Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

23.7.14

The Devil's Daughter (1973)

Posted by Marcel |

El día de hoy tenemos otra producción que formó parte en la década de los 70 del espacio "Película de la semana de ABC". En este caso se trata de una de terror titulada The Devil's Daughter, dirigida por Jeannot Szwarc.

Un poco ridículo el poster moderno, pero no conseguí ninguno de 1973.

The Devil's Daughter cuenta con un interesante reparto actoral, destacando Shelley Winters, Jonathan Frid y Joseph Cotten en los roles de reparto y en el papel principal Belinda Montgomery nos da una excelente interpretación como joven atormentada por unos supuestos amigos de su madre y su misterioso pasado. Al tratarse de una película de terror hecha para televisión carece de sangre y violencia, pero Szwarc logra una muy buena atmósfera en los puntos trascendentales de la trama.

A la izquierda Jonathan Frid y a la derecha Joseph Cotten.

La historia inicia con la muerte de una mujer cuando es sorprendida en su apartamento por tres siniestros individuos, uno de ellos se identifica como el padre de su hija y le anuncia que, habiendo transcurrido ya 21 años, ha venido a buscarla.


Nada más propicio para que dicha hija aparezca que el velorio de su madre, donde es abordada por Lilith (Shelley Winters), quien la invita a pasar unos días en su casa con la excusa de que será un honor para ella contar con la compañía de la hija de su vieja amiga.


No sé ustedes, pero yo empezaría a sospechar de las tendencias de mi anfitrión si llego a su casa y en la sala tiene un cuadro como este:

El día de hoy tenemos esta película griega dirigida por Panos H. Koutras a finales del siglo pasado que es todo un homenaje a la serie B estadounidense de los años '50, recordándome a The Blob y en la película uno de los personajes compara este ataque con el de otra producción de este mismo año: Attack of the 50 Foot Woman.


I epithesi tou gigantiaiou mousaka o "El ataque de la moussaka gigante" como vendría a ser la traducción en nuestro idioma nos presenta a un grupo de lindas extraterrestres de origen desconocido que han metido la pata en una misión en la Tierra durante la reconstrucción molecular de Gora (Dorotea Mercuri), una de sus compañeras. Mientras emanaban desde su nave los rayos requeridos para llevar a cabo el procedimiento no se percataron de que un niño había dejado en la calle una ración de moussaka para un perro callejero y sobre ella cayó la descarga.


Para los que no estén muy puestos en temas gastronómicos, la moussaka o musaka es un plato tradicional de los Balcanes hecho a base de berenjenas, carne, tomate y salsa bechamel. En la historia que nos atañe, un trozo de esta preparación al ser sometido a la radiación sufrió un efecto túnel y la salsa bechamel que la cubría experimentó una "reacción homotética", lo que provocó ese crecimiento excesivo.


La mencionada Gora se encuentra atrapada dentro de esta porción de musaka y sus compañeras no pueden establecer un contacto directo con ella puesto que se arriesgarían a sufrir alteraciones permanentes en su sistema celular por la acción de la atmósfera terrestre. Por lo tanto tanto la opción que les queda es dirigirla al mar para realizar allí la extracción, con el daño colateral de las muertes que deja a su paso mientras se arrastra lentamente hacia la costa griega, provocando en sus víctimas quemaduras de cuarto grado (así dicen en la película) por contacto directo y quemaduras de primero y segundo grado en las personas que se encuentren en las zonas cercanas a su trayecto.

Por más que el Mundial de fútbol monopolice nuestro tiempo libre no hay que descuidar el maravilloso mundo del cine B, por lo que hoy hablaremos de una de las tantas rarezas que componen el catálogo de Something Weird Video. Two Girls for a Madman es un largometraje dirigido por Stanley H. Brassloff y viene en un DVD 3x1 junto a Mr. Mari's Girls y Tortured Females.


La historia es bastante alocada como otros títulos que he visto distribuidos por esta compañía y ya aquí en este blog hace más de 4 años nos divertimos un montón con Love After Death de Glauco Del Mar. A pesar de todo lo extraño y psicodélico el argumento no tiene mayor complejidad y nos presenta a dos amigas, Toni (Arlene Farber) y Sonya (Jean Weston), que asisten a una academia de ballet mientras sueñan con grandes metas para sus vidas.

Al frente Sonya y detrás de ella su ambiciosa amiga Toni.

Paralelamente conocemos a Frank (Lucky Kargo), un hombre visiblemente desequilibrado a quien su psiquiatra le sugiere de manera insistente que acepte pasar una temporada en un manicomio. Frank acepta, aunque a su manera, diciéndole relajado que él le avisará cuándo.


Por su parte Toni está dispuesta a todo por hacer sus sueños realidad y accede salir con un tal Seymour (Jerome Heller), un hombre mayor y casado que le ofreció conseguirle el papel principal para un comercial a cambio de pasar una noche juntos. Seymour le promete que será una velada que ella jamás olvidará y no podemos negarle el hecho de haber cumplido con su palabra. Asisten a una fiesta de máscaras que incluye orgía, drogas y alcohol y posteriormente cierran la noche siendo sorprendidos por Frank, quien se había escondido en el asiento trasero y que con la ayuda de una pistola somete a ambos y abusa de Toni.

25.5.14

Invader (1992)

Posted by Marcel |

Invader es una película de la que estoy seguro que muy pocos han oído hablar. Fue realizada en el año 1992 con un presupuesto muy limitado y solo pudo ser completada gracias a una inyección de dinero de Menahem Golan, quien por ello posteriormente fue reconocido en los créditos como productor ejecutivo.


Pero bajo presupuesto no tiene por qué ser sinónimo de baja calidad y este segundo largometraje de Philip J. Cook así lo demuestra. La acción comienza desde el primer minuto con un pequeño contingente de la Aviación que es emboscado por quienes a simple vista parecieran ser otros militares estadounidenses.


A la mañana siguiente en el lugar de los hechos convergen tres de las figuras principales de Invader: el coronel Faraday (Rick Foucheux) de la Aviación, el capitán Harry Anders (A. Thomas Smith) del Departamento de Defensa y el periodista Frank McCall (Hans Bachmann) del tabloide National Scandal. En un primer momento no notan nada fuera de lo común respecto a cualquier otra escena con varios muertos por arma de fuego, pero uno de los cadáveres los deja desconcertados por completos al parecer como si hubiese sido calcinado.


La animosidad entre estos tres personajes es más que evidente, pero las circunstancias hacen que vuelvan a encontrarse a las pocas horas, cuando McCall consigue escabullirse en una base militar donde estrenarán el F-23, un nuevo modelo de avión invisible para los radares. Un extraño desperfecto en la computadora del avión hace que este se estrelle y desate el caos en esa base militar. McCall es descubierto y puesto bajo custodia por órdenes del capitán Anders, pero unos militares parecieren tener otros planes y lo trasladan a otro lugar de la base para interrogarlo.


Anders y su compañero Harvey Briggs (Robert Biedermann) se percatan de lo sucedido y junto al coronel Faraday empiezan a darse cuenta de que el accidente del F-23 es apenas la punta del iceberg y que hay problemas mayores en esa base militar, como por ejemplo unos soldados que se comportan como autómatas o la interrupción en las comunicaciones.


En este punto de la historia es donde entra de lleno el componente extraterrestre en forma de platillo volador con altavoces que se proclama como autoridad máxima del lugar y corta de raíz cualquier amenaza que se presenta. Mientras tanto, Anders y McCall abordan un F-117B con el objetivo de llegar hasta Washington y así alertar al gobierno central, al tiempo que desde tierra el coronel Faraday busca crear una distracción que les permita despegar.

Vampire Vixens from Venus es una sexy comedia de mediados de los años 90 dirigida y producida por Ted A. Bohus cuya trama gira en torno a un trío de venusinos que llega a nuestro planeta en busca de cierta droga que se encuentra disponible en el cuerpo de los hombres terrícolas justo en el momento de mayor excitación sexual.


Estos visitantes de Venus tienen un aspecto bastante repulsivo, un tipo pícnico y baboso que mágicamente se transforma en el de una despampanante mujer terrícola al manipular los botones de su brazalete.


Mientras Omay (Leslie Glass) lidia con un brazalete defectuoso que le impide adoptar una forma apta para el planeta Tierra, Shirley (Theresa Lynn) y Arylai (J.J. North) consiguen rápidamente su primera víctima y al extraerle todo el líquido vital la dejan arrugada como una uva pasa.


El siguiente paso para nuestras chicas es encontrar un sitio que les sirva como centro de operaciones mientras recolectan la ansiada droga y para ello seducen a un trío de nerds que sucumben con facilidad a sus encantos.

El Charro de las Calaveras representó el debut como director de Alfredo Salazar, un nombre de gran relevancia dentro del cine mexicano de bajo presupuesto, siendo sus aportes más destacados como guionista. Ocupando ese rol contribuyó, por ejemplo, con obras como la trilogía de la momia azteca o la recientemente reseñada en este blog Santo en El tesoro de Drácula. En esta oportunidad también es suyo el guión, por lo que debemos considerarlo a él como el mayor responsable del resultado del producto.


Lamentablemente no encontré información sobre la historia detrás de esta película, ya que me habría gustado saber si se trata de una fallida serie de televisión que en la actualidad ha sido reeditada como película y distribuida en un DVD con una calidad de imagen bastante buena. Mi sospecha surge a raíz de que los casi 90 minutos de duración están divididos claramente en tres historias en las cuales el Charro debe enfrentarse a clásicos del terror como lo son el hombre lobo, el vampiro y el jinete sin cabeza.

En un recóndito lugar del México rural la población vive atemorizada por las muertes que ha venido cometiendo una criatura que solo ataca durante la luna llena y que ha sido bautizada como el "lobo humano". En ese mismo pueblo vive nuestro protagonista, el Charro de las Calaveras (Dagoberto Rodríguez), un misterioso enmascarado al estilo del Zorro que luego de que unos bandidos asesinaran a sus padres juró combatir el mal y decidió usar un antifaz porque él "representa a la justicia y la justicia no tiene cara". En medio de la amenaza simpatiza inmediatamente con el pequeño Perico (Gabriel Agrasánchez) y acepta su petición para quedarse a pasar la noche en compañía de su madre (Alicia Caro), su padrastro y el cuidador Cleofas (Pascual García Peña).


En un no tan inesperado giro en los acontecimientos pronto descubrimos que el lobo humano es nada más y nada menos que Luis Salvatierra (David Silva), padrastro de Perico. Al Charro tampoco le toma mucho más tiempo averiguarlo después de que una extraña mujer con aspecto de bruja y loca lo llevara al cementerio para que un muerto saliera de su tumba y le dijera "El actual lobo humano que asola esta región es don Luis Salvatierra".


Que todos lo sepamos no impide que el lobo humano acabe con la vida de la mamá de Perico, quedándose este totalmente desamparado por la coincidente desaparición de su padrastro. El Charro decide adoptarlo y se produce un último enfrentamiento entre él y la bestia. Fin.


¿Fin? ¡Pero si apenas va media hora de película! Ya va, ahora hay un vampiro en pantalla y acaba de matar a un inerme campesino. Ha dado inicio una segunda historia y vemos al trío sobreviviente de la primera yendo a caballo al pueblo de San Andrés, en donde están ocurriendo cosas muy extrañas. Pero ya va, no estamos viendo exactamente al trío sobreviviente, Perico ha sido reemplazado por otro niño y a Alfredo Salazar no se le ocurrió mejor cosa que un diálogo forzado entre el Charro y Cleofas:

- Ojalá estuviera Perico aquí.
- Ya sabes que se quedó en la escuela.


Así como cuando hace un par de años reseñamos Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos, hoy toca hablar de otra película que combina géneros tan dispares que se dificulta juzgarla. Podría decirse que La nave de los monstruos toma como punto de partida la típica película de ciencia ficción que durante la década anterior había sido popularizada en Estados Unidos para agregarle toques de comedia y musical cortesía de Eulalio González, así como ciertos elementos de western por el lugar donde se desarrolla la historia y hasta vampiros, por algo que descubrirán más adelante.


El planeta Venus atraviesa una gran crisis, como consecuencia del "mal atómico" todos los hombres del planeta han perecido y eso por razones obvias amenaza la continuidad de la especie. Por ello le encomiendan una importantísima misión a Gamma (Ana Bertha Lepe), comandante en jefe de la fuerza interplanetaria, quien en compañía de Beta (Lorena Velázquez), nacida en el planeta Ur pero adoptada como venusina, deberá recorrer la galaxia y secuestrar distintos ejemplares masculinos con el fin de llevarlos a Venus y aparearse con ellos.


La captura de estos especímenes no la presenciamos en pantalla, pero en el viaje de regreso en la nave se hallan Tagual, príncipe de Marte; Uk, rey del planeta de fuego (cualquiera que ese sea); Utirr, gran sacerdote del planeta rojo (imagino que se trata de uno distinto a Marte); y Zok, proveniente de un planeta cuyos habitantes se vieron reducidos a esqueletos por culpa de la radiación atómica.


Todos los monstruos dispuestos en el mismo orden que fueron nombrados en el párrafo anterior.

20.4.14

Fist of Jesus (2012)

Posted by Marcel |

Fist of Jesus es un cortometraje español que me hicieron llegar la Semana Santa pasada pero a pesar de lo mucho que lo disfruté, por un motivo u otro pasaron las semanas sin que lo reseñara y al final me pareció mejor esperar a la siguiente para hacerlo durante una fecha especial. Se trata de un corto de 15 minutos realizado por Adrián Cardona y David Muñoz junto a un grupo de amigos a los que un presupuesto de apenas mil euros no les fue impedimento para presentar un producto diferente, entretenido y cargado de gore.


Jesús de Nazareth (Marc Velasco) se encuentra predicando ante un grupo de seguidores pero es interrumpido por Jacobo (Salvador Llós), padre de Lázaro (Roger Sotera), para entre lágrimas comunicarle que su hijo ha muerto.


Jesús le pide que tenga fe y le recuerda que él es la resurrección y la vida. Que todo aquel que crea en él, aunque haya muerto, vivirá. Confiado en sus súper poderes le asegura a Jacobo y a sus seguidores que están a punto de presenciar un milagro.


¡Y qué milagro! Tal vez porque llevaba un día entero muerto o quizás porque era la primera vez que Jesús intentaba este truco, pero el resultado no es precisamente el deseado y Lázaro regresa a la vida convertido en zombie, trayendo consigo el apocalipsis.

Hoy nuevamente nos toca hablar de una película mexicana y el honor le corresponde a una película del gran Santo, a quién no teníamos en este blog desde hace cuatro años cuando reseñamos Santo vs. El Estrangulador. Al igual que en aquella oportunidad dirige nuevamente René Cardona, un nombre que se está haciendo habitual acá luego que el mes pasado reseñáramos Vacaciones de terror, dirigida por su nieto.


Los seguidores de Santo bien saben que este aguerrido enmascarado no conocía límites y se desempeñaba exitosamente en todo tipo de roles. Santo en El tesoro de Drácula nos lo presenta como un físico nuclear que anuncia una atrevida teoría según la cual sería posible viajar en el tiempo descomponiendo en partículas el cuerpo del sujeto. Sus colegas no dudan ni un instante en ridiculizarlo, pero su amada Luisa (Noelia Noel), hija de su colega el doctor César Sepúlveda (Carlos Agostí), se ofrece como voluntaria para el experimento y así darle a Santo la evidencia que necesita. En cierto modo este punto de partida me recuerda a la regresión que Eduardo Almada (Ramón Gay) le hizo a su prometida en La momia azteca una década antes.


Esta máquina creada por el propio Santo transporta a Luisa a una época que pareciera situarse a finales del siglo XIX y en donde ella es hija de un tal profesor Soler (Jorge Mondragón), quien ha llamado a su viejo amigo el profesor Van Roth (Fernando Mendoza) con el fin de que examine a su hija por el terrible malestar que la aqueja. Un malestar que empezó en la mañana que despertó con dos curiosas marcas en el cuello.


En ese lugar hay un misterioso conde que pareciera estar obsesionado con Luisa, el nombre de este noble extranjero es Alucard (Aldo Monti). ¿Entendieron? ¿No? No importa, el profesor Van Roth se los explicará con la ayuda de un espejo:

Drácula siempre tan astuto.

El profesor Van Roth es todo un experto en estos temas vampíricos y gracias a un sabueso da con la cripta del conde Drácula, para luego clavar una estaca en su pecho y así impedir que pueda causar más daño. En el ataúd contiguo Van Roth y Soler descubren a Luisa, pero justo antes de que los cazavampiros repitan en ella el mismo procedimiento, Santo consigue llevarla de vuelta a 1969. Quizás se estén preguntando cómo sabía Santo que la vida de Luisa corría peligro. Pues la explicación es muy sencilla, esta tecnología es tan avanzada que incluye un monitor a través del cual se puede ver el pasado incluso si la persona que viajó no se encuentra en escena. Maravilloso.

28.3.14

The Terror Beneath (2011)

Posted by Marcel |

Desde hace casi tres años que no hablábamos de una película producida por el canal SyFy y hoy toca cambiar eso con la reseña de The Terror Beneath o, como terminó siendo conocida posteriormente, Seeds of Destruction.


Quienes ya hayan visto otras producciones de SyFy deberían saber a qué se están enfrentando porque la historia a grandes rasgos sigue la fórmula de siempre: un inesperado acontecimiento de gran importancia pone en peligro la vida de miles de personas y los protagonistas tendrán que hacer frente a las adversidades y evitar una catástrofe absoluta. La principal novedad en Seeds of Destruction es la presencia de un componente religioso, no por propaganda o adoctrinamiento sino porque la trama gira en torno a unas semillas provenientes del Jardín del Edén, las cuales fueron halladas por la doctora Jocelyn Stein (Stefanie von Pfetten) siguiendo instrucciones del doctor Jeremy Frame (James Morrison), quien al poco tiempo la apartaría del proyecto valiéndose de pobres excusas.


El Dr. Frame se queda trabajando con Matthew Kyle (Nicholas Carella) y con un tal Noel (Daniel Bacon) de apellido desconocido. El objetivo de su investigación es reactivar estas semillas y que puedan repoblar el planeta para recrear el ambiente del que disfrutaron Adán y Eva. Digamos que la trama es algo así como Jurassic Park pero con plantas y poco presupuesto.


Las cosas evidentemente se tuercen nada más al empezar la película porque Kyle es un tipejo ambicioso y malintencionado, al que poco le importan las advertencias del Dr. Frame e igual roba una semilla para venderla en el mercado negro. Del intercambio son testigos Kate (Luisa D'Oliveira) y Joe (Jesse Moss), una pareja de ambientalistas que se encuentra en el lugar para grabar a quienes vierten desechos tóxicos en unas viejas minas. Los compradores se ponen un tanto nerviosos al descubrir la presencia de la pareja de activistas, asumiendo que están en complicidad con Kyle y este, al ver que su vida corre peligro, intenta huir sin éxito, dejando caer al suelo la probeta con la codiciada semilla mágica.


¿A qué no saben lo que ocurre después? Al ser ese el lugar elegido por algunos empresarios inescrupulosos para deshacerse de sus desperdicios tóxicos, la semilla reacciona violentamente y empieza a crecer de forma agresiva, acabando con todo lo que la rodea y cubriendo grandes extensiones de territorio en apenas minutos y ciudades enteras en cuestión de horas.

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