Películas B

Las producciones más geniales del séptimo arte

Tras algunas semanas de inactividad retomamos las reseñas con una película de la India, cine de un país que no visitábamos en este blog desde que hace cuatro años reseñáramos el clásico Disco Dancer.


Veerana es un largometraje dirigido por los hermanos Shyam Ramsay y Tulsi Ramsay y que, al igual que otras producciones de ese país, combina diversos géneros además de canciones y bailes. Diría que en ella encontrarán elementos de acción, al incluir secuencias de peleas entre la familia protagonista y los adoradores de Satanás; comedia, por todas las tonterías del aspirante a director de cine que se hace llamar Hitchcock (Satish Shah); y terror, que es el elemento más importante de Veerana al girar la historia en torno a la bruja Nikita y su culto de fieles seguidores.


Iniciamos con el relato de un hombre sobre la historia de cierta bruja que habita en el bosque y que disfruta seduciendo hombres para posteriormente asesinarlos. Sameer (Vijayendra Ghatge) se encuentra presente en ese momento y afirma no creer en tales cosas, pero de igual manera irá al bosque para acabar con esa bruja si realmente existe.


La misión resulta ser mucho más sencilla de lo que uno podría esperar del enfrentamiento con una bruja tan poderosa y astuta como decían que era Nikita, por lo que por unos instantes me pregunté en qué podría ocuparse las 2 horas que restaban de película. La respuesta la hallamos en la venganza de Baba (Rajesh Vivek), el sacerdote del culto de esta bruja, quien no descansará hasta que todos los integrantes de la familia Pratap hayan fallecido como castigo por haber ejecutado a Nikita.


El primer paso del plan de Baba es tan sutil como efectivo. Aprovecha que Sameer llevaba a la escuela a Jasmin (interpretada por una actriz conocida a secas por el mismo nombre), la hija de Thakur Mahendra Pratap (Kulbhushan Kharbanda), para emboscarlos y con esa maniobra acabar con Sameer, realizar un ritual para que el espíritu de Nikita posea al de la niña y, por último, infiltrarse en la casa de la familia Pratap, haciéndose pasar por un buen samaritano que rescató a la pequeña después que ella y su tío se vieran involucrados en un trágico accidente.


Todo esto ocurre en el pasado. De vuelta al presente Jasmin es ya una adulta y desde aquel incidente siempre ha tenido inexplicables episodios psicóticos de los que posteriormente no tiene ningún recuerdo. Raghu (Gulshan Grover), uno de los sirvientes de Thakur, sospecha de ella no solo por esas extrañas manifestaciones sino también por sus largos paseos en el bosque que siempre vienen acompañados por la aparición de algún cadáver masculino. Sin embargo, nadie le hace mayor caso a sus insinuaciones y Baba sigue adelante con su siniestro plan. Pero para no correr riesgos Raghu debe recibir su merecido.


La segunda reseña del mes de marzo le corresponde a uno de mis géneros favoritos, que es el de la serie B de ciencia ficción del período que engloba las décadas del 40 al 60. La película que nos ocupa en esta oportunidad está ambientada en Italia (si bien fue rodada en California) e involucra en su trama a la ciudad de Pompeya del antiguo imperio romano y el suceso que acabó con ella en el año 79 d.C. cuando fue enterrada por la erupción del Vesubio.


Curse of the Faceless Man inicia con unas excavaciones en las ruinas de Pompeya, donde uno de los obreros encuentra un cofre con algunas joyas y además un misterioso hombre de piedra.


No hay lugar para muchas hipótesis, puesto que desde el primer momento el doctor Carlo Fiorillo (Luis Van Rooten) convoca a sus colegas, los doctores Paul Mallon (Richard Anderson), Enricco Ricci (Gar Moore) y a su hija, la doctora Maria Fiorillo (Adele Mara), para realizar un análisis completo en este hombre de piedra del que sospecha que podría no estar realmente muerto al detectarle cierta elasticidad en su corteza.


Es un tanto escandaloso que un científico serio haga semejante afirmación sobre unos restos que estuvieron sepultados durante 2 mil años, pero rápidamente los acontecimientos comienzan a respaldar su teoría. Lo primero que ocurre es la muerte del chofer encargado de trasladar los tesoros arqueológicos al museo, respecto a la cual las autoridades determinan que no fue un accidente sino un asesinato y extrañamente en las manos de esta pieza arqueológica hallan sangre de la víctima.


En un principio sus colegas se muestran escépticos a pesar de ese trágico incidente, pero todo se torna aún más sospechoso cuando el doctor Mallon visita a su novia, la artista Tina Enright (Elaine Edwards), y se topa con que ella ha pintado un cuadro que representa a este hombre de Pompeya. Acto seguido ella le explica cómo la inspiración le vino en un sueño en el que fue testigo de la excavación y de la muerte del chofer, además de un anhelo de este hombre por encontrarla. La impresión que recibe es terrible cuando Mallon le relata todos los acontecimientos del día y le confirma que sucedieron tal cual como los vio en sueños.

El mes de marzo lo iniciamos con una película italiana de ciencia ficción titulada I criminali della galassia pero que tal vez les resulte más conocida por su nombre en inglés, The Wild, Wild Planet, dado que ha contado con mayor difusión la versión doblada al inglés. Dirigida y producida por Antonio Margheriti, forma parte de la tetralogía Gamma Uno junto a otras tres películas que fueron rodadas simultáneamente en un lapso de doce semanas: I diafanoidi vengono da Marte, Il pianeta errante y La morte viene dal pianeta Aytin. Como cultura general vale agregar que a menudo se incluye una quinta película dentro de esta serie, que si bien no fue dirigida por Margheriti cuenta como elemento en común la presencia de Ivan Reiner y Walter Manley en la parte creativa, se trata de The Green Slime, recientemente reseñada en este blog.


La acción comienza desde el primer minuto con el profesor Nurmi (Massimo Serato) del Chem Bio Med (CBM) de visita en la estación espacial Gamma Uno para presentarle al comandante Mike Halstead (Tony Russel) sus últimos avances científicos en materia de trasplantes e injertos. Pero con esto no piensen en aplicaciones médicas como las que tenemos en la actualidad, el trabajo del profesor Nurmi está enfocado en la eugenesia y lo que busca es crear una raza de superhombres.


Las ideas de Nurmi desagradan profundamente al comandante Halstead y no hace el menor esfuerzo en disimularlo, por lo que desde el primer momento empieza a alimentarse una animadversión entre ambos. No ayuda tampoco que Nurmi fije su atención en la teniente Connie Gómez (Lisa Gastoni), de quien le impresiona su físico en las clases de defensa personal, además de encontrarla una mujer muy inteligente. Según los chismes de pasillo que se oyen en la Gamma Uno parece que siempre hubo cierta tensión sexual entre Gómez y Halstead, pero él nunca se había animado a dar el primer paso y ahora podría perderla frente a este recién llegado.


En un acontecimiento que en un principio no pareciera guardar relación, nos enteramos que en la Tierra están desapareciendo sin dejar rastros decenas de personas al día, por lo que en el Comando Espacial de las Democracias Unidas (UDSCO por sus siglas en inglés) organizan una reunión de emergencia para trazar las estrategias a seguir a fin de encontrar una explicación a este misterio y evitar que la situación empeore; dado que no solo común ha desaparecido sino también importantes figuras militares y científicas.


Por casualidades que ocurren solo en el mundo del cine es precisamente la hermana del comandante Halstead la que divisa a una sospechosa pareja intentando aproximarse a su hijo y pone al tanto a su hermano, quien ordena trasladarla inmediatamente al comando principal para obtener un retrato hablado de los sospechosos. Si bien son varias las parejas de secuestradores, en todas ellas los hombres presentan el mismo aspecto: piel blanca, altos, calvos, con lentes oscuros y un sobretodo negro; gracias a esa prenda es que se produce la magia que permite desaparecer a las víctimas.

La película de la que hoy hablaremos es una producción de terror de bajo presupuesto no muy conocida, para prueba el hecho de que al momento de redactar esta reseña apenas tiene 73 votos en IMDb. Conocida inicialmente por el nombre de Lukas' Child, el DVD que vi la presenta bajo el título de Night of the Beast.


La historia comienza con lo que pareciera ser una ceremonia de algún culto en donde sacrifican a una mujer que por lo visto desobedeció las reglas de la comunidad. El sacrificio no es la tradicional ejecución con derramamiento de sangre sino que presentan a la víctima ante una celda en donde es recibida por una extraña criatura de la que solo podemos ver su sombra.


Esta secta es liderada por Lukas Armand (Robert May), un anciano en silla de ruedas que se hace pasar por director de cine y prepara audiciones para mujeres jóvenes con la idea de contratarlas para sus proyectos. La realidad en cambio es otra y lo que busca es seleccionar a aquellas que no tengan familia o que simplemente hayan huido de su hogar y por ende nadie vaya a notar su ausencia. Ausencia que se materializará una vez que sean raptadas por su hijo Jason (Mark Richardson) y su compinche Mad-Dog (David Skinner) para que sirvan de alimento al... "niño".

Casi paso por alto este pequeño detalle: las víctimas son transportadas en ataúdes.

Pero estos esbirros cometen un desliz al llevar a su guarida a dos jovencitas que conocieron en una discoteca. Lukas las recibe de todas formas como ofrenda para el niño, pero no sabe de la existencia de Joycelyn (Jacqueline Gorman), quien fue testigo del momento en que las chicas abandonaron el local con estos dos caballeros y ayudó a la policía a preparar un retrato hablado.


A pesar de la ayuda de la testigo, el detective Steve Anderson (Gene Lebrock) del departamento de policía de Hollywood no consigue avanzar mucho en la investigación. Si bien logran capturar a uno de los matones de Lukas, este se niega a colaborar con las autoridades y a la mañana siguiente aparece ahorcado en su celda.

Como salido directamente de Intrépidos punks.

17.2.16

La metralleta (1990)

Posted by Marcel |

Continuamos en México pero avanzamos un par de décadas con esta película policial dirigida por Roberto Schlosser y titulada La Metralleta. Salvo una página de descargas y las habituales referencias a sitios como IMDb no encontré información sobre ella en internet y pensé que solo por eso se merecía una reseña.


Susana Dosamantes (la mamá de Paulina Rubio, si eso sirve para aumentar el interés en esta producción) interpreta a Diana, una teniente de la Policía Judicial Federal mejor conocida como La Metralleta por el tipo de arma que utiliza. Bajo las órdenes del capitán Robles (Carlos Cardán) forma parte de una operación antidrogas que busca desarticular toda la red de distribución de un escurridizo capo conocido como Constantino (Juan Gallardo) y ponerlo tras las rejas.


La vida de Diana está lejos de ser idílica, en casa debe lidiar con Sandra (Blanca Buitrón), su hermana menor, quien está muy lejos de llevar una vida ejemplar como la suya y prefiere la compañía de los hombres que asistir a la universidad. La situación se complica cuando se involucra con Hugo (Hugo Jordán), un cantante de tangos de poca monta y uno de tantos peones controlados por Constantino. Su misión será la de hacer que Sandra se vuelva adicta a la cocaína y después usarla como correo para sus entregas.


El plan inicial de dañar a Diana a través de su hermana excede las expectativas cuando Sandra fallece como consecuencia de una sobredosis, lo que en medio de un profundo dolor desata toda la ira de La Metralleta, quien decide tomar la justicia por sus propias manos.


Gracias a una cajetilla de fósforos y un nombre escrito en ella logra ubicar a Hugo, y haciéndose pasar por una mujer en busca de emociones fuertes consigue que la lleve a su apartamento al terminar la función en el restaurante. Una vez en el lugar le revela su verdadera identidad y le exige información sobre lo que ocurrió con Sandra. Hugo lo cuenta todo pero eso no lo exime de ser ejecutado por esta policía sedienta de venganza.


Casi dos años han transcurrido desde la última película de luchadores que reseñamos en este blog (Santo en El tesoro de Drácula), pero volvemos por todo lo alto con una reunión de estrellas en Los campeones justicieros. A Santo precisamente no lo encontrarán en esta producción pero sí verán las demás caras conocidas y otras no tan habituales: Blue Demon, El Médico Asesino, Tinieblas, Mil Máscaras, La Sombra Vengadora y, por el lado de los malos, Black Shadow. Los campeones justicieros cuenta con la dirección de Federico Curiel y con la producción y el guión de Rogelio Agrasánchez.


La acción comienza directamente con un combate entre Los hermanos muerte y un trío conformado por Blue Demon, Mil Máscaras y El Médico Asesino. En plena celebración del triunfo por parte de nuestros protagonistas el pánico se apodera de los presentes debido a un tiroteo efectuado por un francotirador enano y en el que resulta herido Mil Máscaras.


Leyeron bien, estimados lectores, como si no fuera suficiente con las excentricidades propias de la lucha libre en esta película hay también un francotirador enano y él no está solo en su misión. Junto a él operan otros diminutos esbirros que responden a las órdenes de la Mano Negra (David Silva), un desequilibrado científico que años atrás fue derrotado por Blue Demon y sus aliados. Ellos creían que estaba muerto o al menos que aún se encontraba en prisión sirviendo su condena, pero descubren por las malas que ha vuelto para vengarse y planea asesinar a todos estos luchadores.

Por si no les quedaba claro de dónde le venía el apodo.

El principal interés de Mano Negra por deshacerse de aquellos que en el pasado fueron responsables de su desgracia es porque una potencia no identificada se ha mostrado interesada en financiar sus investigaciones y adquirir la tecnología que ha desarrollado, pero para ello no puede arriesgarse a verse entorpecido una vez más por estos justicieros, por lo que resuelve tomar la iniciativa y acabar con sus vidas.

Mucho antes de que SyFy se dedicara a explotar el mercado de las películas sobre gigantescas criaturas prehistóricas que salen de su letargo de millones de año para causar estragos en el mundo moderno, existió Serpiente de mar, dirigida por Amando de Ossorio sobre la base de un guión propio. Con un reparto que reúne en los personajes principales actores de habla inglesa, la película tal vez sea conocida mejor por alguno de sus títulos internacionales: Hydra: Monster of the Deep o The Sea Serpent.


Había transcurrido casi una década desde la última de las películas de la saga del terror ciego (La noche de las gaviotas, de 1975) y Amando de Ossorio se encontraba en horas bajas con problemas de financiación para nuevos proyectos; fue entonces cuando recibió una llamada del productor José Frade para comentarle la posibilidad de una coproducción con actores de Hollywood pero necesitaba un guión. Raudo y veloz, Ossorio le presentó una historia sobre una serpiente marina prehistórica, gigantesca y fea que despierta de las profundidades del océano tras una explosión nuclear y comienza a devorar marineros incautos. Frade quedó encantado con la idea y le ofreció además la posibilidad de dirigir en la que a la postre sería su última incursión en el mundo del cine.

La súper bomba al momento de ser arrojada desde el avión.

Desconozco si habrá sido un problema de dinero o de talento, pero la ejecución de la idea digamos que no fue realizada de la manera más brillante. El temible monstruo marino cuando se levanta sobre el agua no es más que un títere de calcetín, se disimula un poco gracias a que solamente lo vemos en escenas nocturnas, pero es digno del cine de ciencia ficción de más bajo presupuesto de los años 50.


La trama no es nada del otro mundo pero consiguió mantenerme interesado en todo momento. Esta serpiente del mar hace que se crucen los caminos del capitán Pedro Fontán (Timothy Bottoms) y de la turista Margaret (Taryn Power). El primero fue encontrado culpable de negligencia luego de que se hundiera su barco y murieran varios tripulantes, su explicación de haber sido atacados por una criatura marina fue desestimada y la atribuyeron a los delirios de un borracho. Ella por su parte se encontraba de vacaciones en Estoril y terminó ingresada en un hospital psiquiátrico tras declarar que su amiga Jill (Carole James) había sido tragada por un monstruo que salió de las profundidades del mar.

Apenas dio inicio Fuerza máxima supe que estaba ante algo diferente. Los créditos se alternaban con escenas de artes marciales y al fondo sonaba Wherever I May Roam de Metallica. Me encontraba ante una película en VHS de la que casi no había encontrado información en internet y cuyos creadores parecían no tener consideración alguna por los derechos de autor.


Todo empieza con un grupo comando conocido como Los Halcones y que está integrado por Héctor Echavarría (una suerte de Jean Claude Van Damme argentino por lo que he podido leer), su esposa Aixa y su amigo Frederick (Atilio Veronelli). Ellos han sido enviados para emboscar el edificio desde donde operan unos narcotraficantes japoneses, pero adentro la pandilla tiene asuntos más importantes por atender.


El anciano Takiro ha reunido a dos de sus discípulos, Musashi y Kunta, para presentarles Las Idénticas, dos espadas forjadas hace miles de años y anheladas por todos los luchadores del mundo. En un compartimiento oculto ubicado en la empuñadura de una de las espadas, Takiro ocultará un microchip que incluye la información necesaria para que los ancianos que controlan la red de narcotráfico en el Lejano Oriente puedan apoderarse del negocio de la droga en Estados Unidos y Kunta es el elegido para hacérselo llegar al embajador.


Los Halcones logran penetrar la fortaleza al mismo tiempo que Kunta se revela como un traidor y ataca a Takiro y Musashi para intentar huir él con las espadas. Durante su escape se topa con Aixa, quien en el enfrentamiento logra hacerle un corte en la cara, pero finalmente es asesinada por Kunta ante la atónita mirada de Frederick.



Tras eso transcurre ya un año cuando pasamos a la siguiente escena y muchas cosas han cambiado. Frederick se encuentra internado en un manicomio tras no haber podido recuperarse de lo que fue testigo aquella noche y Héctor decidió abandonar las fuerzas de seguridad para ayudar a la hermana de Aixa con un orfanato. El presente también nos muestra a Tony Scarpino, un empresario agobiado por las deudas y que por mero azar descubre las espadas, que por lo visto fueron abandonadas por Kunta y sobrevivieron indemnes el incendio.


Scarpino las lleva ante su prestamista de confianza, Max Steinberg, para que certifique su autenticidad y al recibir una respuesta positiva decide organizar un torneo de kickboxing que reúna a los mejores peleadores del mundo y que tenga por premio esas codiciadas espadas. El torneo da cabida a personajes de todo tipo como El Lobo Ruso (aunque tenga pintada la bandera de España en sus mejillas), El Punk (el más pesado del heavy metal), El Inglés (el líder de los hooligans) o El Médico Brujo (quien no es más que Kunta con maquillaje). Las escenas de los entrenamientos y preparativos van acompañadas nuevamente por un tema de Metallica, Enter Sandman en este caso.

Por si les cuesta reconocerlo, este es El punk.

Comenzamos el año con un clásico del cine B de ciencia ficción como The Green Slime, título sospechosamente traducido al español como Batalla más allá de las estrellas. Se trata de una coproducción japonesa-estadounidense que contó con la dirección de Kinji Fukasaku siguiendo un guión de Bill Finger, Ivan Reiner, Tom Rowe y Charles Sinclair.


La película inicia en la Tierra desde el Comando Espacial de las Naciones Unidas (UNSC por sus siglas en inglés), donde han detectado un asteroide de gran tamaño que se dirige a toda velocidad hacia nuestro planeta y que estiman que lo impactará en 10 horas. El plan es enviar una misión tripulada a dicho asteroide para perforar su superficie y colocar la cantidad necesaria de explosivos para hacerlo estallar en millones de pequeños fragmentos de roca.


Ante una empresa tan delicada, el general Thompson (Bud Widom) se niega a enviar a otro que no sea su mejor hombre, por lo que sin importarle que hace poco haya decidido retirarse, hace llamar al comandante Jack Rankin (Robert Horton) y lo pone al tanto de la decisión. Consciente de la gravedad de la situación parte sin demora rumbo a la estación espacial Gamma 3 en donde se reencontrará con el comandante Vince Elliot, su antiguo mejor amigo y quien ahora se encuentra comprometido con su expareja. Como si la inminente destrucción de la Tierra no fuera suficiente drama, la mujer en cuestión es la doctora Lisa Benson (Luciana Paluzzi), la médico de Gamma 3, por lo que habrá también cierta tensión por ese lado.


Una vez sobre la superficie del asteroide Flora la misión transcurre sin problemas y es completada de manera exitosa y sin novedades salvo por la presencia de una especie de baba verde que pareciera tener vida propia y que empieza a cubrir los equipos de perforación de los astronautas. El doctor Hans Halvorsen (Ted Gunther) decide tomar una muestra de la sustancia para analizarla en la estación espacial, pero el temperamental comandante Rankin se opone rotundamente y estrella el recipiente contra el suelo, ocasionando que una pequeña cantidad de este moho salpique y se adhiera al traje de uno de los astronautas.


Tras un susto inicial en el que temían no poder salir a tiempo del radio de la explosión, el grupo se encuentra de vuelta en Gamma 3 y son recibidos como héroes tras haber salvado a nuestro planeta. Antes de celebrar hay que pasar por el proceso de descontaminación e irónicamente esto es lo que desata la hecatombe. Aquella pequeña cantidad de materia verde resulta estimulada por la radiación y empieza a crecer hasta dar vida a una aterradora criatura que mata a todo aquel que se atraviese en su camino.


De más está decirles que después de ese incidente la fiesta en honor a los héroes queda suspendida por tiempo indefinido y la prioridad pasa a ser dar cacería a una criatura a simple vista indestructible. Además, por las malas descubren que los disparos solo le causan heridas superficiales y este sangrado libera más baba verde que, en combinación con la presencia de luz o cualquier fuente de energía, rápidamente genera más criaturas igual de agresivas y voraces.

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