Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

El mes de septiembre empieza con Shudojo: nure nawa zange, la segunda película de nunsploitation que reseñaremos en este blog, en este caso una producción japonesa dirigida por un ícono del cine pink como lo es Kôyû Ohara. Su conoce internacionalmente bajo los títulos de Wet & Rope y Wet Rope Confession, que a decir verdad no sé qué tienen que ver con la historia.


La película comienza con la boda de Miki (Yuki Nohira), una enfermera que acaba de contraer nupcias con un doctor del hospital en el que trabaja. Sin embargo, durante la noche de bodas dos malhechores irrumpen en su habitación y amordazan a su esposo para después violar a Miki.


El problema para Miki, como suele ocurrir en este género cinematográfico, es que después de un forcejeo inicial da la impresión de que terminó disfrutando del sexo con su violador. No puedo decir que sean ideas mías puesto que el marido también lo nota y la expulsa del hogar por haber perdido la honra.


Ultrajada y sin tener a donde ir, Miki decide acabar con su vida arrojándose al vacío desde un acantilado, pero justo en el último momento un sacerdote impide que se arroje y la invita a unirse a un convento en donde podrá expiar sus pecados dedicándole su vida al Señor.


Una vez en el convento supe que Shudojo: nure nawa zange nada tenía que envidiarle a las películas de exploitation europeas más eróticas y absurdas. A diferencia del mundo occidental en donde se comulga con una hostia, aquí junto con el vino sirven un pan alargado como una especie de baguette pequeña y una pareja de novicias toma uno de estos panes para divertirse en la noche. Así que sin importarle la presencia de las demás compañeras una de ellas empieza a masturbarse con él y después se lo saca y empieza a penetrar a su amiga.


Se encuentran tan excitadas que no resisten más y se marchan a un lugar apartado del convento para entregarse libremente al pecado, pero no saben que desde ahí las observa el asistente del sacerdote y este las azota violentamente para castigarlas por haberse dejado llevar por la tentación.


Miki huye despavorida y busca refugio en la capilla, pero en lugar de hallar paz para orar se topa con Kazama (Yutaka Hayashi), un maleante que ha sido herido y busca refugio mientras se esconde de las autoridades. Sus habilidades como enfermera le resultan útiles para atenderlo y al día siguiente aprovecha para comprar medicinas cuando la madre superiora la envía junto a Maria para realizar varias diligencias en la ciudad.

14.8.16

Blood Voyage (1976)

Posted by Marcel |

Blood Voyage fue el único trabajo como director de Frank Mitchell, un nombre que probablemente no les diga nada pero se ve que pasó su vida relacionado con el mundo del cine puesto que según IMDb participó en 86 películas, aunque la mayoría de sus papeles fueron como extra.


Un grupo de siete personas emprende un viaje en yate hacia Hawái y durante el viaje uno a uno empiezan a desaparecer o ser asesinados los tripulantes de la embarcación. El viaje lo ha organizado Jules (John Hart), un psiquiatra que planea casarse con Jill (Laurie Rose), su joven prometida, al llegar a la isla. En la aventura son acompañados por la hija de Jules, Carol (Mara Modair), quien no mantiene la mejor de las relaciones con su padre y no aprueba esa unión porque pone en peligro su herencia y Amy (Midori), una paciente psiquiátrica con problemas de adicción a las drogas bajo el cuidado del doctor Jules. A bordo les esperan Mack (Pete Kellett), el capitán del barco, y sus ayudantes Pete (Doug Hume) y Scotty (Gene Tyburn).


A continuación hay una escena en la que Jules y Mack hablan de un tal Andy Mason (Jonathan Goldsmith), quien fue dado de baja del ejército tras haber servido en Vietnam y que pasará por ahí a saludar antes de que ellos partan rumbo a su destino. Esa primera noche alguien asesina con un hacha a Pete, pero a la mañana siguiente simplemente piensan que no se presentó a trabajar y le ofrecen a Andy su puesto como miembro de la tripulación, a lo que este accede y se les une en el viaje.


A decir verdad no hay mucho más que contar sobre la película. Dura apenas 75 minutos y al poco tiempo de haber zarpado ocurre la segunda muerte, las otras se suceden rápidamente hasta llegar a la confrontación final. Por otra parte, si bien el perfil de cada personaje está pensado para que uno sospeche de cualquiera de ellos apenas se produzca la primera desaparición, en mi opinión, uno de ellos resulta más evidente que el resto y en el desenlace resultó que efectivamente había acertado mi suposición.


A pesar de las múltiples muertes que ocurren a bordo de esta embarcación, no es mucha la sangre que se exhibe en pantalla en Blood Voyage. De no ser por una larga escena al comienzo con los senos de Carol descaradamente visibles y otra en la que se muestra al detalle la preparación de una jeringa con heroína, diría que la película luce más bien como aquellas producciones para televisión de los años 70 que una película con elementos de terror con nivel para la gran pantalla.

10.8.16

The Basement (1989)

Posted by Marcel |

El día de hoy hablaremos de The Basement, una película poco conocida si me guío por el hecho de que tiene menos de 100 votos en IMDb y ninguna reseña. Con guión y dirección de Timothy O'Rawe, fue filmada en Super-8 sin sonido, que fue incorporado posteriormente durante la edición, lo cual aumenta el encanto de esta producción de bajo presupuesto.


La historia pareciera estar inspirada en Tales from the Crypt de 1972, en donde cinco extraños se encuentran con el cuidador de la cripta y este les muestra cómo morirán. En este caso, cuatro extraños despiertan en un sótano y cuando intentan huir por la única puerta disponible se topan con la figura del Centinela, una tenebrosa criatura que quiere hablar sobre sus pecados, pero no los que han cometido sino aquellos que van a cometer.


De ese modo nos son mostradas cuatro historias en las que cada una de estas personas comete una grave falta para finalmente ser castigada con la muerte. La primera historia le corresponde a Victoria (Kathleen Heidinger), una mujer infiel que desprecia a su esposo. Un día descubre que en el fondo de su piscina ha aparecido una criatura que devora a todo el que entra en ella y aprovecha para deshacerse de su marido y todas las personas que le desagradan. Es la más corta de todas pero incluye un giro final en el desenlace.


El segundo segmento nos presenta a Charles Huff (Dennis Driscoll), un maestro de escuela que ha enviudado recientemente y que odia a los niños y la celebración de Halloween, por lo que esa noche se dedica a aterrorizarlos y hacerles toda clase de maldades cuando llaman a su puerta. Sin haber nada nuevo en su argumento, esta es la historia que destaca entre las cuatro porque es la que cuenta con más gore, mejores efectos y varias terroríficas criaturas con excelente maquillaje. Me gustaron especialmente la momia y la aparición del cadáver de su esposa.


El día de hoy tenemos otro clásico del terror del cine mexicano con La invasión de los vampiros de Miguel Morayta, continuación de El vampiro sangriento estrenada el año anterior.


A la Hacienda de las Ánimas, ubicada en un apartado pueblo mexicano, llega un doctor enviado por el conde Cagliostro desde ciudad de México para que su amigo el marqués Gonzalo Guzmán de la Selva (Tito Junco) le brinde alojamiento y le permita realizar ahí por el tiempo que sea necesario sus estudios sobre vampirismo. Esa peculiar elección de tema se debe a que el doctor Ulises Albarrán (Rafael del Río) no se encuentra doctorado en medicina sino en alquimia.


Frau Hildegarda (Bertha Moss), ama de llaves del marqués y otrora fiel sirviente del conde Frankenhausen (Carlos Agostí), se opone rotundamente a tener a ese joven en la hacienda, pero el marqués no acepta sus argumentos y concluye que por encima de todo lo más importante es poder ayudar al discípulo de un viejo amigo.


Una vez instalado, el doctor Albarrán viaja al pueblo para conocer a los habitantes del lugar y saber qué se comenta respecto a las sospechosas muertes que han ocurrido últimamente durante cada luna llena. El consenso popular las atribuye a la obra del Maligno, al punto tal que el sacerdote se ha negado a enterrar a todas las víctimas hasta que no se determine que Satanás no está relacionado con esas muertes.


La primera muerte correspondió a Eugenia Guzmán de la Selva, hija del marqués y esposa del conde Frankenhausen. Esta ocurrió en extrañas circunstancias porque su deceso coincidió con la misteriosa desaparición del conde y nadie volvió a saber de él. Se comenta que las muertes sucesivas han sido provocadas durante cada noche de luna llena porque es ahí cuando la condesa abandona su féretro para deambular por el pueblo, logrando encantar a algún incauto que después sirve de alimento al voraz conde (aunque en realidad se trata de su hija Brunhilda (Erna Martha Bauman), en medio de un trance inducido por el conde).

Abrimos el mes de agosto con Princess Warrior, una película de ciencia ficción de muy bajo presupuesto que representó el primero de apenas dos trabajos como director para Lindsay Norgard. Pero él no fue el único debutante en esta producción, según IMDb para todos los personajes principales de Princess Warrior este fue su primer trabajo como actor de cine.

Ya con el póster pueden darse una idea del tipo de producción al que nos enfrentamos.

La acción inicia en el planeta Vulkaria durante la agonía de la reina madre (Cheryl Janecky) y la inminente sucesión en el trono. La norma indica que el cetro tendría que recaer sobre la primogénita, en este caso Curette (Dana Fredsti), pero su madre reúne las fuerzas que le quedan para decirle que es "una puta" y que no cumple con las características que se esperan de una reina, por lo que designa a la menor, Ovule (Sharon Lee Jones), como su sucesora. Instantes después la reina fallece y se desata una batalla campal entre las facciones que apoyan a cada hermana. Dentro de lo rudimentario y el bajo presupuesto, hay lugar para que el combate sea con sables de luz.


Viéndose en clara desventaja, Ovule escapa y la primera sacerdotisa (Sydney Coale) le sugiere teletransportarla a otro lugar del universo para que pueda huir sana y salva. Enviarla a un sitio tan recóndito que su hermana jamás podrá encontrarla ahí. ¿El destino? Un bar en Los Ángeles en medio de un concurso de camisetas mojadas.


Si bien la sacerdotisa había afirmado que nadie podría seguirla, Curette en compañía de sus fieles Exzema (Lauri Warren), Bulemia (Christina Peralta) y Ricketsia (Diana Karanikas), la torturan y obtienen la ubicación de la hermana menor. Por lo tanto, ellas también llegan al planeta Tierra, pero en su caso inmediatamente llaman la atención de las autoridades locales al verse involucradas en una trifulca.

30.7.16

I Bury the Living (1958)

Posted by Marcel |

La película de la que hoy hablaremos es un pequeño clásico del cine de terror de la década del 50, dirigida por Albert Band, quien si bien no realizó muchos trabajos en el rol de director, suya es también Ghoulies II. En el rol donde fue más prolífico fue en el de productor, destacando títulos como Troll, TerrorVision y Trancers III.



El papel estelar en I Bury the Living le corresponde a Richard Boone (a quien ya tuvimos por estos lares con The Last Dinosaur), interpretando a Robert Kraft, el miembro de un comité de empresarios, quienes se rotan anualmente la dirección de un cementerio llamado Colinas Inmortales. Si bien el trabajo se promete sencillo y que solo le exigirá unas pocas horas a la semana, Kraft desde el primer momento se muestra reacio a asumir el cargo aduciendo que tiene demasiadas obligaciones con su otra empresa, pero los otros miembros le informan que es una responsabilidad ineludible y que ellos también pasaron por eso.


En el cementerio es recibido por Andy McKee (Theodore Bikel), el cuidador y encargado de realizar diversas tareas en el cementerio, quien amablemente la hace una pequeña visita guiada por las instalaciones y le presenta el mapa que tendrá Kraft en su oficina, se trata de un mapa del cementerio con cada una de sus parcelas y propietarios, señalados los que aún están vivos con alfileres blancos y los difuntos con alfileres negros.


En el primer día de trabajo recibe la visita de los recién casados Stuart (Glen Vernon) y Elizabeth Drexel (Lynette Bernay), quienes recibieron como regalo de bodas un terreno en ese camposanto. Kraft, aún bisoño en este oficio, se equivoca al momento de ubicar en el mapa a los nuevos propietarios y emplea alfileres negros en lugar de blancos. Al día siguiente se entera de la trágica muerte de la pareja en un accidente de tránsito.


Inmediatamente le atribuye a lo acontecido alguna influencia por su error y tras hacerle saber su preocupación a McKee, se le ocurre cambiar al azar en el mapa un alfiler blanco por uno negro. A la mañana siguiente recibe la noticia de que esa persona también ha fallecido y se pone en contacto con el detective de homicidios Clayborne (Robert Osterloh) para informarle de la situación.


Como era de esperarse, Clayborne no se toma en serio las afirmaciones de Kraft y se marcha del cementerio sin darle mayor importancia a lo que le parecen son los delirios de un lunático. Lo único que consigue es que su tío George (Howard Smith) se interesa por la situación y este le propone colocar un alfiler negro en el lugar correspondiente a Henry Trowbridge (Russ Bender), uno de los socios. A cambio le ofrece que si algo llegara a sucederle esa noche a Trowbridge, George personalmente abogaría por él ante el comité para que acepten su renuncia.

Ha pasado mucho tiempo desde la última película asiática que reseñamos y hoy visitaremos nuevamente ese continente y en concreto Japón con Datsui-mâjan batoru rowaiaru o, como es conocida en el mercado internacional, Strip Mahjong: Battle Royale.


A partir del título de la película podemos inferir en líneas generales el argumento de la película: así como en occidente muchos estarán familiarizados con el concepto de strip poker, en el que los participantes se despojan de prendas de ropa conforme van perdiendo partidas, en este caso es la misma dinámica pero con mahjong en lugar de un juego de cartas. La inclusión de Battle Royale en el nombre me hizo pensar en una lucha hasta la muerte y no estaba equivocado.


Cuatro jovencitas despiertan encadenadas en un sitio de aspecto clandestino e inmediatamente un histriónico presentador llamado McKato anuncia que estamos listos para presenciar un nuevo torneo de strip mahjong en el que la ganadora recibirá un premio de 10 millones de dólares. La competencia parece emitirse a través de una señal clandestina de televisión y el programa es financiado por sus selectos televidentes. Si bien lo menciona de pasada y ninguna de las participantes pareciera captar el significado de sus palabras, agrega que solo la ganadora podrá salir de ahí.


McKato no lleva el programa por sí solo sino que es acompañado por una señorita de comportamiento infantil llamada Ranran Tachibana, quien lo ayuda con la animación, y por un misterioso encapuchado, quien viste una diminuta tanga y lo ayuda a infligir los castigos. El formato es similar al de diversos programas de concursos provenientes de Japón que hayan podido ver en YouTube.


El motivo por el que estas indefensas mujeres se encuentran ahí es explicado por McKato antes de iniciar el certamen. Todas ellas se han visto involucradas en el mundo del mahjong online y han acumulados millones de yenes en deuda; el programa le ofrece a la ganadora la posibilidad de condonar su deuda además de llevarse un jugoso premio.


En mi caso no domino las reglas del mahjong, a duras penas identifico las piezas, me pregunto si me hubiera ayudado a disfrutar más de una película que es una extensa partida de mahjong interrumpida por escenas de striptease, pero si bien no comprendía por qué ganaba una u otra, lo demás se entiende por sí solo cuando lo que queda es ir a una jaula para desnudarse.

En un primer momento las propias chicas se encargan de despojarse de sus prendas pero una vez llegados a la ropa interior una música tropical da paso algo llamado McKato Lingerie Time en el que el entusiasta presentador se vale de toda clase de artilugios para despojar a las participantes de sus prendas. En el caso de Mirai, por ejemplo, emplea unas tenazas para retirarle el sostén.

El día de hoy toca hablar una vez más de cine mexicano y, como suele ser habitual en este blog, una vez más los protagonistas de esta película alternan el cuadrilátero con peligrosas aventuras. Se trata de Leyendas macabras de la Colonia, de Arturo Martínez, en la que reúne a Mil Máscaras, Tinieblas y El Fantasma Blanco en un viaje en el tiempo en el que tendrán que enfrentarse a una poderosa bruja durante la época de la inquisición española en México.


Tinieblas se dirige a una tienda de antigüedades con el fin de adquirir una pintura para adornar su casa y elige un cuadro que el propio vendedor le advierte que está embrujado. Sus dueños previos afirman que a la medianoche de una noche con luna llena las figuras del cuadro cobran vida y ocurren cosas extrañas. Nuestro intrépido luchador se burla de tan disparatado relato y más bien lo toma como un incentivo para llevárselo.


Al igual que en otras películas de luchadores, lo siguiente es una larga secuencia en el ring con un combate por parejas en el que se enfrentan Mil Máscaras y Tinieblas contra una pareja de obesos retadores. La muchedumbre eufórica celebra el triunfo de los favoritos y ellos por su parte se retiran al apartamento de Tinieblas para festejar junto al Fantasma Blanco y dos lindas señoritas.

Da la casualidad que esa noche de pelea es además una noche de luna llena y la reunión se prolonga hasta la medianoche, momento exacto en el que empieza a emanar una especie de humo o neblina desde el cuadro y cuando se disipa descubren que se hallan en otro lugar. Nuestros habilidosos e inteligentes luchadores rápidamente determinan que se encuentran a comienzos del siglo XVI y que el cuadro tiene que haber sido el responsable de ese viaje en el tiempo.


Si en el presente unos grandulones enmascarados no pasan desapercibidos imagínense ustedes la impresión que causan entre los habitantes de la colonia. No ayuda que apenas al llegar al pueblo dobleguen a un grupo de soldados españoles que pretendía detener a una mujer a la que acusaban de brujería. Algo que posteriormente demuestra ser una torpeza porque la mujer en efecto resulta ser una poderosa bruja y tendrán que hacerle frente si desean volver al año 1973.


La bruja en cuestión es doña Luisa (Lorena Velázquez), una mestiza que algunas reseñas mencionan como hija de Hernán Cortés y la Malinche, pero eso en ningún momento es mencionado en la película y representaría un anacronismo considerando la época en la que se encuentran. Pero más allá de cuál sea la identidad de su madre, lo que importa es que fue ejecutada por la Santa Inquisición, sin embargo, gracias a sus pactos con Satanás en cada plenilunio revive durante unas horas. ¿Y qué creen? El punto del pasado al que viajaron nuestros héroes también es un día de luna llena.

Por increíble que parezca esta es apenas la segunda película del gran Boris Karloff de la que hablamos en este blog y la primera fue hace ya casi 7 años, cuando comentamos su breve paso por México con House of Evil. Hoy damos el primer paso para enmendar esa omisión con The Man With Nine Lives, perteneciente a una etapa más temprana de su carrera. No es uno de sus trabajos más conocidos pero a mí me ha gustado mucho, una excelente historia de ciencia ficción típica de la época, centrada en la figura del científico obsesionado con alcanzar sus metas sin importarle lo que tenga que hacer para conseguirlo.


Todo comienza con la labor del doctor Mason (Roger Pryor) en una técnica llamada terapia de congelación, con la cual piensa combatir exitosamente enfermedades congelando a los pacientes para posteriormente reanimarlos una vez que hayan sido curados. Algo similar a lo que hoy conocemos como criónica y que ya vimos en Frozen Alive, pero pensado en períodos más cortos de tiempo.

Como pueden ver, el procedimiento es bastante rudimentario.

El mundo de la ciencia es en ocasiones ingrato y lleno de reveses. En este caso, para el doctor Mason el aplauso inicial rápidamente da paso a una reprimenda por parte del director de ese hospital, el doctor Harvey (Charles Trowbridge), quien cuestiona sus métodos de investigación y además que haya generado tanto revuelo por un procedimiento que está en pañales y no puede considerarse todavía una cura apta para ser aplicada en todos los pacientes. En consecuencia, lo aparta de su propio proyecto hasta que un grupo de especialistas independientes verifique sus resultados y lo envía de vacaciones obligatorias hasta que todo se solucione.


Tim Mason no ideó esta técnica por sí solo. En realidad se ha basado en lo poco que pudo rescatar de la obra del doctor Leon Kravaal (Boris Karloff), un científico solitario que trabajaba en Silver Lake, un apartado lugar cerca de la frontera con Canadá, y quien desapareció en misteriosas circunstancias diez años atrás. La ocasión es propicia para emprender junto a su novia, la enfermera Judith Blair (Jo Ann Sayers), el viaje a la isla en donde trabajó el doctor Kravaal para ver si dejó allí algún diario o más datos acerca de los procedimientos que realizaba.


A su llegada a Silver Lake y tras manifestar su intención de visitar la isla de Leon Kravaal, le advierten que lo mejor es que no vaya a ese lugar puesto que hace diez años Kravaal junto a otros cuatro lugareños partieron rumbo a la isla y jamás se volvió a saber de ellos, simplemente se esfumaron, solo quedó el bote en el que viajaron. Pero habiendo llegado hasta allí Tim Mason desestimó las advertencias y decidió mantenerse apegado al plan inicial e inspeccionar las instalaciones en donde trabajó su admirado científico.


Son recibidos por una vivienda de aspecto desolado como es de esperarse de una vieja casa que ha estado abandonada durante una década. La fortuna que suele propiciar favorables coincidencias en el mundo del cine hace que Judy pise una zona del piso donde la madera estaba podrida y cae a un sótano secreto, hacia donde la sigue su prometido y empiezan a descender hacia otra habitación oculta. Allí se topa con un esqueleto y un segundo laboratorio, por lo visto el lugar donde Kravaal realizaba sus experimentos más importantes y controversiales; pero la mayor sorpresa la encontrarían detrás de una pesada puerta de hierro: cinco hombres congelados bajo gruesas capas de hielo.


Tomando en cuenta la clase de trabajo por el que saltó a la fama Kravaal, Mason decide aplicar el protocolo de reanimación que él conoce y recibe la grata recompensa de ver despertar al doctor Kravaal. Asombrado tras enterarse de que han transcurrido diez años desde aquella fatídica tarde, se dispone a relatarle los acontecimientos que lo llevaron a terminar congelado junto a los otros cuatro hombres.


De ese modo descubrimos que bajo el cuidado del doctor Kravaal se encontraba Jasper Adams, un hombre que padecía cáncer terminal y que había sido desahuciado por los médicos. Acudió a Kravaal como su última esperanza y empezó a someterse a esta terapia de congelación. No obstante, ante la ausencia permanente de Jasper Adams, su sobrino, Bob Adams (Stanley Brown), sospecha que ha sido asesinado por un hombre al que considera un charlatán y lo denuncia ante las autoridades seguro de que Kravaal esconde un plan para adueñarse de la fortuna de su tío.


Cuando el fiscal de distrito (John Dilson) le informa de su inminente detención tras no poder dar una respuesta satisfactoria sobre el paradero de Jasper Adams, Kravaal negocia y accede a llevarlo a su laboratorio para que comprueben que el paciente sigue con vida. Como era de esperarse hay una discrepancia entre lo que Kravaal y los demás consideran estar con vida, y al ver a Jasper Adams congelado vuelven a su plan inicial de ponerlo tras las rejas por homicidio.


En un último recurso desesperado, Kravaal consigue mezclar distintos venenos para amedrentar a sus detractores, pero estos al intentar someterlo solo consiguen que el líquido se derrame y todos deban encerrarse en la cámara de hielo para no continuar inhalando el veneno. Lo que nos lleva de nuevo al presente...


Si bien es una película de apenas 74 minutos de duración, todo esto que les he contado ocupa solo la mitad de la historia. Al ver que su cuerpo había resistido diez años de congelamiento sin sufrir ningún daño aparente, concluyó que eso solo pudo ser posible gracias a la inhalación de aquellos vapores venenosos. Ahora el problema es recrear la receta original en sus proporciones exactas y para verificar los resultados necesitará conejillos de Indias humanos, por suerte cuenta con varios especímenes a su disposición.


Película disponible en DVD con buena calidad de imagen y sonido, además que hay subtítulos disponibles en nuestro idioma. Totalmente recomendable para los fans de Boris Karloff y en general de las películas de ciencia ficción de esos años.


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