada uno de los amigos de Cory. La primera en caer es Bonnie (Sherry Leigh), quien precisamente le había implorado a su novio que si moría no dejara que su cuerpo permaneciera en ese terreno, pero una siniestra chiquilla poseída la convierte en muñeca y se apodera de su alma para toda la eternidad.


Los siguientes en caer son Stacy (Jack Vogel) y Chuck (Stephen Quadros), a quienes se les ocurre la brillante idea de abandonar la casa y enfrentarse con armas de fuego a batallón de zombies. Pero no hay municiones suficientes ni artes marciales capaces de derrotar a estas criaturas del infierno.


Tras continuos retrasos y múltiples polémicas que postergaron su estreno hasta el presente año, finalmente está entre nosotros la tercera y última entrega de las polémicas películas de Tom e Ilona Six, The Human Centipede.


The Human Centipede III se aleja del terror y de buscar impactar a la audiencia y apunta más hacia la comedia negra y a ser una parodia de sí misma. Repiten los protagonistas de las dos primeras películas, Dieter Laser y Laurence R. Harvey, pero interpretando en esta oportunidad al director de una cárcel y a su asistente respectivamente.


Así como la segunda parte cobra vida gracia a una persona obsesionada con hacer realidad lo que vio en la primera, esta tercera entrega inicia con los minutos finales de The Human Centipede II y es Bill Boss (Laser) quien ha accedido a verla tras la insistencia de su fiel asistente Dwight Butler (Harvey), un gran fan de la saga.


De todas formas Boss no le presta demasiada atención a las películas porque debe ocuparse de asuntos más importante. Las reyertas y la violencia generalizada son el pan de cada día en la cárcel George H.W. Bush y la mala administración y los excesos cometidos por el alcaide la han situado en la mira del gobernador Hughes (Eric Roberts), quien le ha dado un ultimátum para mejorar la situación o de lo contrario Boss y su asistente serán despedidos.


Bill Boss se encuentra al borde del colapso, está hecho un manojo de nervios y su salud se deteriora vertiginosamente. De poco le ha servido consumir clítoris secos importados directamente de África.

"¡Gracias a Dios por la circuncisión femenina!"

En una medida desesperada está decidido a recurrir a métodos de torturas medievales si eso es lo que necesita para convertir a sus agresivos reclusos en mansas palomitas. Pero antes probará con algo más tradicional y económico: la castración. El elegido es el desafiante preso 297 (Robert LaSardo) y si no consigue cambiar su comportamiento al menos le servirá para almorzar un plato de alta cocina: testículos de reo término medio.


Este experimento conductual a la altura de los trabajos del mismísimo doctor Heiter (Dieter Laser en la primera entrega) no da los resultados deseados y Boss empieza a contemplar seriamente la posibilidad de suicidarse para ponerle punto final a todas sus penurias. Pero es aquí cuando Dwight finalmente tiene la ocasión de revelar su brillante plan que reducirá los gastos al mínimo e impondrá la tan ansiada disciplina: un ciempiés humano de presos.


La siguiente película de la que hablaremos en este mes de julio cuenta en el papel principal no con un actor profesional sino con un atleta que tras probar suerte en el cine con varios papeles menores finalmente tenía la oportunidad de representar un rol protagónico. Les hablo de Curtis Bush, múltiple campeón mundial de kickboxing, y la película que hoy nos atañe es The Dark Angel: Psycho Kickboxer.


Con ese título y ese poster tal vez ustedes estén salivando de tan solo imaginar una épica producción cargada de violencia y gore; sin embargo es la típica película de acción entretenida pero sin demasiada sustancia y la trama no es nada que no hayamos visto antes. A la salida de un restaurante, los matones de un mafioso le hacen una emboscada al policía Alan Hunter (George James), quien se encontraba allí en compañía de su hijo Alex (Bush) y su novia, y trasladan al trío a un almacén abandonado para ejecutarlos por entrometerse en los planes del poderoso Benjamin Hawthorne (Tom Story).


Por esas cosas del cine justo cuando se disponen a darle el tiro de gracia a Alex oyen que alguien llega y abandonan el lugar apresuradamente dándolo por muerto. Para continuar con los clichés, quien arriba es Joshua Collins (Rod Suitor), un veterano de la guerra de Vietnam que se encuentra en silla de ruedas por una vieja rencilla que mantuvo años atrás con el mismo Hawthorne. Joshua lo rescata, lo cura y decide entrenarlo para que le sirva como medio de venganza contra este villano que pareciera estar por encima de las autoridades.


Para abrir el fin de semana tenemos una película española que nos presenta una nueva versión entre las historias de vampiros. La saga de los Drácula, dirigida por León Klimovsky, nos muestra a la familia Drácula y su desesperada búsqueda por encontrar un descendiente digno de llevar el nombre de la familia y el título de conde (aunque a decir verdad no me quedó claro el afán por buscar un heredero si se supone que son inmortales).


Todo comienza con un viaje que realizan Berta (Tina Sáinz) y Hans (Tony Isbert) a la siempre misteriosa y enigmática Transilvania para visitar a los parientes de ella, a quienes no ha visto en muchos años; la ocasión es propicia porque tiene cuatro meses de embarazo y al estar esperando a un varón este pasará a ser el heredero del título nobiliario. El recibimiento no podría ser más perturbador, con los nativos del pueblo negándose a llevarlos hasta el castillo de su familia y ellos encontrando en el bosque a una chica casi desangrada por completo y con marcas características en su cuello.


Pasan la noche en la posada de Mamá Petrescu (Mimí Muñoz), quien recuerda a Berta de cuando era niña y los recibe con gran hospitalidad. A la mañana siguiente se halla en el lugar Gabor (J. J. Paladino), administrador de la hacienda de su abuelo y quien con gusto los trasladará hasta su propiedad.


Una vez en el castillo todo es bastante extraño porque pareciera estar completamente desierto. Gabor le responde a Berta que más tarde podrá ver a su abuelo y a sus primas, que primero debe instalarse en su habitación mientras él se ocupa de otros asuntos. A falta de vivos con quienes relacionarse ella le pide a Gabor visitar la tumba de su abuela y para su gran asombro encuentra allí tumbas para los integrantes de la familia que deberían estar esperándola. Su esposo se lo toma de lo más normal y le dice que seguro se trata de personas precavidas que no desean que las muerte las tome por sorpresa. ¿Que las lápidas tienen fecha de defunción? ¡Qué importa eso!


Justo al caer la noche la vieja mansión cobra vida y aparecen los sirvientes y los familiares de Berta. Finalmente puede reencontrase con su abuelo el Conde Drácula (Narciso Ibáñez Menta), sus primas Irina (Cristina Suriani) y Xenia (María Kosty), y conocer a la joven esposa de su abuelo, Munia (Helga Liné). La cena no transcurre del todo bien para la embarazada con la carne casi cruda y la bebida que más parece sangre que vino, por lo que se excusa y se retira a su habitación.

El día de hoy les traemos la segunda película turca en la historia de este blog, ese país que durante los años 70 y 80 realizó varias excéntricas contribuciones al mundo del cine de bajo presupuesto. La película que hoy nos atañe es Karateci Kiz o Karate Girl (o la variante Golden Karate Girl), que es como ha sido conocida internacionalmente.


Puede que el título y el afiche no les diga mayor cosa acerca de esta producción, pero es muy probable que en algún momento se hayan topado en YouTube con un video titulado "La peor escena de muerte en la historia del cine" o algo por el estilo. Dicha escena lanzó a la palestra a esta olvidada película de 1973 que ni siquiera se encuentra disponible en DVD y para verla hay que conformarse con viejas cintas de VHS con subtítulos pegados en distintos idiomas.


Pero esa escena del video ocurre casi al final, primero debemos hablar de las circunstancias que llevan a la protagonista a ese enfrentamiento armado cargado de realismo e intensidad. La historia comienza con una linda joven muda que se gana la vida vendiendo flores en las calles de su ciudad para ayudar a su viejo padre y a la vez reunir dinero para la operación que le permitirá recuperar la voz.


La armonía del hogar se rompe cuando en su camino se atraviesa una pandilla de criminales que recientemente escapó de la cárcel y durante su huida irrumpe en la vivienda de esta familia buscando dinero fácil. No conformes con llevarse un buen botín, los delincuentes deciden asesinar al anciano y quedarse a esperar el regreso de la hija para satisfacer más que simples necesidades económicas.


Afortunadamente para Zeynep (Filiz Akin) la violación se ve frustrada cuando patrullas de la Policía llegan a la zona y obliga a los malhechores a poner pies en polvorosa. No obstante, su alivio es efímero al descubrir el sangriento final que el destino le deparó a su padre y el asombro le hace pegar un grito desgarrador que en lo sucesivo le devuelve el don del habla. Digno de una telenovela mexicana o venezolana.


24.6.15

Little Corey Gorey (1993)

Posted by Marcel |

La tercera película del mes es una producción de muy bajo presupuesto aunque con una interesante historia detrás de ella. Little Corey Gorey fue filmada durante 1989 pero no fue hasta el año 1993 que encontró un distribuidor interesado en adquirir los derechos comerciales. El problema, según relata su director y productor, Bill Morroni, es que dicho distribuidor lo estafó, nunca le dio el dinero acordado y la película terminó siendo una importante pérdida económica para él y todos aquellos que colaboraron en su realización.


Años más tarde Little Corey Gorey fue editada en DVD sin Morroni tener nada que ver en ello, con el agravante de que todo el gore fue eliminado, dando por resultado una aburrida comedia apta para todo público y 8 minutos más corta que la visión original del director. En cierto modo Bill Morroni obtuvo su venganza unos 15 años más tarde cuando se le ocurrió crear el sitio web littlecoreygorey.com, en donde la película puede verse online o descargarse de forma gratuita; además, si se sienten generosos, pueden donar la cantidad que esté a su alcance o comprar una copia en físico por 12,95 dólares.


Los padres del pequeño Corey Gorey (Todd Fortune) fallecieron y desde entonces vive bajo la custodia de su madrastra (Pat Gallagher) y en compañía de su hermanastro Biff (Greg Sachs), quienes no desaprovechan cualquier oportunidad para someterlo a toda clase de atropellos y vejaciones. La primera media hora de este largometraje consiste precisamente en mostrarnos los abusos sufridos por el protagonista mientras nos preguntamos cuánto más resistirá hasta alcanzar su punto de quiebre.


La respuesta llega la noche en la que Biff le roba a Corey sus entradas para el concierto de Ozzy Osbourne y no conforme con eso invita a Jackie (Brenda Pope), la chica de la que Corey se había enamorado. Lo que en un principio debía ser una simple riña entre dos hermanastros da un giro dramático cuando Biff atraviesa la puerta de vidrio de la ducha y uno de los pedazos cercena su brazo derecho. Un accidente que convierte de nuevo a Corey en una víctima de las circunstancias y lo obliga a tomar decisiones trascendentales para su futuro inmediato.


Jerry Warren es un viejo conocido de este blog y estoy seguro de que muchos aficionados al cine de bajo presupuesto conocen sus rocambolescas producciones cinematográficas. En el pasado ya sufrimos con dos de sus infames películas al reseñar Attack of the Mayan Mummy y Curse of the Stone Hand, pero como reza el dicho, no hay dos sin tres, y toca inmolarnos por la causa una vez más y hablarles hoy de Frankenstein Island.


Tal y como lo hicieran 17 años antes en Curse of the Stone Hand, coinciden de nuevo en el reparto John Carradine y Katherine Victor, esta vez interpretando al doctor Frankenstein y su tataranieta respectivamente. Si eso les suena algo extraño o de plano imposible debo agregar que Frankenstein murió hace ya algunos años y se comunica con el mundo de los vivos a través del esposo de Sheila Frankenstein (Katherine Victor), el doctor Von Helsing (George Mitchell). Por lo tanto, la mayor parte del tiempo solo vemos a Carradine inmortalizado dentro de un portarretratos.


Las otras veces que aparece Carradine es bajo la forma de un espectro que declama alguna incoherencia sobre the golden thread o the power que me parece nunca llega a ser explicado o si lo hicieron yo no me enteré.


Porque ese es un problema muy serio que tuve con esta película y es que no comprendí casi nada de lo que vi. A lo largo de sus 95 minutos de duración ocurren muchas cosas que no guardan una clara relación con la historia principal de Frankenstein y sus experimentos.


Lo que sí puedo contarles es que todo empieza con un grupo de cuatro amigos que se encontraban haciendo un paseo en globo aerostático hasta que este se precipitó al mar por culpa de un tornado. En la siguiente escena los vemos llegando en un bote inflable a la orilla de una isla y de inmediato se disponen a explorarla. Allí se encuentran con una tribu de lindas mujeres que se comunican en un perfecto inglés y que temen la presencia de unos hombres que habitan la isla y que obedecen las órdenes de los Frankenstein.

Con algunos días de retraso este es nuestro pequeño homenaje a Christopher Lee, quien falleciera a los 93 años el 7 de junio del presente año como consecuencia de problemas respiratorios que lo aquejaban. Hemos elegido una película no tan famosa dentro de la extensa filmografía de este ícono del cine y tampoco se trata de una de las muchas películas que hizo para los estudios Hammer, sino una en la que fue dirigido por otra figura emblemática del cine B como lo fue Jesús Franco.


Como ocurría con frecuencia con estas coproducciones europeas que después eran distribuidas por distintas compañías a lo largo del planeta, The Bloody Judge es conocida bajo una amplia variedad de títulos:
  • El juez sangriento
  • El proceso de las brujas
  • Il trono di fuoco
  • Night of the Blood Monster
  • Throne of the Blood Monster
  • Trial of the Witches
  • Witch Killer of Broadmoor
  • Witches' Trial

Más allá del sangriento título y la identidad del director, The Bloody Judge es en líneas generales un drama histórico; quienes estén buscando la típica combinación de terror y exploitation pueden terminar decepcionados. Su argumento se sitúa en 1685 y se encuentra basado en el Tribunal Sangriento, del cual fue fue figura principal el personaje al que encarna Christopher Lee, el juez Jeffries, conocido también como "El juez de la horca". En dicho tribunal se celebraron múltiples juicios que enviaron al cadalso a personas acusadas de conspirar en contra del rey Jacobo II de Inglaterra, en especial a aquellos que participaron en la Rebelión de Monmouth.


La edición del DVD que vi, con una duración de 104 minutos, pareciera ser la más larga disponible. Las escenas que originalmente no formaron parte de ninguna edición en inglés fueron reemplazadas por material proveniente de las versiones italiana y alemana de la película. A modo de referencia les detallo a continuación las escenas adicionales que pude notar:
  1. Luego que Harry Selton (Hans Hass Jr.) salva a Mary Gray (Maria Rohm) de morir ahogada hay un diálogo entre ellos en italiano que se extiende por unos 3 minutos.
  2. Cuando Jeffries llama al podio de los acusados a Sally Gaunt (Diana Lorys) los primeros 20 segundos de la conversación que sigue entre ambos es en alemán.
  3. Estando ya en el calabozo, cuando Mary es liberada de sus cadenas y llevada frente a la celda de Harry los breves diálogos son en italiano (la escena como tal dura 1 minuto).
  4. Posterior a eso hay una extensa secuencia erótica de 7 minutos en donde los pocos diálogos son en alemán. Primero los torturadores de Mary le hacen lamer la sangre del cuerpo de otra torturada y después vemos a Sally bañando y vistiendo a Mary para que esté presentable al momento de visitar al juez Jeffries.

Cuatro décadas después de su frustrado estreno Gorevision Films Restauraciones, siempre interesados en la preservación y difusión de la cultura, ha rescatado esta película perdida que fue estrenada en el año 1975 bajo el título de El puto pero que al poco tiempo cayó en el olvido debido a que fue un sonoro fracaso en taquilla para la época. Transgresora y adelantada a su tiempo, ahora Gorevision la presenta al mundo bajo su título internacional de They Call Him One Eye Faggot y espera rendirle un merecido homenaje a todos los que participaron en su creación. Pier Paolo Marzolini es el seudónimo bajo el que se oculta el enigmático director de esta película, ¿un homenaje al director italiano Pier Paolo Pasolini que falleciera en circunstancias no del todo claras durante ese mismo año? Hay bastante comunismo y homosexualidad en esta producción, así que no me extrañaría que ese fuese el caso.


Ignacio Pereztrona (Vic Cicuta/Víctor Melman) es un policía antinarcóticos que, con la ayuda de su no tan fiel compañero Esteban Osinde (Pablo Marini/Pipper Tenco), le asesta un duro golpe a una banda de narcos que siguen las órdenes dictadas por la enigmática figura de un hombre conocido simplemente como El Poderoso. Es un inicio vibrante con una emboscada realizada en un helicóptero digno de Wakaliwood que termina con la aeronave precipitándose a tierra, pero no porque esta haya sido derribada por los traficantes sino simplemente porque así estaciona Ignacio Pereztrona.


Estos carteles suelen tener conexiones en las más altas esferas y contar con tantas cabezas como una hidra, por lo que al poco tiempo los emisarios de la droga visitan a Pereztrona en su casa para amedrentarlo tanto a él como a su esposa Carlota (Ayelén Turzi). Comandados por Mac (Nicolás Galvagno/Jean Pierre Descarrio), estos muchachos van más allá de la intimidación, están dispuestos a enseñarle a este entrometido policía una lección que recordará toda su vida y para ello deciden raptarlo, prostituirlo y hacerlo adicto a la "letal droga" de la marihuana.

Qué lejos quedó aquello de "Nací sin miedo. El doctor lloró cuando me asomé de la vagina de mi madre".

Como si no fuera suficiente con tener el ano desgarrado y haberse convertido en un paria adicto a los psicotrópicos, una noche recibe la visita de Jacobo El Seductor (Ramón Cordero/Rudo Hardon), uno de los esbirros de El poderoso, quien no conforme con abusar de él lo deja tuerto del ojo izquierdo tras un hábil manejo del cuchillo.

Despedimos el mes de abril con otra película asiática, en esta oportunidad una producción proveniente de Corea del Sur dirigida por Oh Young-doo. Con ustedes Eillieon bikini o Invasion of Alien Bikini como es su título internacional.


Primero que nada debo mencionar que se trata de una película muy extraña. En un principio da la impresión de que podría tratarse de la historia de un nerd que se cree superhéroe. Después el tono de la película cambia y las secuencias desde el apartamento de Young-gun (Hong Young-geun) tienen un aspecto de cine arthouse que me hizo pensar que tal vez no era material para ese blog. Pero luego, tras ciertas revelaciones, se entra en un juego sexual y violento que le confiere un componente de exploitation. También hay espacio para las artes marciales y la comedia.


Tras una escena inicial un tanto confusa vemos a una linda mujer siendo perseguida por unos maleantes. Ante esa situación de peligro nuestro héroe interviene y le propina una buena paliza a todos los que hostigaban a la chica, quien termina en la vivienda de Young-gun siendo atendida por la agresión.


Young-gun no es el más hábil en lo que respecta al sexo opuesto, ha superado los 30 años conservando su virginidad y además se vanagloria de haber tomado un voto de castidad. El problema es que se encuentra a solas en su habitación con Mónica (Ha Eun-jung), quien a pesar de su sexy aspecto humano no es más que una extraterrestre con una gran urgencia de aparearse puesto que solo esa noche será fértil.


A partir de allí empieza una lucha entre Mónica y Young-gun por su esperma. Ella para obtenerlo y él para conservarlo. En ese punto Invasion of Alien Bikini entra en el plano erótico pero rápidamente deriva en la violencia mediante torturas y golpes, pero sin dejar de lado el toque cómico en la mayoría de estas acciones, por lo que es difícil tomárselas en serio. Si bien en un punto en el que Young-gun golpea a Mónica sí me quedé un tanto perplejo respecto a lo que estaba viendo.

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